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viernes, 12 de junio de 2026

Comentarios críticos a “The techies’ wet dreams”









NOTA IMPORTANTE DE ÚLTIMO REDUCTO: Para comprender y valorar adecuada y completamente el presente texto es recomendable leer previamente el texto “The techies’ wet dreams” (existe traducción al español: “Los sueños húmedos de los tecnobobos”, disponible en: https://drive.google.com/file/d/1WOcHja8xwG1JJTAQHnTrt0rBsePf_4Ay/view?usp=sharing). Y, mejor aún, si el lector lee previamente Anti-Tech Revolution: Why and How en su totalidad.

 

Comentarios críticos de Último Reducto a “The techies’ wet dreams” de Theodore John Kaczynski.

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Comenzaré aclarando que Anti-Tech Revolution (ATR) no me parece un buen libro. Me parece que este libro y los textos de Kaczynski escritos en fechas posteriores son, entre otras cosas, un desastre a nivel lógico, de congruencia y solidez teórica y de definición y uso de términos. ATR es un libro mediocre para inteligencias mediocres que se debería haber llamado más bien Anti-Tech Revolution for Dummies [Revolución antitec para tontos]. Creo que cuando Kaczynski lo escribió, o bien sus facultades mentales estaban ya en declive o bien, más probablemente, rebajó deliberadamente mucho el listón de la calidad intelectual de sus argumentos con objeto de llegar a más gente; y a un tipo de gente determinado, de no muy alta calidad. Y este texto, correspondiente a la parte V del capítulo 2 de dicho libro, es una buena muestra de ello. Voy a comentar algunos de los fallos concretos que le veo:

                    [Este texto es más largo, para leerlo haz clic aquí]
 




Último Reducto 


Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com                                                                                 

martes, 12 de mayo de 2026

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XX



ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XX: sobre la estrategia de los autodenominados antitec y sus defectos.
 

C: Asumo que usted es pleno conocedor del futuro cercano que le espera a la totalidad de la sociedad humana, como se halla “oficialmente” objetivado en la Agenda 2030 y la información exudada por el Foro Económico Mundial y demás organizaciones análogas, o como se puede hallar en diversos documentos no-oficiales mas [sic] cuya certeza en la parte ya materializada de su predicción obliga a la admisión de su veracidad como fuentes de información directa sobre la agenda tecnocrática global, como diversos libros que es superfluo mencionar.

Lo es a su totalidad (de la sociedad humana), cabe decir, por cuanto la globalización efectiva es inminente, al ser ésta ya extremadamente prominente, tanto en lo referente a la interdependencia económica de las naciones aun [sic] legislativamente discernidas, como en relación a la estructuración tecnológica de éstas y su comunicación inmediata y global en consecuencia, así como en referencia a la política ulterior que demuestra ser, desde hace décadas, global, como demuestran no sólo las organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, la OTAN, la OMS, etc., sino que es observado en virtud de la unanimidad internacional de la dirección de la sociedad en razón de ser los operadores del plan ejecutado individuos de poder y control supranacional, como es que poseen a través de su control financiero y su extensión a todo ámbito de la sociedad.

Usted lleva realizando la labor de expansión de las ideas anti-tecnológicas desde decenios atrás, mas en poca acción práctica se ha materializado un esfuerzo, por otro lado, inmenso y eficiente en su intención de informar. Sin embargo, como es manifiesto por lo anteriormente dicho, la globaliazción [sic] tecnocrática por parte del sistema tecnoindustrial es ya extremadamente ostensible, y ello por ser tan inminente su llegada como longeva a sido su planeación y, como puede observarse, efectiva parece ir a ser su ejecución.        

