martes, 11 de febrero de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA III (Parte I)


ADAPTACIÓN DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA III (Parte I)[1]






D: Durante el año pasado he estado leyendo las obras de Kaczynski, las tuyas y los textos y reseñas de los indomitistas.
U.R.: Antes de nada, dado que usas el término “indomitistas”, supongo que lo habrás tomado de un tipo estadounidense llamado John Jacobi (www.wildwill.net). Quiero dejar claro que Jacobi no es en absoluto de fiar. No deberías creer nada de lo que diga acerca de mí, de otra gente española con ideas similares a las mías (los llamados “indomitistas”) o de Kaczynski. Jacobi es un chalado con serias deficiencias psicológicas e intelectuales. Su principal motivación es conseguir reconocimiento, protagonismo y prestigio como activista “antitecnológico”. Es un egomaniaco con complejo de Mesías. Y su falta de autocontrol emocional le hace expresarse y actuar como un idiota la mayor parte del tiempo. Por no mencionar que es un liante y un embaucador maquiavélico que no tiene escrúpulos en usar trucos sucios incluso con aquellos con quienes no debería usarlos. De modo que está causando más mal que bien a la causa de difundir ideas serias y no izquierdistas en contra de la tecnología moderna y a favor de destruir el sistema tecnoindustrial. Kaczynski y yo rechazamos completamente a Jacobi, sus proyectos y sus ideas y ninguno de ambos desea ser relacionado con él. Ten siempre en cuenta esto.
Por cierto, Jacobi es el único que usa el término “indomitista” para referirse a mí y a algunos otros españoles con ideas similares. Nosotros nunca lo hemos usado (no es que el término nos pareciese inapropiado en caso de que fuese necesario usar un nombre para denominarnos[2]; es simplemente que nunca hemos considerado necesario usar ningún nombre para denominarnos o para denominar a nuestras ideas, de modo que en realidad nunca usamos ningún término para denominarnos como grupo o corriente). Fue la patológica, obsesiva, hipertrofiada y desesperada necesidad psicológica de Jacobi de identificarse con y pertenecer a un grupo de referencia y de usar etiquetas para nombrar a las ideas y a la gente la que le hizo empezar a usar esta etiqueta para denominarnos a mí y a otros españoles con ideas similares a las mías. Del mismo modo, ha estado durante años usando (y después descartando) varias etiquetas más que cuestionables para denominarse a sí mismo y a sus ideas: anarquista, ludita, primitivista, “wildernist”, “wildist”, “rewilding”, etc.
D: ¿Qué sucedió con Jacobi? ¿Hubo otra gente como él?
U.R.: Hace algunos años (en el 2014 si no me equivoco) él contactó conmigo. Ted Kaczynski le había dado mi dirección de correo electrónico y le había animado a ponerse en contacto. Kaczynski también me animó a mí a mantenerme en contacto con  Jacobi y a  trabajar con él si fuese posible. Y eso es lo que hice. Al principio parecía ser un joven inteligente. Era un poco raro (por ejemplo, hizo algunas cosas raras como tratar torpemente de usar una identidad falsa y una dirección falsa de correo electrónico para ponerse en contacto conmigo), pero entonces no me pareció algo muy grave. De modo que me involucré en ayudarle con algunos de sus proyectos, en discutirlos, en señalar sus errores y defectos y en sugerirle ideas, e incluso en colaborar en algunos proyectos comunes. Sin embargo pronto Kaczynski me escribió diciéndome que él había interrumpido toda correspondencia con Jacobi y que en adelante yo no debería ni siquiera mencionar a Jacobi en mis cartas (dirigidas a Kaczynski) porque era un individuo peligroso, poco fiable y chiflado, y me pedía que yo también cortase cualquier contacto con Jacobi. Para entonces yo me ya había percatado de muchos de los problemas de Jacobi (básicamente apenas hacía nada bien), pero dado que me había comprometido a colaborar con él y pensando que sus defectos quizá eran en su mayoría el resultado de su inexperiencia y su juventud, traté de convencer a Kaczynski de que Jacobi merecía una segunda oportunidad. Como resultado Kaczynski se enfadó mucho conmigo por haber mencionado a Jacobi en mi carta. Mientras tanto, acabé viendo que Jacobi era un caso perdido, que sus problemas psicológicos anulaban su inteligencia y racionalidad y le hacían actuar como un idiota. Así que dejé de colaborar con él.
De todos modos, en muchas ocasiones Kaczynski parece no ser muy bueno a la hora de elegir a la gente con quien contactar y trabajar. De toda la gente con que me ha puesto en contacto y me ha pedido colaborar, ninguno salvo dos (dos de sus colaboradores estadounidenses) merecía la pena. Un español que parecía muy dispuesto a trabajar por la causa y a organizar un movimiento, tras unos pocos meses, dejó de trabajar, le dijo a Kaczynski que quería casarse y tener hijos (?!) y desapareció. Otro español era un anarquista (es decir, un izquierdista) que simplemente montaba jaleo y me insultaba. Otro español con quien Kaczynski quería que yo colaborase resultó ser un marxista-leninista creyente en los OVNIs. Otro, un francés o suizo, era también un marxista-leninista que acabó engañando a Kaczynski (era el autor del prólogo del libro de Kaczynski The Road to Revolution). Otro, un hispanoamericano, estaba bastante intelectualmente limitado. Etcétera. Y una de los dos susodichos colaboradores estadounidenses de Kaczynski me dijo en una ocasión que estaba harta de recibir y responder correo procedente de izquierdistas, chiflados e idiotas a los cuales Kaczynski ponía en contacto con ella. Parece que las ideas y la imagen pública de Kaczynski atraen a este tipo de gente
Kaczynski es un preso y esto obviamente limita su capacidad para evaluar apropiadamente  sus contactos, pero me parece que demasiado a menudo actúa de una forma excesivamente imprudente e ingenua en lo que respecta a la gente con que contacta o/y con que anima a otros a contactar y colaborar.
D: En demasiados lugares, y no sólo de La Mancha” es en realidad una historia muy importante para mí, no sólo porque me gusta el personaje de Don Quijote, sino porque realmente da en el clavo acerca de muchas cosas, como el mito ecologista tecnoutópico. También me aportó una perspectiva completamente diferente del episodio de los molinos, y me surge una sonrisa siempre que me acuerdo de ella. Siempre me han gustado las fábulas porque contienen sabiduría, incluso verdades incómodas, dentro del mejor envoltorio posible.
