domingo, 6 de septiembre de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA V (Parte III)

 

ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA V (Parte III)

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E.P.: En su libro también había un comentario acerca de la democracia. La mención de la democracia que usted hace en el libro se produce en un contexto diferente y estoy de acuerdo con lo que dice usted. Sin embargo, me gustaría decir algo acerca de la democracia desde una perspectiva diferente. Usted dice en el libro que, defender la democracia como valor no sólo es un error filosófico sino también práctico. Yo debería aclarar primero lo que entiendo por democracia. Por democracia entiendo un método de gestión de las sociedades complejas; sean las democracias representativas de las sociedades tecnoindustriales o sean las “democracias directas” de las ciudades-estado griegas de la Antigüedad. La “autogestión” de las sociedades cazadoras-recolectoras nómadas (cada miembro de la comunidad puede influir en las decisiones relativas al conjunto de la comunidad) no puede ser equiparada con los métodos de gestión democrática  de las sociedades civilizadas complejas. Las prácticas de gestión de estas sociedades complejas vienen determinadas por su extensión y su complejidad. Mientras el sistema tecnoindustrial exista lo que tendremos será una sociedad grande y compleja y las decisiones que necesiten ser tomadas en esta sociedad habrán de ser tomadas en cualquier caso de forma burocrática. Y la democracia representativa es uno de los métodos posibles de gestión burocrática. Los socialdemócratas, los situacionistas, los anarquistas y otros izquierdistas antiestalinistas parecen creer que, es posible aplicar de algún modo la democracia directa en las sociedades complejas modernas. Esto es simplemente ridículo. Toman como ideal las ciudades-estado griegas que utilizaban la “democracia directa” como método de gestión. Sin embargo, esta forma de sociedad es también completamente contraria a los valores de la Naturaleza salvaje. Por consiguiente es cierto que un movimiento en contra del sistema tecnoindustrial no debería defender la democracia.

U.R.: En lo que respecta a las razones filosóficas o teóricas para no defender la democracia a las que me refería en Con Amigos…, yo desprecio cualquiera de los significados del término “democracia”: el uso del voto para elegir dirigentes y líderes; el uso del voto para tomar decisiones colectivamente (por ejemplo, los referéndum); el reconocimiento general de los llamados derechos y “libertades” (derechos humanos, libertades civiles, estado de derecho, constitucionalismo, etc.) por parte del estado; el uso del término “democracia” como un cliché vacío para adornar discursos políticos oportunistas y engatusar a las masas; etcétera. O, como suele suceder, cualquier mezcla de varios de estos significados.

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INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA V (Parte II)

ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA V (Parte II)

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E.P.: He leído su libro, Con Amigos como éstos…. Me ha ayudado a aclarar las diferencias entre los puntos de referencia de la ideología del antiindustrialismo humanista y la contraria a la sociedad tecnoindustrial por amor a la Naturaleza salvaje. Sobre todo en lo referente al concepto de libertad y su definición en relación a la Naturaleza salvaje.  

Aparentemente, Los Amigos de Ludd (LAL) no eran conscientes de las diferencias entre el anarcoprimitivismo izquierdista y las  ideas  de ustedes. Quizá no sean capaces de imaginar que alguien podría preferir una vida dura pero libre (una vida que no tenga las características de una utopía izquierdista) y considerarla el modo de vida más digno de ser vivido.  

