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jueves, 14 de agosto de 2025

En busca del ecoterrorismo

 

Nota de Último Reducto: como complemento a este artículo se recomienda leer también: “Comentarios sobre ‘En busca del ecoterrorismo’” (https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2025/08/comentarios-sobre-en-busca-del.html).


En busca del ecoterrorismo: el crucial caso de Unabomber

Por Sean Fleming

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INTRODUCCIÓN

Una de las principales conclusiones de los estudios recientes sobre violencia política es que los ecologistas rara vez, o incluso nunca, recurren a la violencia letal. Aunque los casos de sabotaje motivado por la defensa del medioambiente son comunes, casos de asesinato motivado por la defensa del medioambiente son difíciles de encontrar (Carson, LaFree, y Dugan 2012; Hirsch- Hoefler y Mudde 2014; Loadenthal 2017; Taylor 1998; 2003). Por lo tanto, muchos estudiosos han argumentado que “ecoterrorismo” es un término equivocado para lo que, de forma más precisa, se debería denominar “ecotaje” (Amster 2006; Cooke 2013; Loadenthal 2014; Smith 2008; Sumner y Weidman 2013; Vanderheiden 2005; Wagner 2008; Woodhouse 2014). Según las laxas definiciones de terrorismo utilizadas por muchos de los organismos encargados de hacer cumplir la ley, las cuales abarcan cualquier “uso ilegal de la fuerza o la violencia contra personas o bienes” con “objetivos sociales o políticos” (Pomerantz 1987, 14-5), el sabotaje motivado por la defensa del medioambiente es terrorismo. Sin embargo, los críticos insisten en la distinción entre violencia contra la propiedad y violencia contra las personas. “Hay una diferencia fundamental”, argumentan Sumner y Weidman (2013, 868), “entre destruir vehículos todoterreno y pilotar un avión lleno de gente para hacerlo estrellarse contra un edificio lleno de gente”. En su opinión, considerar que destruir todoterrenos es terrorismo sería tan absurdo como considerar que robar todoterrenos es secuestro.

Sin embargo, el debate sobre el ecoterrorismo va mucho más allá de la terminología. La ausencia de ataques mortales por parte de los activistas ecologistas es sorprendente, independientemente de cómo se defina el terrorismo. Incluso si el sabotaje por motivos políticos constituye terrorismo, no deja de ser llamativo que los activistas ecologistas se hayan limitado al “terrorismo” contra la propiedad. La generalización de que los ecologistas no recurren a la violencia letal -que denominaré Tesis del Ecologista Pacífico- parece ser una de las generalizaciones más sólidas que ofrece la ciencia política contemporánea. A diferencia de la Tesis de la Paz Democrática, que está notoriamente plagada de salvedades y condiciones para su aplicabilidad, la Tesis del Ecologista Pacífico puede enunciarse con una potente simplicidad: los activistas ecologistas no matan gente.

Sólo hay unos pocos presuntos contraejemplos a esta generalización. En su histórico estudio de 11.562 incidentes ilegales asociados a los movimientos ecologista y de defensa de los derechos de los animales desde 1973 hasta 2010, Loadenthal (2017) sólo encontró cuatro atentados mortales. Uno de ellos fue el asesinato en 2002 del político populista holandés Pim Fortuyn a manos de un activista a favor de los derechos de los animales llamado Volkert van der Graaf. Este atentado es un dudoso contraejemplo de la Tesis del Ecologista Pacífico por dos razones. En primer lugar, aunque hay solapamientos entre los movimientos por los derechos de los animales y los movimientos ecologistas, es un error confundirlos. Carson, LaFree y Dugan (2012, 307) han descubierto que “en comparación con los extremistas ecologistas, los grupos radicales de derechos de los animales tienen más de cinco veces más probabilidades de atentar contra las personas”. Identificaron tres casos de asesinatos llevados a cabo por activistas de los derechos de los animales, pero ninguno por activistas ecologistas (véase también Taylor 2003, 180; 2004, 244-6). En segundo lugar, el asesino de Fortuyn no estaba aparentemente motivado ni por la defensa de los derechos de los animales ni por el ecologismo. Van der Graaf afirma haber matado a Fortuyn para proteger a los musulmanes de la persecución política (Evans-Pritchard y Clements 2003; Taylor 2003, 177). Los otros tres atentados mortales del conjunto de datos de Loadenthal (2017) fueron perpetrados por Ted Kaczynski, el terrorista interno estadounidense conocido como “Unabomber”. Entre 1978 y 1995, Kaczynski llevó a cabo una campaña de atentados en nombre de la “naturaleza salvaje”, en la que murieron tres personas y otras 23 resultaron heridas. Sin embargo, su relación con el ecologismo es discutida. Mientras que algunos lo consideran un ecoterrorista paradigmático (Arnold, 1997; Barnett, 2015), otros sostienen que su afirmación de luchar por la naturaleza era poco sincera y puramente retórica (Chase, 2004; Sale, 1995).