U.R.: Como sabes, no es más que una adaptación hecha por mí de un fragmento de Don Quijote de la Mancha de Cervantes. No fue incluido en Historias desde el Lado Oscuro porque fue “reescrito” más tarde. La mayoría de la gente (de hecho prácticamente toda) tiene una buena opinión de los molinos de generación de electricidad. ¡Incluso (o más bien, sobre todo) los ecologistas! Muy, muy poca gente ve la verdad: son tecnología industrial moderna con enormes impactos negativos directos e indirectos en la Naturaleza. Al igual que el resto de las tecnologías y fuentes de energía modernas verdes, “limpias” y renovables. Quizá te resulte interesante el siguiente artículo: Michael Shellenberger, “The Reason Renewables Can't Power Modern Civilization Is Because They Were Never Meant To”, Forbes, 6 de mayo, 2019. (https://www.forbes.com/sites/michaelshellenberger/2019/05/06/the-reason-renewables-cant-power-modern-civilization-is-because-they-were-never-meant-to/#586a979eea2b). Tiene muchos enlaces a otros artículos también interesantes.[3]
D: La que llegó de la Tierra del Frío” es más críptica –aunque entiendo de qué trata (de la actitud predominante, en su mayoría procedente de las universidades, hacia la verdad y los hechos). Quizá podría haber sido mejor expresada, o quizá se me escaparon algunos detalles, pero parece que no consigue expresar el mensaje tan bellamente como las otras historias. 
U.R.: La que llegó de la Tierra del Frío no ha sido publicada en el blog, está sólo en Historias desde el Lado Oscuro. Es más filosófica que (en el sentido metafísico; en realidad es una reacción contra la mentalidad relativista que está tan extendida en la sociedad moderna actual) que las otras publicadas en el blog. Hay algunas otras historias en español como ésta (más “metafísicas” que “políticas”) en Historias desde el Lado Oscuro, pero no creo que sean completamente apropiadas para ser publicadas en un blog contra la sociedad tecnoindustrial, de modo que no las incluí en el blog.
D: El cuento “La Extinción” era realmente conmovedor. Me pregunto por qué no lo subiste al blog.
U.R.: Sí, era bueno, pero no lo he subido porque en realidad hoy en día no creo que los seres humanos actuales estemos realmente domesticados (o sea, que seamos selectivamente criados para cambiar nuestra naturaleza original; nuestra naturaleza sigue siendo prácticamente tan salvaje como hace diez mil años), sino sólo domados (somos esclavos, pero nuestra naturaleza es aún salvaje). Y, sobre todo, porque hoy por hoy me importa poco nuestra especie. Para mí, hoy en día, lo más importante es la supervivencia y la autonomía de los ecosistemas salvajes; y la libertad humana, aunque importante, es sólo un asunto secundario. Y la supervivencia de los seres humanos como especie es aún menos importante para mí. Nuestra especie es una puñetera plaga para el resto de la Tierra. A lo largo de los años me he ido volviendo cada vez más misantrópico. 
D: Coincido absolutamente con todo lo que dices. Tanto con que la naturaleza humana salvaje sigue estando ahí, dado que prácticamente somos idénticos biológicamente a nuestros ancestros y realmente capaces de vivir vidas salvajes si pudiésemos, como con lo de no importarme la supervivencia de la humanidad (después de todo, mi principal preocupación es la naturaleza, no los seres humanos). La libertad humana para mí es solamente una indulgencia personal, en el sentido de que quiero que yo y los míos sean libres, pero no tengo intención de liberar a los seres humanos. Mis prioridades se sitúan en otro lugar.
Me resultó difícil captar el significado de “La vaca, la cabra y el rebaño”. Sin embargo, entiendo que es similar al de “La que llegó de la Tierra del Frío”.
U.R.: El sentido de La vaca, la cabra y el rebaño” no es similar al de “La que llegó de la Tierra del Frío”. El verdadero sentido es similar al de “La oveja negra y el lobo”, aunque no exactamente el mismo. La cabra no era realmente lo suficientemente fuerte y libre (ni siquiera siendo una cabra y no una mera oveja), y el comportamiento de la vaca se lo recordaba, de modo que la cabra temía y rechazaba a la vaca. Sin embargo, muchas veces, la verdadera amenaza está entre la gente “normal”, incluso entre la que parece más “amable”, “calmada” y “humilde”. Se basa en una experiencia personal  que tuve con izquierdistas radicales.
D: Te agradecería mucho que me explicases también El sabio y el tigre”, ya que también tuve problemas a la hora de entender esa historia.
U.R.: El cuento es difícil de entender incluso para mí (puede que suene extraño, pero creo que cuando lo escribí, fue principalmente la parte inconsciente de mi mente la que lo escribió). El modo en que yo lo entiendo ahora es: al menos a veces, es mejor no entrar en conflicto física y directamente con aquellas cosas que son tan grandes y poderosas que están mucho más allá de tu capacidad para vencerlas físicamente mediante una lucha directa. Pero esto no necesariamente significa rendirse, someterse a ellas, ceder frente a ellas, ni perder tu dignidad. Un enfrentamiento directo en tales casos sería un suicidio y no sería productivo en absoluto. Sea como sea, cuando lo escribí, yo estaba mucho más influido por ciertas ideas no violentas (o más bien por el rechazo de los típicos métodos violentos usados por los radicales) que hoy en día. Sigo pensando que la mayoría de los típicos métodos violentos usados por los radicales en “política” son estratégicamente estúpidos e inútiles, o incluso contraproducentes, pero acepto que en algunos casos cierto tipo de métodos violentos –que normalmente no hayan sido usados hasta la fecha- podría ser necesario o incluso indispensable. 
D: ¿A qué métodos violentos necesarios que normalmente no hayan sido usados hasta la fecha te refieres? Si te refieres a las acciones que Kaczynski realizó para lograr que su Manifiesto fuese publicado, estoy de acuerdo. Sin embargo, creo que te refieres a otra cosa. 