Todo lo que hacen esa tropa constituida por LAL e izquierdistas antiindustriales similares es simplemente quejarse. Vale, la sociedad industrial es mala, ¿y qué? ¿Cómo nos libramos de ella? Parecen imaginar que es posible deconstruir de algún modo la sociedad industrial apartándose de ella y creando comunidades a las que daría forma el “diálogo social” (sea lo que sea que esto signifique). Aunque creyesen realmente que las sociedades agrícolas preindustriales son un ideal al que merece la pena aspirar y aunque se lo tomasen en serio, necesitarían de todos modos perseguir la destrucción física de la sociedad industrial independientemente del hecho de que no tomasen las sociedades cazadoras-recolectoras como un ideal al que aspirar. Porque la consecuencia de este acto sería la restitución, en la mayor parte de la superficie terrestre, de esas sociedades agrícolas preindustriales que han generado su tan querida herencia cultural. Sin embargo, tampoco defienden eso. Quizá porque no están seguros de si realmente lo quieren o no. Toda su ideología, la cual ellos decoran con un estilo pomposo, se reduce a  un impasse.  Aparte de quejarse por todo.

En lo que respecta a su debate con LAL acerca de la capacidad de autorregulación de los animales y de su capacidad de crear condiciones psicosociales. Creo que LAL están tan absortos en los textos clásicos que ni son conscientes de los estudios científicos acerca de los seres humanos en particular y de los animales en general (la etología, la neurociencia, las investigaciones hechas en diferentes especies de primates, etc.). Las únicas fuentes que usan como puntos de referencia para definir cosas como la libertad, la naturaleza humana, etc. son los textos humanistas clásicos. Este es quizá el motivo por el que aún siguen aferrados a nociones humanistas acerca de la exclusividad de la humanidad. Pasan por alto el hecho de que lo que nos hace morales o conscientes son las capacidades biológicas innatas y que esas capacidades innatas que son la fuente de la moralidad y de la consciencia, han sido en su mayor parte generadas por los procesos evolutivos. Y que la moralidad y la consciencia no son algo que se construya a partir de la nada durante el proceso de humanización. Definen la libertad como algo que necesita ser construido socialmente. Cuando dicen que la libertad no es algo dado sino que es algo que necesita ser conquistado, viene a ser lo mismo que si dijesen que no hay libertad en la naturaleza sino que la libertad es algo que sólo puede ser construido en ciertas situaciones sociales. J.R.H. incluso llega negar que la locomoción esté relacionada con la libertad. Hace falta un grado considerable de “educación” humanista clásica para negar que la locomoción está inherentemente relacionada con la libertad.

El argumento (que también LAL usan en su invitación al debate) de que la intervención humana en la Naturaleza es consustancial a la existencia humana y de que es imposible diferenciar entre las intervenciones de las sociedades tecnológicas, agrícolas y cazadoras-recolectoras es muy común entre los defensores del progreso tecnológico. Presentan esto como la demostración del hecho de que los seres humanos intervienen en la Naturaleza en cada nivel de existencia de los mismos y de que esa intervención en la Naturaleza tiene una continuidad histórica desde las sociedades cazadoras-recolectoras nómadas hasta las sociedades tecnoindustriales. También usan el mismo argumento con los avances tecnológicos. Ponen todas las tecnologías, desde las simples lanzas de madera a los misiles nucleares, en la misma línea del avance histórico de la tecnología. Y de este modo equiparan la existencia humana con la tecnología. Al hacer esto intentan legitimar las actividades del sistema tecnoindustrial y presentarlo como una consecuencia normal de la existencia humana.  