Como uno de los pocos casos posibles de terrorismo por motivos medioambientales, el caso Unabomber es un “caso crucial” para la Tesis del Ecologista Pacífico (Eckstein 1975; George y Bennett 2005; Gerring 2007). Si Unabomber es ecologista, constituiría un importante contraejemplo a la generalización de que los ecologistas no recurren a la violencia letal; un contraejemplo que exige una explicación. Si no es ecologista, la Tesis del Ecologista Pacífico es aún más sólida de lo que sugiere la investigación anterior, porque el principal contraejemplo resultaría ser ilusorio. Por supuesto, una generalización no puede demostrarse ni refutarse con un solo caso. Pero cuando una generalización tiene pocos contraejemplos aparentes, un solo caso puede marcar una diferencia inusualmente grande en la solidez de la generalización. El caso de Unabomber es, por tanto, “crucial” para determinar la firmeza de la Tesis del Ecologista Pacífico. Mientras que una generalización con una sola excepción es muy sólida, una generalización sin excepciones es el santo grial de las ciencias sociales.

Unabomber es importante no sólo como piedra de toque para las teorías sobre el ecoterrorismo, sino también, más ampliamente, como figura influyente en la política radical contemporánea. Su manifiesto de 35.000 palabras, “Industrial Society and Its Future”, fue publicado conjuntamente por The Washington Post y The New York Times en septiembre de 1995 (Kaczynski 1995a). Se ha traducido a más de una docena de idiomas y es una fuente de ideas e inspiración para radicales de todo el espectro político, desde anarquistas a neofascistas (Fleming 2022; Hughes, Jones y Amarasingam 2022; Lubrano 2023). Sin embargo, existe poca literatura académica sobre la ideología de Kaczynski (Corey 2000; Luke 1996; Moen 2019; Taylor 1998), y ninguna de las publicaciones existentes ha hecho uso del material de archivo disponible.

El propósito de este artículo es evaluar la relación de Kaczynski con el ecologismo. Adopto aquí un enfoque dual del análisis de las ideologías, que combina lo que Freeden (1996, 3) denomina análisis “morfológico” de las estructuras conceptuales de las ideologías con el análisis “genético” de sus orígenes intelectuales. Me baso en material de archivo, no examinado previamente, de la Colección Joseph A. Labadie de la Universidad de Michigan y de la Colección UNABOM de la Universidad Pennsylvania del Oeste. Mi análisis demuestra que la ideología de Kaczynski no es ecologista, ni en su origen ni en su estructura. Aunque tiene algunas afinidades con el ecologismo radical, el anarquismo verde y el ecologismo de derechas, no encaja en ninguna de estas categorías. La ideología de Kaczynski tampoco es un tipo idiosincrásico de ecologismo que pertenezca a una categoría propia. Casi ninguna de sus ideas procede de fuentes ecologistas y sus motivaciones eran decididamente antitecnológicas más que proecológicas. Sin embargo, la Tesis del Ecologista Pacífico no sale indemne. Aunque el propio Kaczynski no es un contraejemplo creíble, su caso apunta hacia otros contraejemplos convincentes.

El artículo consta de cinco secciones principales. La primera explica mi enfoque y método y describe las pruebas de archivo que utilizo. La segunda sección examina la afirmación habitual de que Kaczynski no estaba, de hecho, motivado por las ideas que expuso en su manifiesto. Esta afirmación, de ser cierta, supondría un atajo hacia mi conclusión de que su violencia no estaba motivada por la defensa del medioambiente, sin embargo no se sostiene frente a las pruebas. Las tres secciones siguientes evalúan las supuestas afinidades de Kaczynski con tres ideologías ecologistas: el ecologismo radical, el anarquismo verde y el ecologismo de derechas. La conclusión reevalúa la Tesis del Ecologista Pacífico a la luz del caso Unabomber y extrae algunas implicaciones más amplias para el estudio de las ideologías políticas y la violencia política.

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martes, 20 de agosto de 2024

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte I)


 
ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte I): sobre antropocentrismo y humanismo.

A: Tengo una pregunta. Suele usted mostrar desdén por el “antropocentrismo” o el “humanismo”. Por ejemplo, en un intercambio anterior, escribió: “De hecho, este afán por preservar tecnológicamente a toda costa a la humanidad, a la civilización o incluso a la Tierra de un posible desastre cósmico es el resultado de la arrogancia ególatra de muchos de los miembros de nuestra especie. Los seres humanos tienden a asumir que son lo más importante y valioso (como individuos y como especie), el centro del universo, y tienden a asumir que son imprescindibles y que sin ellos el resto del cosmos no tiene sentido ni valor”.

Puedo entender por qué es usted tan crítico con el antropocentrismo o el humanismo. Sí, la revolución antitecnológica traerá una tremenda cantidad de dolor, sufrimiento y muerte a una gran parte de la población humana de la Tierra. Los valores antropocéntricos o humanistas entorpecerán una revolución antitecnológica eficaz. Pero cuando utiliza el término “antropocentrismo”, me desconcierta. Porque, según mi experiencia, el término “antropocentrismo” lo utilizan sobre todo los defensores de los derechos de los animales y los veganos. Y en su mayoría son izquierdistas. Afirman que nuestra sociedad es demasiado antropocéntrica y que esto conduce a la opresión y la crueldad contra los animales. ¿Puede usted explicarme cuál es la diferencia entre el “antropocentrismo” al que usted se refiere y el “antropocentrismo” a que se refieren los izquierdistas?

Y si abandonamos por completo los valores antropocéntricos, ¿quedaría entonces alguna otra razón para justificar y racionalizar la revolución antitecnológica? ¿No es hasta cierto punto antropocéntrica y humanista la filosofía antitecnológica del Dr. Theodore John Kaczynski? La primera frase de “Industrial Society and Its Future” (ISAIF) es “La Revolución Industrial y sus consecuencias han supuesto un desastre para la humanidad”. Para mí está claro que la razón principal por la que al Dr. Kaczynski le disgusta el sistema tecnológico se basa en motivos antropocéntricos.