U.R.: Sí, estoy pensando en otra cosa. Las acciones violentas o destructivas (terrorismo y sabotaje) que los radicales han estado llevando a cabo hasta la fecha en realidad no dañan en absoluto al sistema porque son “demasiado pequeñas”, por así decirlo. De hecho, en la mayoría de los casos (salvo raras excepciones, como quizá las acciones que llevó a cabo Unabomber para publicitar su Manifiesto) dichas acciones no son más que actividades sustitutorias y medios para desfogar la hostilidad, la rabia, la frustración, etc.; es decir, en realidad vienen motivadas por motivos psicológicos en lugar de por los motivos declarados (metas “políticas”). Podrá sonar loco o despiadado, pero lo que necesitaría llevar a cabo un movimiento realmente contrario a la sociedad tecnoindustrial sería una destrucción en masa organizada. Estoy hablando de destruir o desconectar de forma ordenada subsistemas completos del sistema tecnoindustrial (Internet, la red de distribución eléctrica, la red de transportes, etc.) a lo largo y ancho de grandes áreas geográficas de un solo o unos pocos plumazos. Y/o de eliminar a miles de millones de personas. Por supuesto, para esto debería haber un movimiento fuerte, con suficientes medios, recursos y poder como para llevar a cabo ese tipo de acciones. Y, de momento, no lo hay.[4]
D: La entrevista a Ted es muy agradable de leer. Nunca antes la había leído. Es un enfoque acerca de cómo podría uno vivir su vida.  A nivel personal, ¿en qué medida dirías que has logrado aproximarte a ese tipo de vida en tu propia vida? ¿Es siquiera una de tus metas?
U.R: Yo no vivo una vida similar a la de Kaczynski en Montana. No tengo como meta alcanzar tal grado de autosuficiencia e independencia respecto del sistema tecnoindustrial (y sería imposible lograrlo en España;  la Naturaleza aquí no es ni remotamente equiparable a la de Montana), de modo que ni siquiera lo intento. Simplemente disfruto de una vida cercana a la Naturaleza, pero no trato de evitar el uso de ciertas tecnologías modernas en mi vida cotidiana (un automóvil, un teléfono, un ordenador, electricidad, etc.). Intentar evitarlas solamente haría mi vida mucho más difícil (o incluso imposible) sin realmente beneficiar a nadie. Cuando era más joven ciertamente le daba mucha importancia a tratar de vivir de acuerdo con mis ideas de forma más estricta, pero eso sólo me causó problemas (psicológicos, sociales, prácticos, etc.) y no ayudó a nadie. Así que ahora uso la tecnología moderna que necesito para vivir sin demasiados problemas materiales o estrés psicológico. Odio la tecnología moderna y no soy entusiasta a la hora de usarla ni trato constantemente de estar al día al respecto, pero tampoco me obsesiono con evitar usarla (hasta cierto punto) en mi vida personal.
D: Bueno, yo también estoy bastante seguro de que en el sur de Europa es imposible vivir en la Naturaleza salvaje del modo que Kaczynski pudo permitirse en Montana. Simplemente, no hay suficientes kilómetros cuadrados de tierras salvajes ininterrumpidas, por no hablar de algo similar a la calidad de las tierras salvajes de allí. Sin embargo, creo que uno podría alcanzar la autosuficiencia con una cantidad relativamente pequeña de acres[5], si los cuidase adecuadamente. Es lo que mayormente he estado aprendiendo estos últimos años, antes de encontrar los escritos de Kaczynski, y lo que tengo en mente hacer de algún modo en el futuro.           
Por lo que respecta al movimiento, creo que el verse constantemente obligado a recordar las dificultades y emociones que entraña ese tipo de vida, puede ayudar a reforzar la propia fe de uno en la causa. Creo que vivir así podría ayudarme a ser tenaz, ya que conocería qué demonios estaría hablando y qué estaría proponiendo (además de ser también agradable). 
U.R.: Supongo que todo depende de lo que signifique para ti “autosuficiencia” (¿económica? ¿tecnológica? ¿material? ¿psicológica?...). De todos modos, hoy en día, no estoy tan interesado en lograr la autosuficiencia yo mismo o proponerla para otros (simplemente trato de no ser demasiado esclavo del sistema; y me gustaría pensar que no soy tan esclavo como lo es la mayoría de la gente). Estoy más centrado en la causa general contra el sistema tecnoindustrial por amor a la Naturaleza.
Dices que “verse constantemente obligado a recordar las dificultades y emociones que entraña ese tipo de vida, puede ayudar a reforzar la propia fe en la causa”. O, dependiendo de la persona, puede que muchas veces ocurra justo lo contrario. Si resulta ser demasiado duro durante demasiado tiempo, uno puede acabar cansado y  frustrado y, al final, puede acabar rindiéndose. Y con “rendirse” no me estoy refiriendo sólo a dejar de intentar ser autosuficiente, sino también a dejar de sostener y defender los propios valores e ideas que le inspiraron a tratar de ser autosuficiente (es decir, la causa). El poder de la voluntad humana tiene sus límites.
Con esto no estoy tratando de desanimarte acerca de tratar de ser autosuficiente. Probablemente sea importante que uno mismo lo intente. Sólo estoy diciendo que uno ha de ser consciente de que podría incluso ser contraproducente y de que la meta (o el modo de lograr la meta) de un movimiento contra la sociedad tecnoindustrial no debería ser animar a la gente a vivir de forma autosuficiente, sino a combatir el sistema tecnoindustrial.
D: Parece que llevas en esto desde hace mucho.
U.R.: Siempre he amado la Naturaleza, y desarrollé un fuerte sentimiento de rechazo hacia la civilización cuando tenía unos trece años (1983-1984). Sin embargo, más tarde me sentí atraído hacia el anarquismo (porque, al principio, pensé equivocadamente que era la postura más coherente con mi actitud contraria a la civilización; obviamente no sabía realmente nada acerca del verdadero anarquismo, que en realidad no suele ser más que un tipo de socialismo o, mucho menos frecuentemente, una forma extrema de liberalismo), aunque nunca me sentí cómodo ni encajé mucho en ese entorno, que estaba lleno de izquierdistas radicales y gente con serios trastornos psicológicos (victimistas con falta de autoestima, gente depresiva y derrotista, gente que necesita pertenecer y seguir ciegamente a un colectivo porque nunca han sido lo suficientemente fuertes como para funcionar por sí mismos, gente obsesionada con la violencia como medio para desahogar su hostilidad y frustración, etc.). No obstante, mis amigos y conocidos estaban en dicho entorno, de modo que yo seguía allí. Para mediados de los años 90, estaba realmente harto de todo eso y comencé a criticar y rechazar consciente y abiertamente el izquierdismo. Aunque al principio de un modo bastante torpe (véase por ejemplo, El mito de la izquierda –yo era miembro del grupo que escribió este texto, Zizen-). Y también alrededor de esa época leí La sociedad industrial y su futuro de Kaczynski, y pensé: coincido con la mayoría de lo que este tío está diciendo. De hecho, sentía que coincidía no sólo con la mayor parte de sus ideas acerca de la tecnología moderna, la psicología humana o el izquierdismo, sino también mayoritariamente con su actitud general y su modo de entender y afrontar la realidad. Así que finalmente le escribí en el 2003. Estuve intercambiando correspondencia con él de forma regular hasta hace tres o cuatro años, cuando él dejó paulatinamente de contestar a mis cartas, supuestamente porque estaba muy ocupado y tenía cada vez más problemas con las normas carcelarias.