Recientemente encontré una de las manifestaciones de este fenómeno en el libro de Laurent Testot, Cataclysmes: Une Histoire Environmentale de L’Humanité (Payot, 2017). El autor es un periodista profesional y trabaja en lo que él llama el campo de la Historia Global. Según Testot, tras la llegada de los seres humanos a Australia, la flora y la fauna de ese continente cambiaron de forma masiva y se convirtieron en un producto de la intervención humana en lugar de en el resultado de los procesos naturales. Según Testot, el continente fue colonizado por los seres humanos hace al menos 50.000 años. Los primeros colonizadores vivían en un continente árido en el que, de todos modos, en algunos lugares alrededor de ríos y lagos las estepas daban paso a grandes bosques. Había gran número de marsupiales, entre ellos grandes herbívoros y una cantidad proporcional de carnívoros especialistas. Wombats, canguros gigantes, “leones” marsupiales, “lobos” marsupiales (tilacinos), diablos de Tasmania, aves gigantes similares a avestruces, cocodrilos terrestres de cinco metros de largo, etc. Sin embargo, tras su llegada, los seres humanos exterminaron la mayoría de esta megafauna herbívora y todas las especies de aves gigantes. Y los grandes carnívoros marsupiales, dado de la mayoría de sus presas habían sido exterminadas, se extinguieron a su vez. Con el exterminio de los grandes herbívoros, las estepas fueron pasto de incendios recurrentes. La megafauna extinta había estado consumiendo el exceso de hierba. Sin los animales consumiendo esta hierba, los arbustos crecieron sin control y, durante las estaciones secas, se  volvieron excesivamente vulnerables a los incendios y esto a su vez destruyó los últimos bosques. Después de esto, la flora de Australia fue seleccionada por y para los incendios. La Spinifex, que necesita arder para diseminarse, se hizo la especie de gramínea dominante y el eucalipto, debido a su resistencia al fuego, se convirtió en la especie de árbol dominante. Por tanto, con la llegada de los seres humanos, la biodiversidad se vio erosionada y se creó un nuevo equilibrio. De ahí en adelante los seres humanos provocaban incendios controlados de la vegetación. Estos fuegos facilitaban el crecimiento de las raíces y de las plantas usadas como combustible, así como la multiplicación de las especies de caza menor. Y la consecuencia de todo ello fue que, a pesar de su pequeño número (según Testot la población de Australia muy probablemente nunca superó el millón de habitantes) y del estado rudimentario de su tecnología, la huella que los aborígenes imprimieron en el continente fue bastante grande; fueron los jardineros de Australia y este continente fue su huerto. No obstante, Testot también dice en favor de los aborígenes que éstos alcanzaron cierto equilibrio con su entorno y se adaptaron con éxito a la vida en el desierto.

Aun si no hubiese exageración en estas historias y fuesen mayoritariamente ciertas, sigo creyendo que la relación de los cazadores-recolectores con su entorno no puede ser definida como algo externo a la Naturaleza ni como una subyugación de la misma, sino como un proceso interno de la propia Naturaleza. Y que estas prácticas de las sociedades cazadoras-recolectoras no pueden ser equiparadas con las intervenciones  en la Naturaleza de las sociedades agrícolas o tecnoindustriales. Sin embargo, me parece que esta opinión está basada en su mayor parte en juicios de valor en lugar de en criterios objetivos.

U.R.: Yo también creo que la “intervención” en (o, mejor dicho, modificar de algún modo y producir algunos efectos en) su entorno es algo consustancial a los seres humanos, como lo es para el resto de especies, y también creo que existe una continuidad en el proceso histórico del desarrollo tecnológico y social. Y estos simplemente son hechos evidentes, en principio completamente independientes de valores y juicios. Aunque los hechos pueden ser, y a menudo son, interpretados y valorados de formas diferentes (o incluso son reconocidos o pasados por alto) según quién y para qué los interprete y evalúe, esto ya es hacer juicios de valor. Y los juicios de valor son algo bastante independiente de las meras descripciones de los hechos.

Los efectos directos e indirectos que los grupos humanos muy pequeños y las herramientas muy simples hechas a mano a pequeña escala a partir de materiales no modificados tomados directamente de la Naturaleza tienen en los ecosistemas y en el comportamiento humano no son equiparables con los enormes y graves efectos ecológicos y sociales, directos e indirectos, que causan las sociedades modernas y los sistemas de herramientas (máquinas) industriales complejos. Ni cuantitativa ni cualitativamente. Por mucho que otros seres vivos también modifiquen su entorno en cierta medida y por mucho que ambos extremos del espectro histórico (las sociedades humanas más primitivas y las más modernas) pertenezcan a un solo proceso continuo y gradual de desarrollo social y tecnológico. Comparadas con las alteraciones causadas en la Naturaleza por la sociedad tecnoindustrial, las modificaciones que una sociedad cazadora-recolectora nómada primitiva causa en ella son prácticamente inapreciables en casi todos los casos. 