Y yo personalmente he visto varias veces a activistas de izquierdas criticar que la filosofía antitecnológica del Dr. Kaczynski es demasiado antropocéntrica. Si abandonamos completamente el antropocentrismo, entonces ¿por qué no dejar que el sistema tecnológico engulla toda la naturaleza salvaje de la Tierra, y transforme a los seres humanos en máquinas o los reemplace con ellas?

UR: Ésta es una pregunta muy interesante. Voy a intentar responderla punto por punto.


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martes, 23 de julio de 2024

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XV (Parte I)

 




ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XV (Parte I): sobre algunas excusas para no rechazar el sistema tecnoindustrial.


A: Éstas son las preguntas frecuentes que me hacen los surcoreanos. Sin embargo, parece que estas preguntas son bastante predominantes en Internet a nivel global.

·    “Si eliminásemos la tecnología avanzada, ¿cómo evitaríamos un impacto de asteroide en el futuro?”

·    “Nuestro Sol se convertirá en una gigante roja dentro de unos miles de millones de años. ¿Cómo podrá la especie humana escapar de la gigante roja sin tecnología avanzada?”

·    “Aunque destruyamos el sistema tecnológico, la gente lo volverá a construir en el futuro. ¿Tienen ustedes un plan para evitar definitivamente la reconstrucción del sistema tecnológico?”

Y a menudo utilizan estas preguntas como excusa para rechazar la revolución antitecnológica.

Mi respuesta a estas preguntas es que:

i)   ¿Por qué demonios tendríamos que temer un futuro tan lejano, un futuro de dentro de cientos o miles de millones de años? Todo muere algún día. Los seres humanos mueren, los animales mueren, los planetas mueren, las estrellas mueren, incluso el universo mismo morirá en un futuro lejano. Si el ser humano se extingue por el impacto de un asteroide o de una gigante roja, deberíamos aceptar nuestro destino.

ii) ¿Qué sentido tiene pensar en prevenir catástrofes futuras como el impacto de un asteroide o un Sol gigante rojo si la humanidad se extingue debido al desastre ecológico causado por el sistema tecnológico antes de que se produzca el impacto de un asteroide o una gigante roja?

iii)   Aunque el sistema tecnológico sobreviviese al desastre ecológico y viviese para siempre, ¿qué sentido tendría el progreso tecnológico si perdemos nuestra humanidad, nuestros cuerpos humanos y las emociones humanas como el amor, la simpatía, el sentimiento ético, la aspiración estética, el deseo de libertad, etc., a causa del progreso tecnológico?

iv)   Rechazar la revolución antitecnológica porque el sistema tecnológico volverá a ser construido en un futuro lejano es como rechazar que extirpen un cáncer de tu cuerpo porque el cáncer volverá a crecer de nuevo en el futuro. O como rechazar salvar a tu hijo que se está ahogando porque morirá de todos modos en el futuro cuando sea viejo.

En la mayoría de los casos, siguen insatisfechos con mis respuestas y no cambian de opinión.

Mi hipótesis es que la idea del colapso total del sistema tecnológico supone una carga psicológica excesiva para estas personas por lo que inventan y lanzan cualquier excusa para rechazar la revolución antitecnológica sin pensar profundamente en ella. Y por muy buenas respuestas que les demos, no cambiarán de opinión porque su rechazo a la revolución antitecnológica se basa en la emoción, no en la razón.


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miércoles, 3 de mayo de 2023

"Con Amigos como éstos..." ahora disponible gratuitamente en pdf



 

Con Amigos como éstos... ahora disponible gratuitamente en formato pdf 



Obra dirigida al público interesado en la crítica de la sociedad tecnoindustrial en la que quedan patentes las profundas diferencias existentes entre algunas de las corrientes autoconsideradas contrarias a la sociedad tecnoindustrial.

                                                                   Versión pdf gratuita 





Último Reducto 

Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com





 

miércoles, 8 de marzo de 2023

Intercambio de correspondencia entre Sean Fleming y Último Reducto (Parte IV)








 

Algunos fragmentos adaptados de un intercambio de correspondencia entre Sean Fleming y Último Reducto (Parte IV)

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SF: ¿Considera su crítica a la tecnología como científica (o socio-científica)?