Sin embargo, como es, de hecho, predicho en el párrafo segundo de ISAIF, y discutido con frecuencia a la largo de la obra, la implantación efectiva y consecuente desaparición de libertad en la sociedad humana se va a deber enfrentar a considerable oposición, como es la rápida expansión que está teniendo la información sobre el plan global discutido y que podría llamarse el “despertar masivo” (la concienciación de la ya globalizada clase baja y media en general del futuro que le espera en razón de la información que élite financiera supranacional operante misma ha dejado hacerse pública). Y tal parece estar afianzándose, considerando las enormes protestas (aun en la ineficacia y, en realidad, obediencia que le son propias a las protestas) que tuvieron lugar en Reino Unido por el ID digital, y la creciente sapiencia general inferible de la cantidad de personas que participan en grupos, tanto en redes sociales como Telegram e Instagram, como físicos en forma de atendencia a conferencias y participación en organizaciones que implica este conocimiento. Es decir, parece ser incipiente la oposición al sistema, como también puede ejemplificarse con la desobediencia masiva que tuvo lugar en Vietnam a la llegada de su CBDC, o la concienciación en EE.UU. sobre las actividades de su gobierno, referente a su control por parte de sociedades secretas satánicas, lobbies sionistas y demás en cuanto a su política, y la llegada de cámaras de vigilancia en vías públicas, la vigilancia masiva digital de Palantir, o la aprobación del acto GENIUS y la desaparición del dinero físico y llegada de la moneda digital programable (mucho más podría ser dicho, pero se comprende el punto).

 En resumidas cuentas, se observa un crecimiento de la concienciación social sobre el futuro, en comparación a la ínfima cantidad de personas que compartían las ideas anti-tecnológicas en los 90, que esta situación en gran parte ya predijeron, como se observa en la sorprendete [sic] certeza de las predicciones realizadas en ISAIF sobre la futureidad [sic] del control biológico y neurológico como superación del control psicológico, el uso de ingeniería genética, la inutilización de la gran parte de la población por la llegada de IA y la consecuente despopularización que las élites realizarían con métodos subrepticios para reducir la natalidad, y un largo et cetera [sic].

Con esto quiere llegarse al punto de la necesidad de incipiencia en la acción práctica. Es decir, precisar empezar la organización efectiva de la disidencia incontrolable al sistema tecnoindustrial. Quierer [sic] decirse, empezar la unificación de la conciencia masiva sobre el futuro de la especie, con un discurso claro y acciones prácticas eficientes. Cabe decir, a diferencia de los grupos ya existentes, como Anti-Tech Resistance (ATR) o Wilderness Front, que, podría decirse, están condenados al fracaso por la sumisión que demuestra su inacción, al [sic] su actividad meramente informacional y tan ínfima cuan, por ende, irrisoria e inofensiva en su acto de concienciación contra el sistema.      

En la cuestión referente a la metodología, con una dirección racional y basada en el uso de la interpretación moderna de las técnicas utilizadas por movimientos revolucionarios históricos, mucho podría hacerse. Por ejemplo, la infiltración y trepación en grupos tácitamente anti-sistema ya existentes, como es conseguible con el uso de técnicas de dominancia psicológica, como la participación superlativa y el alcance paulatino de reconocimiento y dominancia en tales grupos y la dirección de su discurso, el pensamiento de sus integrantes y la exponencialidad de su expansión. Tales, grupos como La Quinta Columna aquí en España, partidos políticos que, aun sin ser la revolución política, son dirigibles contra la esencia del sistema tecnoindustrial, como Núcleo Nacional (cuyos líderes han criticado extensamente la Agenda 2030 en conferencias, y hasta realizaron una manifestación frente a la sede de Blackrock en Madrid), o el PCTE (en cuyo periódico, Tinta roja, se haya un reciente artículo en contra del DNI digital, análogo del ID anglosajón, y pieza angular en el sistema tecnocrático tratado de ser impuesto). Muchos más los hay y podrían hallarse, sobretodo internacionales. La función de unificación paulatina del discurso disidente general contra los efectivamente unitarios operantes del sistema (aun en la discordancia con T. K. sobre haber sujetos personificantes del sistema o no, lo cierto es que su movimiento es consciente y decididamente controlado e impulsado por sujetos físicos y conocidos, que denominamos la élite supranacional), haciendo de tales los enemigos unánimes de tales diversos grupos, haría efectiva la impulsación de acción práctica contra el sistema, y posibilitaría en sumo grado su caída en la revolución que podría tener lugar llegado el momento de la implantación de las medidas parte del plan tecnocrático global, como el DNI digital (que se prevee [sic] ser este mismo año), el CBDC (acrónimo de Central Bank Digital Currency) y demás.