Así que, sí, supongo que llevo en esto desde hace bastante.
D: ¿Cuánto impacto has logrado durante todos estos años?
U.R.: No lo sé. No puedo saberlo. ¿A qué te refieres exactamente con “impacto”? Y, ¿cómo lo mides? ¿Es un gran impacto ser ampliamente conocido? ¿O, por el contrario, lo es influir, animar o inspirar a unos pocos individuos desconocidos sin llamar la atención? ¿Es “impacto” solamente provocar grandes cambios visibles en el curso del desarrollo de la sociedad? Dependiendo a qué te refieras con “impacto”, la respuesta podría variar entre “bastante” y “nada en absoluto”.
Por ejemplo, parece que algunos de mis escritos más antiguos tuvieron mucha influencia en el surgimiento de ITS (Individualidades Tendiendo a lo Salvaje, el grupo terrorista). ¿Es esto tener “impacto”? Y, más importante aún, ¿es esto algo bueno? Yo lo dudo seriamente.
Por otro lado, no puedo saber cuántas personas han leído (y entendido correctamente) mis escritos ni cómo estos textos les han influido.
De modo que, no le doy mucha importancia al “impacto” logrado por mi trabajo. Si se la diese, quizá no haría nada en absoluto.
D: ¿En todo este tiempo has encontrado otra gente que merezca la pena?
U.R.: Sí, ha habido unas pocas personas que merecían la pena.
D: En total, ¿cuántas personas dirías que han contactado contigo?
U.R.: No lo sé, pero no muchas teniendo en cuenta todo el tiempo que llevo en esto. La mayoría de ellas eran simplemente personas que preguntaban o pedían algo; o izquierdistas que pensaban que no lo eran y que creían que eran afines a Kaczynski o a mí; o gente impresentable que empezaban a trabajar intensamente para luego (normalmente muy pronto) dejar de trabajar del todo; o gente bastante rara, como esos llamados “reaccionarios” o “tradicionalistas” (un tipo de derechistas en realidad); o simplemente chalados; etc.
D: Has insinuado en cierto artículo[6] que la mayoría de la gente que ha contactado contigo te ha defraudado. Es de esperar. ¿Juegan algún papel en la lucha antitecnológica los pocos que no lo hicieron? ¿Tienen planes que llevar a cabo en el futuro?
U.R.: Por lo que yo sé, en la actualidad no existe nada parecido a una “lucha antitecnológica” organizada, entendida como un movimiento no izquierdista organizado en contra de la sociedad tecnoindustrial y basado en la Naturaleza salvaje como su principal valor. Puede que lo haya, pero yo no sé nada acerca de él y hasta donde yo sé, no lo hay. Por lo que yo sé, Ted Kaczynski tiene un puñado de personas de confianza con las que mantiene un contacto estrecho y que le ayudan con la publicación de sus libros y otras tareas, pero no tengo noticia de que, de momento, haya gente organizando o planeando organizar un movimiento en ninguna parte.
D: ¿Cuánto tiempo dedicas a esta causa y cuánto te gustaría dedicar?
U.R.: No tanto como me gustaría. Normalmente tengo que invertir gran parte de mi tiempo en otras actividades meramente para subsistir; o para recuperarme. Somos seres humanos, y esto significa que estamos bastante limitados. 
D: ¿Y dedicas el tiempo que te queda exclusivamente a escribir posts para el blog o haces otras cosas relacionadas con el movimiento?
U.R.: Tal y como he dicho, no existe ningún movimiento (¿aún?). En la actualidad sólo escribo, traduzco y preparo textos para publicarlos en el blog o en Naturaleza Indómita, y respondo al correo (que no suele ser mucho). 
D: En general, ¿Cuánta gente (incluida la que está inactiva hoy en día) crees que realmente pueden pensar suficientemente en serio acerca de estos temas? 
U.R.: Menos de media docena. Estoy hablando desde mi propia experiencia personal. Podría haber mucha más gente que merezca la pena hay afuera, pero si hay alguien yo simplemente lo desconozco.
D: Ante el escaso impacto visible de tu labor, ¿qué es lo que te dices a ti mismo (para mantener elevadas tu tenacidad y esperanza) acerca de la creación de dicho movimiento? ¿Crees que incluso encontrar una o dos personas de calidad que se den ánimos mutuamente es un impacto más que suficiente para una persona en estos momentos? ¿O quizá crees que un movimiento necesita mucho tiempo para juntar los primeros individuos, y después de repente crecerá más rápido si ciertas condiciones lo permiten? ¿O simplemente te dices a ti mismo que si hay alguna posibilidad de lograr algo, es sólo mediante este lento, posiblemente fútil, esfuerzo personal, y ya sólo este pensamiento es suficiente para seguir con ello? ¿O es alguna otra cosa? 
U.R.: No lo sé. Creo que en gran medida es cuestión de la personalidad de cada cual. Algunos individuos parecen ser más tenaces y testarudos y tener una mayor resistencia a la frustración y el desaliento que otros, por naturaleza. Probablemente yo sea uno de esos bichos raros. Creo que esta explicación es mucho más convincente, al menos en mi caso, que una basada en el autocondicionamiento por medio de decirme a mí mismo cualquier cosa que sea motivadora. Simplemente tengo una actitud “positiva” de modo que nunca me doy completamente por vencido, y siempre sigo buscando una solución o pensando en cómo tratar de llevarla a cabo aun teniendo todo en contra, aunque todo alrededor parezca deprimente e inadecuado. Siempre. Rendirnos es un lujo que no nos podemos permitir.