Esta pregunta requiere algunos antecedentes y explicaciones. En su respuesta a la pregunta 2 de mi carta anterior, dice que usted adopta una “postura filosófica materialista y naturalista”. En su respuesta a la pregunta 4 de la misma carta, critica “la forma ambigua y vaga de pensar y expresarse que en demasiados casos es característica de las ‘ciencias’ sociales y las humanidades” (tomo nota de las comillas alrededor de “ciencias”) y expresa su desagrado por el estilo “abstruso” de Jacques Ellul. Su postura filosófica y su énfasis en la claridad de expresión parecen sugerir una afinidad con la tradición “analítica” de la filosofía, en contraposición a la tradición “continental” (si me permite usted usar provisionalmente estas etiquetas imprecisas). En cualquier caso -más allá de la cuestión de las etiquetas- su crítica de la tecnología parece fundamentalmente diferente de la de la mayoría de las de los demás críticos de la tecnología. Su postura materialista y naturalista contrasta con las posturas idealistas y humanistas de Ellul, Martin Heidegger, Herbert Marcuse, Lewis Mumford, etc. (René Dubos, un biólogo francés, es una notable excepción. Su crítica a la tecnología en So Human an Animal (Londres: Rupert Hart-Davis, 1970) se basa en gran medida en la idea de que los seres humanos están evolutivamente mal adaptados a los entornos artificiales de las ciudades modernas). También utiliza un modo de expresión preciso y analítico que es muy diferente del modo de expresión discursivo y “dialéctico” utilizado por muchos otros críticos de la tecnología (de nuevo, Ellul y Marcuse son buenos ejemplos). Parece que Kaczynski difiere de estos otros críticos de la tecnología en los mismos aspectos que usted: primero, en la disposición filosófica y, segundo, (posiblemente a consecuencia de ello) en el modo de expresión. Por decirlo muy a grandes rasgos, usted y Kaczynski desarrollan lo que parece una crítica “científica” de la tecnología, en contraposición a las críticas “culturales” de la tecnología desarrolladas por Ellul y otros.

Le ruego que perdone el uso de tantos términos imprecisos e indefinidos, incluso en la propia pregunta (por ejemplo, “analítica”, “continental”, “cultural”, “científica”, incluso “crítica de la tecnología”). No sólo me interesa la mera cuestión terminológica de qué etiquetas utilizaría usted; me interesa más la substancia de sus ideas y cómo se diferencian de las de otros críticos de la tecnología.

UR: En primer lugar, la respuesta a su pregunta depende de lo que entienda usted por “científico”.

En su explicación de la pregunta, menciona usted a algunos autores y “tradiciones” a modo de ejemplos de posturas idealistas y humanistas (en el sentido de opuestas a la forma de pensar materialista y naturalista) y de formas de pensar vagas y ambiguas, supuestamente porque estos rasgos son opuestos a la ciencia. Bueno, aunque no me considero miembro de ninguna “tradición”, no va usted intuitivamente desencaminado. La precisión en la definición de los conceptos y el uso de términos adecuados para referirse a ellos es crucial para hacerse entender correctamente y evitar malentendidos, y es un requisito básico de la ciencia. Y los autores no científicos (los humanistas, los idealistas y, en general, los hombres de humanidades o de letras y muchos “científicos” sociales) suelen estar menos interesados en ser precisos a la hora de definir, nombrar y expresar los conceptos básicos que manejan y en desarrollar una teoría clara y lógicamente consistente que los practicantes de las ciencias naturales/exactas. Y las humanidades, las artes y las “ciencias” sociales tienden a ser humanistas, es decir, se centran en estudiar lo humano (es decir, los seres humanos y sus obras) o tienden a interesarse sobre todo por lo humano y a considerar lo humano como lo único o lo más valioso. Además tienden ser idealistas, a inclinarse más por utilizar y adoptar principalmente factores subjetivos y culturales no materiales para explicar los fenómenos, probablemente en parte porque los fenómenos que estudian y en los que están principalmente interesados son sociales, culturales o históricos (es decir, humanos; y, en sus “tradiciones” intelectuales/académicas, los seres humanos -tanto individual como colectivamente- suelen ser considerados seres que actúan principalmente de forma completamente consciente e intencionada, con propósitos claros y definidos).  

Asimismo tiene usted razón en que Kaczynski difiere también mucho de los críticos humanistas de la tecnología, tanto en su disposición filosófica como en su modo de expresión.

Pero señalar similitudes y diferencias no es lo mismo que definir explícitamente lo que uno entiende por “ciencia”, así que no sé a qué se refería usted cuando hizo su pregunta. No obstante, para poder responder a esta pregunta, diré lo que entiendo yo por “ciencia”.


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domingo, 6 de diciembre de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA VI (PARTE II): sobre la Naturaleza, la termodinámica y el determinismo.

 


ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA VI (PARTE II): sobre la Naturaleza, la termodinámica y el determinismo.

 

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D: Hace tiempo que he notado que usas “Naturaleza” y “Naturaleza salvaje”, para referirte a cosas diferentes. ¿Puedes ayudarme a entender cuál es la diferencia?

U.R.: Creo que esto ya lo respondí en una de mis anteriores cartas, pero voy a intentarlo de nuevo aquí.

La Naturaleza es el mundo no artificial, o sea, todo lo que no es artificial (siendo lo artificial aquello “hecho por los seres humanos”). La Naturaleza salvaje es todo lo que no es artificial y, además, es autónomo (siendo lo autónomo aquello “que tiene y sigue sus propias dinámicas y procesos”; en términos más prácticos y concretos, aquello cuyo funcionamiento no está controlado o interferido por los seres humanos o por sistemas hechos por seres humanos). Para que algo sea salvaje, ha de ser ambas cosas, natural (en el sentido de no artificial; es decir, formar parte del mundo no artificial) y autónomo, simultáneamente. De modo que la Naturaleza es la parte de la realidad (del mundo, del Cosmos, de la Physis, del Universo, o como lo quieras llamar) que no es artificial. La Naturaleza salvaje es la parte de la Naturaleza que es autónoma.

Lo siguiente son unos diagramas que pueden ayudar de forma gráfica a entender mejor y ordenar estos conceptos:

 



Diagrama (A): Las cuatro categorías existentes en la realidad y sus relaciones. La realidad está constituida por la Naturaleza y por el mundo artificial. La Naturaleza y el mundo artificial son mutuamente excluyentes. La Naturaleza está constituida por (1) y (2). El mundo artificial está constituido por (3) y (4).