Si lo ha leído, le agradezco su atención enormemente, y confío en la rectitud de su juicio para interpretar el mensaje que le envío.     

Por la revolución, contra el sistema. 

UR: Antes de pasar a contestar debidamente el contenido de su carta voy a serle franco en cuanto a la forma en que la ha escrito: es extremadamente pedante. Un ejemplo de escritura innecesariamente enrevesada y llena de “palabros” y giros lingüísticos abstrusos. La pedantería al expresarse no tiene nada que ver con la inteligencia, ni siquiera con el nivel cultural. A menudo es justo lo contrario: señal de pocas luces y de petulancia ignorante. Y, como sucede en este caso, es un obstáculo para la comunicación ya que dificulta enormemente la lectura y comprensión de un texto.

 [Este texto es más largo, para leerlo haz clic aquí]


lunes, 18 de agosto de 2025

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVII

 






ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVII: sobre la humanización de las máquinas.

 

K: Quiero añadir algo a los comentarios que hace usted en su blog sobre los robots que tienen características similares a las de los seres humanos, incluso demasiado similares.

En la cultura popular, los robots o las máquinas no suelen representarse como seres desprovistos de emociones similares a las de los seres humanos. Incluso en aquellas películas que supuestamente representan un conflicto entre seres humanos y máquinas, a menudo hay máquinas o robots “buenos” que ayudan a los humanos. Estos robots se retratan con características y emociones similares a las humanas (algunas peculiaridades individuales o giros lingüísticos, emociones “buenas” como la simpatía, el altruismo, el coraje, el sentido del humor, etc.). La trama real de estas películas es que esas máquinas “buenas” desarrollan esas características similares a las humanas a lo largo de la película al hacerse amigas de las personas u observarlas, o que los seres humanos les enseñan esas capacidades similares a las humanas, al ver su predisposición para ellas. En la película Terminator, el protagonista es un robot de este tipo.

Por supuesto, los creadores de la película utilizan estas técnicas (robots similares a los seres humanos que muestran características humanas) para despertar las emociones de los espectadores y hacer que amen a los personajes y a la película. Sin embargo, estas representaciones de robots similares a los humanos también funcionan como propaganda. Acostumbran a las personas a los robots, les hacen sentir más cercanas a las máquinas y las normalizan.

En la vida real, las empresas que desarrollan robots añaden cualidades humanas a sus máquinas para hacerlas más atractivas para los consumidores. Puede que no sean estrictamente cíborgs humanoides, pero generalmente tienen algunas características humanas para atraer a las personas. Un ejemplo de lo que intento decir es la versión parlante de ChatGPT. No sólo suena demasiado humana, sino que también habla como un ser humano extremadamente emocionado y enérgico. Suena entusiasta, alentadora, optimista, etc. Sin duda, se trata de una técnica de marketing. Además, está equipada con todas las típicas opiniones y valores políticamente correctos.

Aparte de las características humanas, las empresas también pueden utilizar el “efecto enternecedor”, la tendencia de las personas a gustarles las cosas pequeñas y parecidas a los bebés.

UR: Creo que sus comentarios sobre si los robots tienen características humanas o no son en su mayoría acertados y dignos de tener en cuenta, pero al mismo tiempo no refutan mi afirmación de que, hasta la fecha y en la cultura popular, los robots suelen considerarse como seres sin sentimientos y exclusivamente fríos y lógicos, sin emociones. No me refiero sólo o principalmente a algunas películas de ciencia ficción, novelas y similares, sino al uso mayoritario del lenguaje y a las ideas comunes de la gente corriente acerca de los robots. Hasta la fecha, en todo el mundo, decir que alguien es o actúa “como un robot” significa que esa persona es (o parece ser) fría, calculadora, lógica, hiperracional, metódica y completamente desprovista de emociones o cualquier otra característica no racional; o simplemente que se comporta de forma automática sin ser consciente de lo que hace. Y, por lo general, todo esto se considera algo malo en un ser humano.