No creo que “encontrar una o dos personas de calidad que se den ánimos mutuamente” sea “un impacto más que suficiente para una persona en estos momentos”. Pero hemos de hacer lo que podamos en las circunstancias en que estamos.
Probablemente “un movimiento necesite mucho tiempo para juntar los primeros individuos, y después de repente crecerá más rápido si ciertas condiciones lo permiten”. Ciertamente en este tipo de procesos los comienzos suelen ser más difíciles y lentos, pero ¿quién sabe?
Por último, no creo que “si hay alguna posibilidad de lograr algo”, sea “sólo mediante este lento, posiblemente fútil, esfuerzo personal”.  Probablemente pueda haber algunas otras formas de lograr algo, pero yo trato de hacer lo que puedo en mis circunstancias actuales. 
D: En “Discutiendo de medios, fines, valores, organización, estrategia y más” dices que si la infraestructura es destruida pero el nivel de población sigue siendo el mismo los supervivientes destruirán la naturaleza salvaje para obtener el alimento que necesiten. Yo creo que eso no sucederá. La gente que vive en las ciudades, que están rápidamente convirtiéndose en la mayoría a nivel mundial, se enfrentarán a problemas mucho mayores mucho antes. Un ejemplo simple que me viene a la mente: El sistema de suministro de agua dejará de funcionar (o dejará de ser fiable), esto en una ciudad de millones de habitantes significará que la gente deberá viajar decenas de millas sólo para encontrar agua; por no hablar de la comida. 
Y si al mismo tiempo los coches, las carreteras, etc. dejan de funcionar (debido a un atasco ya que todas las personas tratarían de salir de la ciudad a la vez; a que las gasolineras no funcionarían; etc.), tendrían que ir andando hasta allí. Es mucho más probable que mueran a que alcancen dichas fuentes de agua y destruyan la naturaleza allí.
En general, creo que es más sencillo destruir el soporte vital de la sociedad moderna y con ello reducir su población de forma drástica, que al revés. Sin embargo, eso dependería de las armas que tuviese el movimiento y de las debilidades inherentes al sistema –mi comentario es sólo el resultado de la intuición y es ciertamente especulativo.
U.R.: Todo lo que podamos decir acerca del futuro, por muy sesudo que sea, es en realidad especulación. La realidad es un sistema complejo y los sistemas complejos son en gran medida impredecibles por definición.
Puede que tengas razón. Al menos en algunos casos o escenarios posibles, pero también creo que en otros yo podría tener razón. El agua potable puede obtenerse simplemente hirviendo agua de un río que no esté demasiado contaminada, o añadiéndole pequeñas cantidades de algunas sustancias químicas (por ejemplo, lejía). Y la mayoría de las ciudades están junto a ríos o fuentes de agua naturales, que hoy en día no siempre están demasiado contaminadas. Incluso en el caso de que lo que dices fuese cierto (y probablemente lo sería en muchos casos) y la mayoría de la población urbana muriese rápidamente tras el colapso, la población rural superviviente podría ser aún lo suficientemente grande como para agotar rápidamente los ecosistemas en muchas partes del globo.
D: Sí, es probable en el caso de la población rural, si asumimos algunas condiciones.
¿Qué puntos o nodos débiles consideras que existen en el sistema actual? ¿Existe algún aspecto del sistema que muestre una interdependencia elevada y otros que estén más descentralizados?
En tu opinión, ¿qué aspectos parecen ser más resilientes? ¿Cuáles te parecen débiles? En general, ¿hay algún objetivo que sea obviamente bueno (o malo), primero, en lo que respecta a su facilidad para colapsar  y, segundo, en lo concerniente a la utilidad que su colapso podría tener a la hora de destruir el sistema?
U.R.: Bueno, como ya dije en la “Discutiendo de medios, fines, valores, organización, estrategia y más”, hay (o al menos yo creo que debería haber; no soy ingeniero ni un experto técnico en esos subsistemas) algunos nodos en las redes tecnológicas que podrían ser puntos débiles con una amplia e importante influencia sobre el sistema tecnológico en su conjunto. Este principio podría ser aplicado de forma similar a las redes de distribución de electricidad, a las redes de carreteras y autopistas, a los ferrocarriles y vías marítimas (redes de transporte), a las tuberías que transportan petróleo o gas o a las redes de transporte de datos (Internet). También podría funcionar para los subsistemas de producción de materiales esenciales o para las fuentes de energía, además de para sus subsistemas de distribución. Quizá haya otras redes tecnológicas esenciales con nodos débiles, pero no se me ocurren ya muchas más. (Véase por ejemplo, Marcus Hurst, “Los cables submarinos que llevan Internet a todo el mundo”, en Yorokobu, 7 de octubre, 2012).
Sin embargo, por supuesto, yo podría estar equivocado ya que no soy un experto en este tipo de subsistemas tecnológicos y en realidad no sé mucho acerca de ellos. Es también muy probable (o más bien seguro) que todo esto haya sido ya pensado por los expertos técnicos y los administradores del sistema y que hayan puesto ya en práctica  medidas para intensificar la seguridad de dichas redes, especialmente en esos nodos débiles (éste es un artículo en el que un técnico muestra que les preocupa lo anterior: Keith Harary, “An electrical meltdown looms: How can we avert disaster?”, en Aeon, 16 de abril, 2019). Esta ha sido la labor de los ejércitos en muchas ocasiones, al menos en lo que respecta a algunas de dichas redes (por ejemplo, en lo referente a la defensa de las redes de producción y transporte de petróleo en lugares estratégicos).
La descentralización es un problema a la hora de destruir el sistema tecnoindustrial, ya que podría hacer que dicha destrucción sea mucho más difícil o imposible de lograr. Sin embargo, al mismo tiempo, el sistema no puede descentralizar demasiado muchos de sus elementos sin perder eficacia a la hora de mantener su propia cohesión. Demasiada descentralización desorganizaría el sistema. De modo que siempre tendrá que haber un mínimo grado de centralización.