Diagrama (B). Categorías básicas referentes al carácter salvaje (es decir, las diferentes combinaciones entre el carácter natural –o su inverso: la artificialidad- y la autonomía). 


Si una cosa no es ni artificial ni autónoma (1), forma parte de la Naturaleza, pero no de la Naturaleza salvaje. Si no es artificial y es autónoma (2), es salvaje (forma parte de la Naturaleza salvaje). Si es artificial y no es autónoma (3), no forma parte de la Naturaleza en absoluto (y por tanto tampoco de la Naturaleza salvaje). Si es artificial y es autónoma (4), no forma tampoco parte de la Naturaleza (ni de la Naturaleza salvaje).

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domingo, 6 de septiembre de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA V (Parte II): sobre la Naturaleza y los seres humanos primitivos.


ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA V (Parte II): 
sobre la Naturaleza y los seres humanos primitivos.

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E.P.: He leído su libro, Con Amigos como éstos…. Me ha ayudado a aclarar las diferencias entre los puntos de referencia de la ideología del antiindustrialismo humanista y la contraria a la sociedad tecnoindustrial por amor a la Naturaleza salvaje. Sobre todo en lo referente al concepto de libertad y su definición en relación a la Naturaleza salvaje.  

Aparentemente, Los Amigos de Ludd (LAL) no eran conscientes de las diferencias entre el anarcoprimitivismo izquierdista y las  ideas  de ustedes. Quizá no sean capaces de imaginar que alguien podría preferir una vida dura pero libre (una vida que no tenga las características de una utopía izquierdista) y considerarla el modo de vida más digno de ser vivido.  

Todo lo que hacen esa tropa constituida por LAL e izquierdistas antiindustriales similares es simplemente quejarse. Vale, la sociedad industrial es mala, ¿y qué? ¿Cómo nos libramos de ella? Parecen imaginar que es posible deconstruir de algún modo la sociedad industrial apartándose de ella y creando comunidades a las que daría forma el “diálogo social” (sea lo que sea que esto signifique). Aunque creyesen realmente que las sociedades agrícolas preindustriales son un ideal al que merece la pena aspirar y aunque se lo tomasen en serio, necesitarían de todos modos perseguir la destrucción física de la sociedad industrial independientemente del hecho de que no tomasen las sociedades cazadoras-recolectoras como un ideal al que aspirar. Porque la consecuencia de este acto sería la restitución, en la mayor parte de la superficie terrestre, de esas sociedades agrícolas preindustriales que han generado su tan querida herencia cultural. Sin embargo, tampoco defienden eso. Quizá porque no están seguros de si realmente lo quieren o no. Toda su ideología, la cual ellos decoran con un estilo pomposo, se reduce a  un impasse.  Aparte de quejarse por todo.

En lo que respecta a su debate con LAL acerca de la capacidad de autorregulación de los animales y de su capacidad de crear condiciones psicosociales. Creo que LAL están tan absortos en los textos clásicos que ni son conscientes de los estudios científicos acerca de los seres humanos en particular y de los animales en general (la etología, la neurociencia, las investigaciones hechas en diferentes especies de primates, etc.). Las únicas fuentes que usan como puntos de referencia para definir cosas como la libertad, la naturaleza humana, etc. son los textos humanistas clásicos. Este es quizá el motivo por el que aún siguen aferrados a nociones humanistas acerca de la exclusividad de la humanidad. Pasan por alto el hecho de que lo que nos hace morales o conscientes son las capacidades biológicas innatas y que esas capacidades innatas que son la fuente de la moralidad y de la consciencia, han sido en su mayor parte generadas por los procesos evolutivos. Y que la moralidad y la consciencia no son algo que se construya a partir de la nada durante el proceso de humanización. Definen la libertad como algo que necesita ser construido socialmente. Cuando dicen que la libertad no es algo dado sino que es algo que necesita ser conquistado, viene a ser lo mismo que si dijesen que no hay libertad en la naturaleza sino que la libertad es algo que sólo puede ser construido en ciertas situaciones sociales. J.R.H. incluso llega negar que la locomoción esté relacionada con la libertad. Hace falta un grado considerable de “educación” humanista clásica para negar que la locomoción está inherentemente relacionada con la libertad.

El argumento (que también LAL usan en su invitación al debate) de que la intervención humana en la Naturaleza es consustancial a la existencia humana y de que es imposible diferenciar entre las intervenciones de las sociedades tecnológicas, agrícolas y cazadoras-recolectoras es muy común entre los defensores del progreso tecnológico. Presentan esto como la demostración del hecho de que los seres humanos intervienen en la Naturaleza en cada nivel de existencia de los mismos y de que esa intervención en la Naturaleza tiene una continuidad histórica desde las sociedades cazadoras-recolectoras nómadas hasta las sociedades tecnoindustriales. También usan el mismo argumento con los avances tecnológicos. Ponen todas las tecnologías, desde las simples lanzas de madera a los misiles nucleares, en la misma línea del avance histórico de la tecnología. Y de este modo equiparan la existencia humana con la tecnología. Al hacer esto intentan legitimar las actividades del sistema tecnoindustrial y presentarlo como una consecuencia normal de la existencia humana.  