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sábado, 5 de septiembre de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA V (Parte I)

 

ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA V (Parte I)

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E.P.: Industrial Society and Its Future (ISAIF) es el único texto de Kaczynski que está disponible en Turco en formato impreso. “The System's Neatest Trick y “Hit Where It Hurts” están disponibles en turco on line. ISAIF ha sido publicado en Turquía por una editorial anarquista izquierdista. Han incluido un ridículo apéndice titulado “Kaczynski es en realidad John Wayne”. Su catálogo incluye libros como: The One-Straw Revolution (Masanobu Fukuoka), Future Primitive (John Zerzan), obras de Kropotkin, Proudhon, Bookchin, etc. Los otros dos textos disponibles también han sido publicados por un fanzine on line izquierdista. Uno se pregunta porqué han decidido publicar en concreto “The System’s Neatest Trick”, cuando el objetivo principal de este texto es desenmascarar la pseudocrítica del sistema que realiza la izquierda, y que es exactamente lo que ese fanzine está haciendo. Quizá lo hagan debido a su permanente necesidad de unirse a cualquier cosa que tenga tintes rebeldes.

Podría asumirse en un principio que, aunque esos textos sean publicados por los izquierdistas, esto de todos modos podría ayudar a propagar las ideas contra la sociedad technoindustrial. Sin embargo, usted ya sabe muy bien lo que esto implica. Debido a que los izquierdistas publican esos textos, éstos quedan vinculados a la ideología izquierdista. Y así, la gente que entra de este modo en contacto con las ideas no izquierdistas contra el sistema tecnoindustrial confunde estas ideas con las ideas izquierdistas. De este modo, resulta más difícil para ellos darse cuenta de las diferencias fundamentales entre las dos posturas. En algunos casos podría ser incluso peor, las personas que sean particularmente reacias a las ideas izquierdistas evitarán totalmente esas publicaciones y perderán la oportunidad de conocer la crítica no izquierdista del sistema tecnoindustrial debido a esa aparente asociación.

Y me parece que esto es lo que ha ocurrido con las ideas de Kaczynski en Turquía. Por lo que yo sé, Kaczynski es conocido en Turquía como un ecoanarquista excéntrico. Nunca he oído a nadie discutir sus ideas de forma seria. Y, como he dicho, las únicas referencias que se pueden encontrar se producen en círculos izquierdistas. A nivel más general, es también muy difícil encontrar en Turquía ninguna idea seria y bien fundamentada que sea crítica con la tecnología. Aquí la mayoría de la gente aún cree en el progreso. Puede que esto se deba a que aún se sigue considerando que Turquía es un país en vías de desarrollo. Las ideas en contra del progreso y críticas con la tecnología comenzaron a aparecer en Occidente tras la Segunda Guerra Mundial. Así que puede que sea necesario que las enormes consecuencias sociales del progreso tecnológico se manifiesten para que aparezca una actitud crítica acerca de la tecnología. Esto llevó cerca de 150 años en Occidente. Puede que a medida que Turquía vaya alcanzando el nivel de desarrollo de Occidente vaya apareciendo aquí cada vez más gente crítica con la tecnología.

U.R.: Dice usted que los izquierdistas turcos publican textos de Kaczysnki, incluso aquellos textos que muestran claramente una postura antiizquierdista, quizá debido a su permanente necesidad de unirse a cualquier cosa que tenga tintes rebeldes. Bueno, desgraciadamente esto no es un fenómeno exclusivamente turco, sino que lleva sucediendo a nivel mundial desde que Kaczynski fue detenido en 1996; incluso en los EE.UU., el país del propio Kaczynski. Y las causas de ello no sólo son la necesidad de muchos izquierdistas de unirse a cualquier cosa que parezca ser rebelde (esta es una causa muy importante, pero no la única), sino también que el mismo Kaczynski cometió el error de identificarse con el anarquismo pública y abiertamente. Hoy en día, por lo que sé, afortunadamente, se ha percatado de dicho error y lo ha admitido. Sin embargo, probablemente sea ya demasiado tarde para que pueda librarse de todos esos indeseables izquierdistas que se han identificado con él y se han sentido atraídos por sus obras, y especialmente por su imagen pública como “anarquista”.