En mi opinión, los aspectos más resilientes del sistema tecnoindustrial son aquellos subsistemas que son o pueden ser “descentralizados”, es decir, aquellos subsistemas que son redundantes, que se repiten muchas veces y que funcionan en gran medida de forma independiente del resto. Aunque, como acabo de decir,  esta “descentralización” tiene sus límites. Todos esos subsistemas son y han de ser parte de un supersistema, la sociedad tecnoindustrial, para poder existir y funcionar correctamente, por definición. Por ejemplo, mucha gente piensa que Internet es muy resiliente, ya que en teoría y en principio, fue diseñada para seguir funcionando incluso si algunas de sus partes fuesen destruidas. Y es cierto, pero sólo hasta cierto punto (dependiendo de la “importancia” –número de interacciones- de las partes –nodos- que fuesen inhabilitadas). Véase, por ejemplo, J. M. Montoya et al., La arquitectura de la naturaleza, procedente de Ecosistemas 10 (2), Mayo 2001.
Además, incluso si fuese siempre verdad que Internet podría seguir transportando y procesando datos aun cuando algunas de sus partes fuesen desactivadas (lo cual no siempre es cierto), tendría de todos modos que usar electricidad, ordenadores (o dispositivos computacionales similares para procesar información), así como ondas electromagnéticas (y para ello, también dispositivos que enviasen y recibiesen esas ondas) o redes de cables, y esta dependencia de otros subsistemas tecnológicos podría implicar ciertas debilidades. Y, en mi opinión, la mayoría de los subsistemas en los que podría haber puntos débiles que son importantes para la supervivencia del sistema están en el nivel infraestructural, o sea, son subsistemas que constituyen la base material de la sociedad; es decir, son subsistemas que resultan esenciales para suministrar y distribuir materia y energía al conjunto de la sociedad y/o que constituyen la tecnología de la misma (las herramientas y objetos materiales necesarios para que dicha sociedad funcione correctamente). Otros subsistemas de los otros niveles (estructura o superestructura, o sea, los niveles organizativo e ideológico respectivamente) no son tan importantes para la supervivencia de la sociedad (aunque también pueden ser muy importantes y necesarios en gran medida), de modo que sus puntos débiles, cuando existen, tampoco son tan importantes a la hora de actuar en contra del sistema. Lo que principalmente determina la supervivencia, el mantenimiento y el carácter de una sociedad son sus aspectos infraestructurales. Sin ellos no puede existir. Sin embargo, puede seguir funcionando y existiendo bastante bien incluso si los aspectos estructurales (gobiernos, políticas, modos de distribución de la riqueza entre la gente, tipos de organización, relaciones entre subsistemas, etc.) y los superestructurales (ideologías, religiones, aspectos no materiales de las culturas, etc.) varían mucho. Esta es la razón por la que no es importante ni útil intentar cambiar las ideas o los valores de una sociedad, ni intentar cambiar sus modos de organización y gobierno, a la hora de resolver realmente los grandes problemas intrínsecos de la sociedad tecnoindustrial. Éstos dependen principalmente de la infraestructura de la sociedad, no de su estructura ni de su superestructura. Así que, sí, creo que hay objetivos “buenos” (es decir, aquellos que merecen la pena, aquellos cuyo debilitamiento o eliminación sería útil o potencialmente eficaz) o “malos” (es decir, aquellos que no merecen la pena, aquellos cuyo debilitamiento o eliminación sería inútil o ineficiente; o incluso contraproducente) a la hora de destruir el sistema tecnoindustrial.
Todo esto debería ser objeto de un estudio más intenso, en caso de que algún día llegase a haber un movimiento. Sin embargo, hoy en día, por lo que yo sé, no existe dicho movimiento (¿aún?) y no merece la pena hablar mucho más de ello.
D: La destrucción de la sociedad tecnoindustrial es de hecho uno de los problemas técnicos más difíciles de resolver que uno pueda imaginar.
Y lo que es aún peor, si uno lograse paralizar un país, otros países o bien le ayudarían a reponerse (de modo que no se lograría un impacto muy duradero) o bien lo conquistarían (lo cual probablemente implicaría que tampoco se lograse un impacto duradero). El objetivo debería ser algo a nivel mundial. Y no logro ver exactamente cómo un movimiento podría llevar a cabo eso. La capacidad que se necesitaría para hacer eso me parece algo completamente imposible por el momento. Sin embargo, si en el futuro se produjese un debilitamiento del sistema debido a sus propias dinámicas… quizá.
Algunos pensamientos: en esencia, lo que podemos aspirar a hacer hoy en día es crear un movimiento, comenzando por juntar a alguna gente. Probablemente todo lo que se pueda hacer de momento es preparar el terreno para que las próximas generaciones puedan llevar a cabo su labor. Incluso puede que mi generación no llegue a ver la crisis. Y sin embargo, puede que esto resulte ser ventajoso para nosotros, ya que no existe aún ningún movimiento que pudiese explotar dicha oportunidad. Así que lo mejor podría ser que el sistema, por ahora, siga siendo (¿?) resiliente. ¿Qué opinas de esto?
U.R.: En el “Discutiendo de medios, fines, valores, organización, estrategia y más” dije que hay problemas técnicos incluso más difíciles que destruir el sistema tecnoindustrial (por ejemplo, reparar o reformar el sistema tecnoindustrial para hacer que funcionase “perfectamente” –sea lo que sea que se entienda por esto- sería mucho más difícil aún), no que destruirlo sea fácil.
En cuanto al problema de la necesidad de un movimiento a nivel mundial y de que las acciones sean simultáneas a nivel mundial para que sean eficaces a la hora de destruir el sistema, ciertamente añade aun otro nivel más de dificultad a una tarea que es ya de por sí muy difícil. Y no sé exactamente cómo superar dicha dificultad. Evidentemente el movimiento debería llegar a ser muy poderoso para poder tener una organización eficiente y funcional a nivel mundial.
Y sí, en lo que respecta a “crear un movimiento, empezando por juntar a alguna gente”, eso es en esencia lo que hay que hacer. Aunque quizá aquellos que hoy tratamos de de animar a otros a crear un movimiento no seamos o incluso no debamos ser  necesariamente parte de él en caso de que finalmente sea creado (alguna gente podría ser mejor teorizando, difundiendo información, animando a otros a organizarse, etc. que realmente organizando ellos mismos un movimiento y funcionando dentro del mismo; y viceversa, lo cual puede suponer un gran problema también). Y otro asunto es también si existe realmente suficiente gente apropiada como para crear un movimiento.