Recientemente encontré una de las manifestaciones de este fenómeno en el libro de Laurent Testot, Cataclysmes: Une Histoire Environmentale de L’Humanité (Payot, 2017). El autor es un periodista profesional y trabaja en lo que él llama el campo de la Historia Global. Según Testot, tras la llegada de los seres humanos a Australia, la flora y la fauna de ese continente cambiaron de forma masiva y se convirtieron en un producto de la intervención humana en lugar de en el resultado de los procesos naturales. Según Testot, el continente fue colonizado por los seres humanos hace al menos 50.000 años. Los primeros colonizadores vivían en un continente árido en el que, de todos modos, en algunos lugares alrededor de ríos y lagos las estepas daban paso a grandes bosques. Había gran número de marsupiales, entre ellos grandes herbívoros y una cantidad proporcional de carnívoros especialistas. Wombats, canguros gigantes, “leones” marsupiales, “lobos” marsupiales (tilacinos), diablos de Tasmania, aves gigantes similares a avestruces, cocodrilos terrestres de cinco metros de largo, etc. Sin embargo, tras su llegada, los seres humanos exterminaron la mayoría de esta megafauna herbívora y todas las especies de aves gigantes. Y los grandes carnívoros marsupiales, dado de la mayoría de sus presas habían sido exterminadas, se extinguieron a su vez. Con el exterminio de los grandes herbívoros, las estepas fueron pasto de incendios recurrentes. La megafauna extinta había estado consumiendo el exceso de hierba. Sin los animales consumiendo esta hierba, los arbustos crecieron sin control y, durante las estaciones secas, se  volvieron excesivamente vulnerables a los incendios y esto a su vez destruyó los últimos bosques. Después de esto, la flora de Australia fue seleccionada por y para los incendios. La Spinifex, que necesita arder para diseminarse, se hizo la especie de gramínea dominante y el eucalipto, debido a su resistencia al fuego, se convirtió en la especie de árbol dominante. Por tanto, con la llegada de los seres humanos, la biodiversidad se vio erosionada y se creó un nuevo equilibrio. De ahí en adelante los seres humanos provocaban incendios controlados de la vegetación. Estos fuegos facilitaban el crecimiento de las raíces y de las plantas usadas como combustible, así como la multiplicación de las especies de caza menor. Y la consecuencia de todo ello fue que, a pesar de su pequeño número (según Testot la población de Australia muy probablemente nunca superó el millón de habitantes) y del estado rudimentario de su tecnología, la huella que los aborígenes imprimieron en el continente fue bastante grande; fueron los jardineros de Australia y este continente fue su huerto. No obstante, Testot también dice en favor de los aborígenes que éstos alcanzaron cierto equilibrio con su entorno y se adaptaron con éxito a la vida en el desierto.

Aun si no hubiese exageración en estas historias y fuesen mayoritariamente ciertas, sigo creyendo que la relación de los cazadores-recolectores con su entorno no puede ser definida como algo externo a la Naturaleza ni como una subyugación de la misma, sino como un proceso interno de la propia Naturaleza. Y que estas prácticas de las sociedades cazadoras-recolectoras no pueden ser equiparadas con las intervenciones  en la Naturaleza de las sociedades agrícolas o tecnoindustriales. Sin embargo, me parece que esta opinión está basada en su mayor parte en juicios de valor en lugar de en criterios objetivos.

U.R.: Yo también creo que la “intervención” en (o, mejor dicho, modificar de algún modo y producir algunos efectos en) su entorno es algo consustancial a los seres humanos, como lo es para el resto de especies, y también creo que existe una continuidad en el proceso histórico del desarrollo tecnológico y social. Y estos simplemente son hechos evidentes, en principio completamente independientes de valores y juicios. Aunque los hechos pueden ser, y a menudo son, interpretados y valorados de formas diferentes (o incluso son reconocidos o pasados por alto) según quién y para qué los interprete y evalúe, esto ya es hacer juicios de valor. Y los juicios de valor son algo bastante independiente de las meras descripciones de los hechos.

Los efectos directos e indirectos que los grupos humanos muy pequeños y las herramientas muy simples hechas a mano a pequeña escala a partir de materiales no modificados tomados directamente de la Naturaleza tienen en los ecosistemas y en el comportamiento humano no son equiparables con los enormes y graves efectos ecológicos y sociales, directos e indirectos, que causan las sociedades modernas y los sistemas de herramientas (máquinas) industriales complejos. Ni cuantitativa ni cualitativamente. Por mucho que otros seres vivos también modifiquen su entorno en cierta medida y por mucho que ambos extremos del espectro histórico (las sociedades humanas más primitivas y las más modernas) pertenezcan a un solo proceso continuo y gradual de desarrollo social y tecnológico. Comparadas con las alteraciones causadas en la Naturaleza por la sociedad tecnoindustrial, las modificaciones que una sociedad cazadora-recolectora nómada primitiva causa en ella son prácticamente inapreciables en casi todos los casos. 


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sábado, 29 de febrero de 2020

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA III (ParteII): sobre la Naturaleza.



ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA III (Parte II): 
sobre la Naturaleza.
D: Hay algunas preguntas (quizá metafísicas) que me vienen a la mente:
  • ¿Cómo puede la naturaleza salvaje dar a luz un mundo innatural? Y si esto ocurrió así, ¿con qué derecho podemos decir “esto es innatural”, si realmente, hace mucho tiempo, empezó a través de procesos naturales?
  • Más importante aún, ¿dónde podemos trazar la línea entre lo natural y lo artificial, cuando sabemos que una cosa “dio a luz” a la otra?
  • Cuando decimos que la naturaleza salvaje excluye las cosas artificiales, ¿qué queremos decir exactamente? ¿Dónde empieza lo “artificial”? ¿Y qué diferencia una “herramienta artificial” de una “herramienta natural”, por ejemplo?
  • Y, ¿por qué, de entre todos los seres, fueron los humanos los que lograron sobreexplotar este potencial para la domesticación extrema de la naturaleza salvaje?
Me gustaría saber tu opinión sobre estas cosas.
U.R.: Las cuestiones que planteas no son exactamente metafísicas (es decir, imposibles de resolver infiriendo lógicamente las respuestas a partir de hechos empíricos), aunque ciertamente andan cerca de serlo. Estrictamente hablando, son asuntos meramente descriptivos (se refieren solamente a descripciones de la realidad, y no implican evaluaciones o juicios de valor acerca de ella), de modo que en principio deberían poder ser resueltos empíricamente. Sin embargo, me temo que, al igual que la mayoría de la gente, no estés separando estrictamente lo meramente descriptivo de lo prescriptivo, valorativo o normativo (lo moral o ético), y estés mezclando ambos, complicando enormemente la correcta comprensión y discusión del tema. Por ejemplo, cuando dices, oyes o lees “innatural” creo que no piensas simple y fríamente en lo que no es natural (sea lo que sea que entiendas por “natural”), sino que también sientes y tratas de expresar una emoción, un juicio de valor acerca de ello (a saber, que tú sientes que ser “innatural” es malo). Trataré de tener esto en cuenta y de pasar por encima de ello para responder a tus preguntas. Básicamente trataré de separar el aspecto descriptivo literal de las mismas respecto de su aspecto moral o emocional “tácito” respondiendo primero y principalmente al primero sin hacer ni asumir ningún juicio de valor. Al final diré algo acerca del aspecto moral del asunto.
        
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Último Reducto
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martes, 29 de octubre de 2019

Un breve comentario acerca del “Rewilding” Pleistocénico



UN BREVE COMENTARIO ACERCA DEL "REWILDING" PLEISTOCÉNICO
Por Último Reducto
En las últimas décadas, en el mundo de la restauración ecológica, se han planteado ciertas propuestas denominadas “‘rewilding’ pleistocénico”, de entre las cuales destaca el “Pleistocene Park”[1] [“Parque Pleistocénico”] de los Zimov[2]. Sin embargo, pese a su apariencia ecológica y conservacionista, éste proyecto en particular y el “rewilding”[3] pleistocénico en general conllevan algunos fallos fundamentales graves e implican serias amenazas. Algunos de ellos serían:
1.  Los proyectos de “rewilding” pleistocénico se basan en la asunción de que la hipótesis de la “matanza pleistocénica excesiva”[4] es cierta, pero esta hipótesis no ha sido totalmente comprobada. ¿Qué pasaría si el cambio climático que se produjo al pasar del Pleistoceno al Holoceno fuese parcial o totalmente la causa de las extinciones de finales del Pleistoceno? ¿Deberíamos en tal caso volver a traer de vuelta unas especies que en realidad se habrían extinguido de forma natural?
2.     Es “jugar a ser Dios”. Implica una aún mayor manipulación humana de la Naturaleza de la que ya se produce. Gran parte de, si no todo, el desastre ecológico en que nos hallamos atrapados hoy en día es el resultado de que los seres humanos hayan ido enredando con la Naturaleza cada vez más a lo largo de miles de años. Y parece que aún no hemos aprendido la lección. Enredar con la Naturaleza y con la evolución es el problema, no la solución. No somos dioses, ni hábiles amos o gestores de la Naturaleza; ni podemos serlo. No somos tan diestros, sabios ni poderosos como para gestionar, manipular y controlar activamente la Naturaleza y la evolución y evitar al mismo tiempo la aparición de graves problemas inesperados. Y, por tanto, ni siquiera deberíamos intentarlo.
3.  La Naturaleza y la evolución, para ser realmente ellas mismas, deberían tener “voluntad propia”[5], ser autónomas, salvajes, no una creación nuestra o el producto de nuestras manipulaciones y de nuestro control. Y aducir motivos y excusas “verdes”, medioambientalistas y aparentemente conservacionistas[6] para interferir aún más en las dinámicas ecológicas y evolutivas no cambia el hecho de que dichas interferencias no reforzarán su verdadero carácter salvaje, sino que lo eliminarán. Cabe por tanto preguntarse seriamente qué significa realmente el término “rewilding” [“reasilvestramiento”] (o “wild” [“salvaje”]), si es que aún significa algo, cuando es usado en las teorías y proyectos del llamado “Rewilding pleistocénico”.
4.    El “Parque Pleistocénico” se basa en un discurso teórico que tiene graves defectos, sobre todo en lo que respecta a la ecología. Por ejemplo, según Sergei Zimov, la tundra y la taiga no son más que ecosistemas “de baja calidad”. De hecho, parece pensar que los únicos ecosistemas valiosos, importantes y dignos de existir son las praderas y que el resto de ecosistemas, y sobre todo los bosques, no son sino el resultado de la degradación de las praderas pleistocénicas. Ha reescrito la ciencia ecológica para adaptarla a su proyecto y fines particulares.
5.  El proyecto no es más que otro intento geoingenieril “antropocénico”, con justificaciones y enfoques  ideológicos antropocéntricos y con rasgos técnicos similares a los de otros proyectos geoingenieriles (cambiar y controlar artificialmente la atmósfera y los ecosistemas para mantener bajo control el calentamiento climático). Y con riesgos similares (crear o incrementar la dependencia de la supervivencia humana y no humana respecto del control y del mantenimiento artificiales y tecnológicos de los ecosistemas; efectos nocivos, previstos o imprevistos, en los ecosistemas salvajes).
6.    Los ecosistemas están constituidos por muchos otros seres vivos, además de la megafauna, tales como invertebrados, microbios, pequeños vertebrados, plantas, hongos, etc. y todos ellos interactúan para crear y mantener el ecosistema en su conjunto. Muchos de esos organismos ni siquiera son conocidos (y muchos jamás lo serán) en cualquier ecosistema actual, menos aún en ecosistemas extintos. De modo que lo que sería recuperado o desextinguido nunca sería un ecosistema pleistocénico completo, ni siquiera nada remotamente similar. El uso del término “pleistocénico” en expresiones tales como “Parque Pleistocénico” o “rewilding pleistocénico” no es en realidad más que un cebo publicitario para “vender” este tipo de proyectos hubrísticos a los patrocinadores, los estados, las administraciones locales y las masas.
Tras ver el documental “Mammoth” (https://vimeo.com/207624364) y otra información acerca del proyecto de los Zimov[7], uno se queda no sólo pensando en las críticas anteriores, sino también sospechando incluso que los Zimov (y sobre todo el hijo, Nikita) no son más que una familia de charlatanes que tratan de mantener su medio de vida familiar (su fuente de ingresos) a toda costa.
Mucha gente (incluidos muchos científicos) parece quedar ingenua y superficialmente encantada con la grandiosidad y espectacularidad de las imágenes fantásticas de megafauna pleistocénica desextinguida sugeridas por el proyecto, de modo que pocos se percatan de sus defectos, riesgos y problemas y piensan seriamente acerca de ellos.