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domingo, 5 de abril de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA IV


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H: Encuentro un problema que no logro resolver cuando pienso en cuál sería el tipo de ser humano necesario para hacerle frente a la cuestión que estamos tratando: acabar con el sistema tecnoindustrial. Si damos como buenos y tenemos en cuenta aquellos valores que surgen al considerar las tendencias, necesidades y capacidades naturales del ser humano, tendríamos que cosas como la pereza, el rechazo del sacrificio y del sufrimiento , etc. (es decir, elementos que forman parte de nuestros mecanismos de conservación), resultan difícilmente compatibles con una causa que exige compromiso, fortaleza mental, capacidad para mantener un objetivo que no atenta de forma directa contra nuestra supervivencia (me refiero, tan directamente como puede ser morir por un depredador o no conseguir agua), etc. Es decir, vivir e incluso ser capaz de morir por un ideal, algo para lo que no estamos, o eso creo entender, genéticamente diseñados. ¿Cómo se come eso?, ¿es debido a que estamos fuera del contexto natural del ser humano, que debemos actuar de forma contraria a nuestra naturaleza (irónicamente para poder volver a funcionar en base a ella)? Si fuera así, ¿en que se diferenciaría entonces del idealismo que promueven otras formas “revolucionarias”? ¿O por el contrario, lo deseable sería aspirar a tener un sistema de valores que, aunque basado en esas tendencias y necesidades (en todas, no sólo en aquellas que la moralidad actual entiende como buenas), sea propenso a ser alterado o modificado por el uso de la razón? ¿No caeríamos con ello nuevamente en el error de querer dirigir nuestro futuro?
Y en relación, aunque es posible que medio me acabes respondiendo con lo anterior, quisiera saber si podías desarrollarme un poco tu idea acerca del “bien” y del “mal”, pues creo haber leído que lo considerabas contraproducente a nivel estratégico y quizá por eso no he encontrado mucha información acerca de ello en tu blog. Pero para mí es importante.
U.R.: Si no se me escapa nada, tu primera duda se podría resumir del siguiente modo:
a.       Al menos algunos de los requisitos necesarios para formar parte de un movimiento contra la sociedad tecnoindustrial puede que en realidad sean contrarios a la naturaleza humana, con lo cual sería imposible que existiesen seres humanos que los cumpliesen y, por tanto, dicho movimiento no podría crearse ni menos aún funcionar eficazmente.
b.      Aunque la creación y funcionamiento eficiente de un movimiento en contra de la sociedad tecnoindustrial fuese compatible con la naturaleza humana, tratar de crear y dirigir un movimiento contra la sociedad tecnoindustrial de forma racional, consciente e intencionada iría en contra del principio que afirma que no se puede controlar y dirigir racionalmente el desarrollo de procesos y sistemas dinámicos y complejos, pues éstos son impredecibles por definición. Esto a su vez implicaría caer en los mismos errores y problemas causados hasta la fecha por querer dirigir y controlar racionalmente la sociedad humana y la Naturaleza.
  