No sé si sería cosa de varias generaciones o si podría suceder más rápidamente. Y no sé si el sistema es más resiliente ahora o no. A veces parece que está resistiendo y superando algunos graves problemas que en un principio parecían insuperables. Sin embargo, otras veces parece que ya no será capaz de superarlos en el futuro. Y hay buenas razones para pensar que la capacidad del sistema para superar algunos problemas tiene serias limitaciones. Pero, ¿quién sabe?
Sea como sea, en caso de que hubiese suficiente gente adecuada y se pusiesen en contacto, cuanto antes se empezase a crear y organizar el movimiento mejor. Para cuando la posible gran crisis futura se produjese el movimiento debería estar ya completamente organizado y ser suficientemente fuerte.
D: Cuándo dices “si existe realmente suficiente gente apropiada como para crear un movimiento”, esto me hace preguntarme cuánta gente sería necesaria. Sé que no estás muy de acuerdo con el modo en que están expresadas ciertas cosas Anti-Tech Revolution: Why and How. Sin embargo, hay un argumento importante expresado en alguna parte del libro que estoy seguro de que tú mismo has mencionado también alguna vez: la mayoría de las personas no se preocupan de nada que no sea de sí mismas, y por tanto no puede contarse con que se unan a ningún movimiento pero, al mismo tiempo, esta gente tampoco suponga ninguna diferencia de todos modos (ni a favor ni en contra de una revolución). Yo a menudo pienso en ellos como “neutrales”, nulos, en dicha situación.  Las revoluciones son llevadas a cabo por minorías, a menudo por minúsculas minorías, a pesar de la apatía general (¿pero cuál es el mínimo?). De modo que mi pregunta es, ¿cuál sería el número satisfactorio de de gente de calidad para que pudiesen aprovechar una crisis? (La pregunta por supuesto se refiere al orden de magnitud. ¿Unos pocos cientos? ¿Mil? ¿O muchos más?).
U.R.: Bueno, creo que no es tanto una cuestión de número como más bien de poder. Si sólo hubiese unas pocas personas capaces (es decir, inteligentes, bien informadas, animadas, disponibles y dedicadas) con suficiente poder (es decir, recursos, medios, influencia, etc.) como para destruir el sistema tecnoindustrial, podrían destruirlo aunque fuesen muy pocas. Sin embargo, hasta donde yo sé, no las hay. Las pocas personas cualificadas que existen que están interesadas en esta tarea parecen no tener tanto poder, de modo que primero deberían intentar conseguir ese poder, y para esta tarea quizá podría ser mejor ser más que unos pocos. Pero no sé ni puedo saber cuántos.
Hay una cosa que está clara: cuanta más gente haya, más complicado les resultará organizarse y trabajar juntos de forma eficiente en un movimiento. Podrían incluso acabar siendo demasiados. Creo que el tamaño ideal de dicho movimiento debería ser el mínimo que le permita funcionar de forma eficaz (es decir, lograr su meta). 
Sea como sea, el aspecto más importante no debería ser el número de miembros del movimiento, sino su calidad. Es importante tener esto siempre en cuenta. Crecer en número nunca debería ser una prioridad. Es mejor ser pocos buenos que muchos malos.
Además, dependiendo de las circunstancias, el número de miembros ideal podría ser mayor o menor. Por ejemplo, es posible que al principio sean sólo unos pocos (¿del orden de unas pocas decenas? O quizá incluso menos), pero después, dependiendo de cómo se desarrollen los acontecimientos, podría ser necesario un número mayor de gente. O quizá no.
Por supuesto siempre serán una pequeña minoría comparados con la población general, pero no es posible decir a priori cuántos deberían ser.
Por cierto, la mayoría no sólo sería “neutral” o “inútil”, sino que probablemente sería enemiga del movimiento. Al menos durante las primeras etapas de su desarrollo, una vez que haya alcanzado algún poder e influencia (por ejemplo, cierta publicidad). Es de esperar que entonces haya una reacción contra el movimiento a través de los medios de comunicación y otras formas de propaganda del sistema, y por tanto la mayoría de la gente, que piensa lo que los medios y la propaganda les dicen que piensen, se pondría en contra del movimiento. 
D: ¿Y cómo crees que se organizaría dicho movimiento? ¿Cuál debería ser su  estructura? ¿Jerárquica? Y en tal caso, ¿de qué manera?
Por supuesto que debería ser jerárquico. Sería la única manera de poder ser eficiente. Y cuanto mayor fuese el tamaño del movimiento más jerárquico debería ser. Sin embargo, ¿cómo deberían organizarse exactamente? Ni lo sé ni puedo saberlo. Probablemente también dependa de las circunstancias y de los casos.
Creo que las formas “descentralizadas” o “informales” de “organización” (basadas en “células” o “grupos” independientes y autónomos) no son un modo deseable ni eficaz de organización y funcionamiento (de hecho, en realidad no son una forma de organización en absoluto), ya que en ellas los grupos acaban rápidamente descoordinados, actuando cada cual a su aire y de manera tal que cada grupo realmente no tiene nada que ver con el resto o incluso entorpece o arruina su labor; o sea, que suelen acabar actuando de manera contraproducente. Debería haber al menos cierto grado (probablemente un alto grado) de centralización o liderazgo central para evitar esa falta de coordinación y la incompatibilidad mutua y para aportar cohesión y coherencia al movimiento.
La “organización informal” sólo aporta una ventaja: hace que sea más difícil que los “miembros” de semejante “organización” sean arrestados y que la “organización” sea vigilada e infiltrada por la policía o por agentes enemigos. Esta es una de las razones (entre otras como la simple incapacidad intrínseca de sus miembros para organizarse mejor) por la que algunos grupos (sobre todo grupos terroristas anarquistas y similares) parecen adoptar y promover este tipo de “organización”. Sin embargo, en lo que respecta a ser materialmente eficaz a gran escala, es una forma de “organización” desastrosa.