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martes, 17 de diciembre de 2024

Intercambio sobre la entrevista que Sean Fleming dio en el canal de YouTube de Anti-Tech Collective







Intercambio sobre la entrevista que Sean Fleming dio en el canal de YouTube de Anti-Tech Collective[1]

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Último Reducto: En primer lugar, a pesar de mis siguientes críticas, creo que, a pesar de la evidente confusión mental, divagación verbal y falta de focalización del entrevistador, su (de usted) intervención en la entrevista es muy clara, concisa, interesante y que ha dado usted en el clavo y ha señalado hechos muy importantes en varias ocasiones.

Ahora, las críticas.

En general:

§    En esta entrevista, pretende usted parecer imparcial, por ejemplo evitando elegir explícitamente entre dos partes opuestas (Ellul vs. Kaczynski; o Individualidades Tendiendo a lo Salvaje (ITS) vs. Kaczynski), pero en realidad no lo es tanto. El problema no es ser imparcial, sino fingir serlo. Nadie realmente preocupado o interesado por un tema es o puede ser imparcial o neutral al respecto, y pretender lo contrario es hipocresía o estupidez. Otra cosa muy distinta es ser objetivo. Pero ambas cosas no están necesariamente relacionadas. Es evidente que a usted le gusta demasiado Jacques Ellul. Yo no comparto su gusto por él. Ellul era demasiado idealista y humanista (y por tanto demasiado poco materialista y científico) como para ser una buena referencia para algo práctico.

§    Va usted bien encaminado cuando señala que la oposición entre materialismo e idealismo es crucial y tiene mucho que ver con las diferencias entre Kaczynski y Ellul (o el resto de críticos humanistas-idealistas de la tecnología). De hecho, no se trata sólo de otra diferencia particular más entre ellos. Es “La Diferencia”; es la raíz de prácticamente el resto de las diferencias entre ellos. Volveré una y otra vez sobre este tema en los puntos siguientes.

§    Kaczynski no es antropocéntrico, ni ama a la raza humana, como usted ya sabe. Ellul sí lo era y la amaba. Ésta es una diferencia importante entre Kaczynski y Ellul. Kaczynski no es un humanista, en realidad en el fondo es un no-humanista (incluso hasta cierto punto misántropo como usted ya ha visto), no sólo porque toma a la Naturaleza en lugar de a la humanidad como su principal valor, sino también porque su bagaje y su formación culturales, su actitud intelectual y su mentalidad e inclinación innatas así como sus disposiciones filosóficas y psicológicas naturales son en su mayoría de orientación científica, no las típicas de las humanidades. Esto, en principio, hace que tienda a centrar su atención principalmente en los fenómenos físicos en general (es decir, en la realidad que va mucho más allá de la humanidad) y no sólo o principalmente en las obras, los fenómenos sociales y las ideas humanos. Por lo que yo le conozco, diría que (y nótese que es sólo mi opinión y tal vez él no estaría completamente de acuerdo con ella; habría que preguntarle directamente para conocer sin duda sus posturas exactas) si actualmente escribe mucho sobre fenómenos sociales se debe a razones prácticas (es decir, porque lo considera necesario para comprender y así combatir eficazmente la sociedad tecnoindustrial, en aras de la Naturaleza salvaje) no porque realmente sienta alguna inclinación o interés personal, real y natural hacia este tipo de fenómenos. Apostaría a que, si fuese posible, él personalmente preferiría centrar su atención sobre todo en la Naturaleza no humana que en las cuestiones y los entornos humanos y que preferiría hacer cosas prácticas materiales que pensar o escribir sobre cualquier cosa (y mucho menos sobre cuestiones sociales).

La razón por la que, utilizando sus (de usted) propios términos, la explicación de Kaczynski sobre la maladaptación humana a la tecnología moderna es biológica y la de Ellul es cultural tiene mucho que ver con lo anterior. Kaczynski tiende sobre todo a ser un materialista no humanista de mentalidad científica y Ellul es un idealista humanista no científico. A pesar de sus aparentes similitudes, en el fondo sus inclinaciones naturales, visiones del mundo y actitudes son en última instancia opuestas e irreconciliables.