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sábado, 29 de febrero de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA III (ParteII)


ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA III (Parte II)
D: Hay algunas preguntas (quizá metafísicas) que me vienen a la mente:
  • ¿Cómo puede la naturaleza salvaje dar a luz un mundo innatural? Y si esto ocurrió así, ¿con qué derecho podemos decir “esto es innatural”, si realmente, hace mucho tiempo, empezó a través de procesos naturales?
  • Más importante aún, ¿dónde podemos trazar la línea entre lo natural y lo artificial, cuando sabemos que una cosa “dio a luz” a la otra?
  • Cuando decimos que la naturaleza salvaje excluye las cosas artificiales, ¿qué queremos decir exactamente? ¿Dónde empieza lo “artificial”? ¿Y qué diferencia una “herramienta artificial” de una “herramienta natural”, por ejemplo?
  • Y, ¿por qué, de entre todos los seres, fueron los humanos los que lograron sobreexplotar este potencial para la domesticación extrema de la naturaleza salvaje?
Me gustaría saber tu opinión sobre estas cosas.
U.R.: Las cuestiones que planteas no son exactamente metafísicas (es decir, imposibles de resolver infiriendo lógicamente las respuestas a partir de hechos empíricos), aunque ciertamente andan cerca de serlo. Estrictamente hablando, son asuntos meramente descriptivos (se refieren solamente a descripciones de la realidad, y no implican evaluaciones o juicios de valor acerca de ella), de modo que en principio deberían poder ser resueltos empíricamente. Sin embargo, me temo que, al igual que la mayoría de la gente, no estés separando estrictamente lo meramente descriptivo de lo prescriptivo, valorativo o normativo (lo moral o ético), y estés mezclando ambos, complicando enormemente la correcta comprensión y discusión del tema. Por ejemplo, cuando dices, oyes o lees “innatural” creo que no piensas simple y fríamente en lo que no es natural (sea lo que sea que entiendas por “natural”), sino que también sientes y tratas de expresar una emoción, un juicio de valor acerca de ello (a saber, que tú sientes que ser “innatural” es malo). Trataré de tener esto en cuenta y de pasar por encima de ello para responder a tus preguntas. Básicamente trataré de separar el aspecto descriptivo literal de las mismas respecto de su aspecto moral o emocional “tácito” respondiendo primero y principalmente al primero sin hacer ni asumir ningún juicio de valor. Al final diré algo acerca del aspecto moral del asunto.
        
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martes, 11 de febrero de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA III (Parte I)


ADAPTACIÓN DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA III (Parte I)






D: Durante el año pasado he estado leyendo las obras de Kaczynski, las tuyas y los textos y reseñas de los indomitistas.
U.R.: Antes de nada, dado que usas el término “indomitistas”, supongo que lo habrás tomado de un tipo estadounidense llamado John Jacobi (www.wildwill.net). Quiero dejar claro que Jacobi no es en absoluto de fiar. No deberías creer nada de lo que diga acerca de mí, de otra gente española con ideas similares a las mías (los llamados “indomitistas”) o de Kaczynski. Jacobi es un chalado con serias deficiencias psicológicas e intelectuales. Su principal motivación es conseguir reconocimiento, protagonismo y prestigio como activista “antitecnológico”. Es un egomaniaco con complejo de Mesías. Y su falta de autocontrol emocional le hace expresarse y actuar como un idiota la mayor parte del tiempo. Por no mencionar que es un liante y un embaucador maquiavélico que no tiene escrúpulos en usar trucos sucios incluso con aquellos con quienes no debería usarlos. De modo que está causando más mal que bien a la causa de difundir ideas serias y no izquierdistas en contra de la tecnología moderna y a favor de destruir el sistema tecnoindustrial. Kaczynski y yo rechazamos completamente a Jacobi, sus proyectos y sus ideas y ninguno de ambos desea ser relacionado con él. Ten siempre en cuenta esto.
Por cierto, Jacobi es el único que usa el término “indomitista” para referirse a mí y a algunos otros españoles con ideas similares. Nosotros nunca lo hemos usado (no es que el término nos pareciese inapropiado en caso de que fuese necesario usar un nombre para denominarnos[2]; es simplemente que nunca hemos considerado necesario usar ningún nombre para denominarnos o para denominar a nuestras ideas, de modo que en realidad nunca usamos ningún término para denominarnos como grupo o corriente). Fue la patológica, obsesiva, hipertrofiada y desesperada necesidad psicológica de Jacobi de identificarse con y pertenecer a un grupo de referencia y de usar etiquetas para nombrar a las ideas y a la gente la que le hizo empezar a usar esta etiqueta para denominarnos a mí y a otros españoles con ideas similares a las mías. Del mismo modo, ha estado durante años usando (y después descartando) varias etiquetas más que cuestionables para denominarse a sí mismo y a sus ideas: anarquista, ludita, primitivista, “wildernist”, “wildist”, “rewilding”, etc.
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jueves, 12 de diciembre de 2019