En relación con esto último, quiero comentar aquí otra cosa que considero importante: Ted Kaczynski ha dicho en alguna parte que el movimiento debería tener dos partes, una legal y otra ilegal, y que ambas partes no deberían tener ningún contacto entre sí. Bueno, supongo que el movimiento, al menos llegado a cierto punto de su desarrollo, probablemente tendrá que realizar algunas actividades ilegales, pero creo que para mantener la eficacia, la cohesión y la coherencia del movimiento debería haber inevitablemente algún tipo de coordinación entre ambas partes del movimiento, lo cual no es posible sin cierto contacto entre ellas. ¿Cómo resolver este problema? No lo sé, pero creo que la parte legal debería dirigir el movimiento siempre. Los ilegales tienden a ser “hombres de acción” y este tipo de personas son demasiado pasionales y no piensan de una manera lo suficientemente fría, profunda y correcta, de modo que si toman el poder y la iniciativa en el movimiento o si actúan de forma autónoma respecto a la parte legal de éste, probablemente acaben arruinando el movimiento en su totalidad.
D: ¿Y cómo se presentaría a sí mismo y cómo haría para crecer? ¿Por qué medios?
U.R.: Creo que  debería presentarse a sí mismo a través de cualquier medio serio y respetable que pudiese usar. Debería desarrollar sus propios blogs y webs; libros (publicados por sus propias editoriales, o al menos por editoriales externas que sean serias y respetables) artículos y entrevistas (en periódicos o revistas serios y respetables, tanto propios como ajenos, y siempre escritos por gente que sea de fiar y comprometida con la causa de combatir el sistema tecnoindustrial por amor a lo salvaje, no por periodistas o intelectuales a los que no les importa una mierda nada que no sean sus propias carreras profesionales o académicas y el autobombo personal); incluso podría usar algunas plataformas de Internet (como por ejemplo, You Tube) si hubiese algunos miembros capaces y dispuestos a desarrollar estas formas de difusión. 
D: ¿Y estaría formado por un núcleo de individuos dedicados y “racionales”, rodeado de otros muchos menos lúcidos y racionales y “aprovecharse de éstos”, por así decirlo, cuando llegue el momento? ¿O debería evitar completamente relacionarse con las masas?
U.R.: Esta es otra pregunta difícil que es imposible de responder en detalle a priori.
Creo que debería haber un núcleo de individuos comprometidos y de alta calidad que liderase el movimiento. Probablemente, al menos en ciertas etapas posteriores del desarrollo del movimiento, podría/debería también haber una “periferia” constituida por algunos otros miembros menos comprometidos, racionales, fiables, capaces, etc. que actuasen bajo la supervisión del núcleo. No obstante, el carácter y el curso del desarrollo del movimiento siempre deberían ser controlados, liderados y determinados por el núcleo (en la medida que pueda ser controlado y determinado por alguien; recordemos la impredictibilidad inherente a todo sistema complejo, sobre todo de los grupos sociales –y un movimiento es un grupo social en realidad-). La periferia no debería ser parte de la masa. Más bien debería compartir consciente e intencionadamente las ideas y valores del movimiento y debería estar por encima de la masa o mayoría en inteligencia, actitud y disponibilidad. Aunque serían seguidores, defensores y simpatizantes, no líderes.
Y en lo que respecta a las masas, quizá en algunas circunstancias y en algunos casos en ciertas etapas del desarrollo de la labor del movimiento (probablemente en las últimas) las masas podrían ser necesarias para la destrucción del sistema tecnoindustrial. De todos modos, si alguna vez tuviesen que jugar ese papel deberían ser lideradas y supervisadas (probablemente mediante la propaganda y el engaño) por el núcleo del movimiento, y no serían sino peones desechables, ni siquiera miembros de la periferia del movimiento. 

Siento la vaguedad de algunas de las respuestas, pero no puedo ser más preciso y, al menos en cierta medida, creo que no tiene sentido ser más preciso ni profundizar más en esos asuntos hasta que haya suficiente gente como para realmente crear un movimiento.



Último Reducto

Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com





[1] Adaptación del intercambio de correspondencia entre D. y Último Reducto (U.R.) llevado a cabo entre los días 3 de mayo y 5 de agosto del 2019. Las cartas originales estaban escritas en inglés. © Copyright 2019, Último Reducto, para los fragmentos originalmente escritos por U.R.
[2] De hecho, aunque en realidad lo inventó uno de nosotros a modo de broma, nunca nos lo tomamos en serio como nombre para autodenominarnos.
[3] Hay que señalar de todos modos que, aunque en este artículo no da excesivas muestras de ello, el autor, Michael Shellenberger, es un claro exponente de la denominada corriente “ecomodernista” (también llamada “neoconservacionismo”). Esta corriente no es más que un derivado moderno de corrientes más antiguas como la llamada “wise use” (o “ecopragmatismo”) o el revisionismo ecológico postmoderno de finales del siglo XX. Es una corriente abiertamente impulsora del Antropoceno y progresista que promueve descarada y fervientemente, al igual que sus predecesoras, la utilización y valoración de los ecosistemas exclusivamente como fuentes de recursos y la gestión tecnológica total de la Tierra mediante la geoingeniería, la ingeniería genética, etc.
No obstante, siempre y cuando lo anterior se tenga en cuenta, el artículo es una buena fuente de información.
[4] Este debate es sólo un ejercicio teórico de discusión acerca de las posibilidades hipotéticas de que surja un movimiento no izquierdista y realmente contrario a la sociedad tecnoindustrial por amor a la Naturaleza salvaje que pueda llegar a optar a destruir el sistema tecnoindustrial, así como acerca de qué métodos podría utilizar dicho movimiento para lograr su meta. En ningún momento en esta discusión se pretende en realidad incitar a llevar a cabo ataques masivos contra la infraestructura tecnoindustrial o a acabar con la vida miles de millones de personas. Si algún lector malinterpretase la discusión anterior y decidiese llevar a cabo alguna de las actividades discutidas más arriba, lo estaría haciendo exclusivamente bajo su propia responsabilidad. Último Reducto no apoya ninguna forma de actividad ilegal. U.R. no adopta esta política porque moralmente rechace la violencia o sienta respeto por la legalidad vigente, sino meramente por motivos prácticos, como parte de su estrategia (es decir, para evitar problemas legales). [Nota añadida posteriormente por U.R. para este post].
[5] Un acre son aproximadamente 0,4 hectáreas. [Nota añadida posteriormente por U.R. para este post].
[6] Probablemente en “Requisitos básicos para la creación de un movimiento eficaz contrario a la sociedad tecnoindustrial”. [Nota añadida posteriormente por U.R. para este post].