Último Reducto.

Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com





[1] Proyecto de creación experimental de un área en el norte de Siberia en la que se pretenden introducir diferentes especies, extintas o no, de grandes mamíferos para, según los promotores, recrear los ecosistemas y condiciones ecológicas de finales del Pleistoceno. Paralelamente, algunos científicos proyectan incluso “desextinguir” (“resucitar”) ciertas especies mediante el uso de la ingeniería genética. Estos proyectos serían ejemplos de puesta en práctica de las teorías conocidas como “rewilding pleistocénico”.
[2] Sergei Zimov y su hijo, Nikita Zimov.
[3] Término inglés que, en teoría, significaría “reasilvestramiento” o “recuperación del carácter salvaje”.
[4] La hipótesis de la “matanza pleistocénica excesiva” o “Pleistocene overkill” afirma que los seres humanos habrían sido el principal o único factor causante de las extinciones de megafauna de finales del Pleistoceno y principios del Holoceno.
[5] En la literatura conservacionista anglófona se usa a menudo la expresión “self-willed”, literalmente “con voluntad propia”, de forma más o menos metafórica, para referirse a la autonomía, o sea, a la tendencia a desarrollar dinámicas propias y a funcionar en base a ellas, que es propia de los ecosistemas salvajes. El presente comentario fue escrito originalmente en inglés, de ahí el uso de dicha expresión.
[6] Esto se refiere a las justificaciones que se suelen dar para llevar a cabo el “rewilding” pleistocénico. Éstas van desde favorecer la regulación de los flujos atmosféricos del carbono y con ellos del clima, hasta la “conservación” o incluso el incremento de la biodiversidad y la “mejora” de los ecosistemas.
[7] Algunas de estas fuentes de información son:
-  Sergei A. Zimov, “Pleistocene Park: Return of the Mammoth’s Ecosystem”, Science, vol 308, 6 de mayo, 2005.
-   Sergei A. Zimov, “‘Wild Field’ Manifest”, 2014.
-  “Siberia’s Pleistocene Park: Bringing Back pieces of the Ice Age to Combat Climate Change”, BBC News, 7 de julio, 2019: https://www.cbsnews.com/news/siberia-pleistocene-park-bringing-back-pieces-of-the-ice-age-to-combat-climate-change-60-minutes-2019-07-07/
-  Martin W. Lewis,  “Pleistocene Park: The Regeneration of the Mammoth Steppe?”, GeoCurrents, 12 de abril, 2012:  http://www.geocurrents.info/place/russia-ukraine-and-caucasus/siberia/pleistocene-park-the-regeneration-of-the-mammoth-steppe
-    Martin W. Lewis, Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?, GeoCurrents, 14 de abril, 2012: http://www.geocurrents.info/place/russia-ukraine-and-caucasus/siberia/pleistocene-re-wilding-environmental-restoration-or-ecological-heresy
-  “An Interview with Nikita Zimov, Director of Pleistocene Park”, Animal People Forum, 2 de abril, 2017: https://animalpeopleforum.org/2017/04/02/an-interview-with-nikita-zimov-director-of-pleistocene-park/
- Alan Wolf, “The Big Thaw”, Stanford Magazine, Septiembre/Octubre 2008: https://stanfordmag.org/contents/the-big-thaw