DISCUTIENDO SOBRE MEDIOS, FINES, VALORES, ORGANIZACIÓN, ESTRATEGIA Y MÁS


DISCUTIENDO SOBRE MEDIOS, FINES, VALORES, ORGANIZACIÓN, ESTRATEGIA Y MÁS

E.P. Siento reconocerlo, pero he usado el traductor de Google para leer su “Crítica a Anti-Tech Revolution”. Hacía mucho que no lo usaba (quizá 10 años) y he de confesar que ha mejorado considerablemente, como tantas otras cosas en tantas otras áreas, desafortunadamente. Creo que he sido capaz de comprender la mayoría de lo que usted dice. (Aunque esto usted lo podrá juzgar mejor que yo).
U.R.: Incluso en el caso de que el traductor de Google, o cualquier otro traductor electrónico, hubiese mejorado realmente en los últimos años (yo no sé si esto será verdad en realidad, pero démoslo por hecho), creo, en base a lo que yo conozco acerca de él, que (¿aún?) es una herramienta bastante mala para traducir y que las traducciones resultantes seguramente serán una basura la mayoría de las veces. Si no se dispone de otros medios de traducción más fiables y se realiza un gran esfuerzo, quizá se pueda entender algo de lo que esté siendo traducido. Sin embargo, las traducciones de Google suelen ser terribles y normalmente no ayudan precisamente a entender un idioma extranjero; más bien lo contrario. Debería usted recordar esto en todo momento cuando use traductores electrónicos y no depender mucho de ellos para comprender completa y realmente cualquier texto escrito en un idioma extranjero.
E.P.: Nunca antes había oído acerca de esa clasificación en tres niveles (infraestructura, estructura y superestructura) hasta que leí su crítica. Conocía la clasificación de Marx en dos niveles: infraestructura y superestructura. Según Marx, la infraestructura es la base material de la sociedad, las fuentes de energía, las máquinas que hacen posibles dichas fuentes de energía y las usan para funcionar. Las relaciones de producción que surgen de la relación física de la sociedad con la naturaleza y sus medios de producción; las clases y su posición en la sociedad. También el conocimiento, el modo en que se organizan la producción y el consumo, las técnicas que son usadas para organizar las máquinas, el trabajo humano y las relaciones entre ambos (por ejemplo, la producción en cadena, el taylorismo, las técnicas de control estadístico, etc.); las estructuras organizativas (por ejemplo, el modo en que las compañías e instituciones se organizan, el conocimiento de las estructuras organizativas más eficaces, etc.). La superestructura son las leyes, las ideologías políticas, las cosmovisiones, las religiones, las morales, el arte. Hasta donde yo entiendo, algunos de los fenómenos que se sitúan dentro de la infraestructura en la clasificación marxista se hallan dentro de la estructura en su clasificación (¿o en la de Harris?): las clases y las posiciones de estas clases dentro de la sociedad; el conocimiento y el modo en que la producción es organizada; las técnicas organizativas; etc. Es decir, los aspectos “técnicos” tal y como usted los definió en la nota de pie de página 7 de su crítica.
¿Su clasificación de la “técnica” y la “tecnología” se corresponde con la clasificación de la sociedad en tres niveles? ¿La “tecnología” sería la infraestructura y las “técnicas” la estructura?
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