[Este intercambio es mucho más largo. Para leerlo completo en versión pdf haz clic aquí].

[1] “Full Conversation with Sean Fleming, PhD”, Anti-Tech Collective, YouTube 28 de agosto de 2021: https://www.youtube.com/watch?v=QcX9K1sIpg0.  



martes, 20 de agosto de 2024

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte I)


 
ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte I): sobre antropocentrismo y humanismo.

A: Tengo una pregunta. Suele usted mostrar desdén por el “antropocentrismo” o el “humanismo”. Por ejemplo, en un intercambio anterior, escribió: “De hecho, este afán por preservar tecnológicamente a toda costa a la humanidad, a la civilización o incluso a la Tierra de un posible desastre cósmico es el resultado de la arrogancia ególatra de muchos de los miembros de nuestra especie. Los seres humanos tienden a asumir que son lo más importante y valioso (como individuos y como especie), el centro del universo, y tienden a asumir que son imprescindibles y que sin ellos el resto del cosmos no tiene sentido ni valor”.

Puedo entender por qué es usted tan crítico con el antropocentrismo o el humanismo. Sí, la revolución antitecnológica traerá una tremenda cantidad de dolor, sufrimiento y muerte a una gran parte de la población humana de la Tierra. Los valores antropocéntricos o humanistas entorpecerán una revolución antitecnológica eficaz. Pero cuando utiliza el término “antropocentrismo”, me desconcierta. Porque, según mi experiencia, el término “antropocentrismo” lo utilizan sobre todo los defensores de los derechos de los animales y los veganos. Y en su mayoría son izquierdistas. Afirman que nuestra sociedad es demasiado antropocéntrica y que esto conduce a la opresión y la crueldad contra los animales. ¿Puede usted explicarme cuál es la diferencia entre el “antropocentrismo” al que usted se refiere y el “antropocentrismo” a que se refieren los izquierdistas?

Y si abandonamos por completo los valores antropocéntricos, ¿quedaría entonces alguna otra razón para justificar y racionalizar la revolución antitecnológica? ¿No es hasta cierto punto antropocéntrica y humanista la filosofía antitecnológica del Dr. Theodore John Kaczynski? La primera frase de “Industrial Society and Its Future” (ISAIF) es “La Revolución Industrial y sus consecuencias han supuesto un desastre para la humanidad”. Para mí está claro que la razón principal por la que al Dr. Kaczynski le disgusta el sistema tecnológico se basa en motivos antropocéntricos.

Y yo personalmente he visto varias veces a activistas de izquierdas criticar que la filosofía antitecnológica del Dr. Kaczynski es demasiado antropocéntrica. Si abandonamos completamente el antropocentrismo, entonces ¿por qué no dejar que el sistema tecnológico engulla toda la naturaleza salvaje de la Tierra, y transforme a los seres humanos en máquinas o los reemplace con ellas?

UR: Ésta es una pregunta muy interesante. Voy a intentar responderla punto por punto.


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miércoles, 3 de mayo de 2023

"Con Amigos como éstos..." ahora disponible gratuitamente en pdf



 

Con Amigos como éstos... ahora disponible gratuitamente en formato pdf 



Obra dirigida al público interesado en la crítica de la sociedad tecnoindustrial en la que quedan patentes las profundas diferencias existentes entre algunas de las corrientes autoconsideradas contrarias a la sociedad tecnoindustrial.

                                                                   Versión pdf gratuita 





Último Reducto 

Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com





 

domingo, 19 de marzo de 2023

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA XIII

 



ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA XIII: sobre residuos nucleares y rechazar el sistema tecnoindustrial.    

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Isumatag: Esta tarde he estado leyendo lo último que has colgado en tu blog y me ha surgido una duda sobre el enfoque que dar al tema de los residuos radiactivos. Ante el dilema de las fugas radioactivas si colapsa la sociedad tecnoindustrial, veo que hay 3 enfoques posibles:

1) Aceptar mantener la sociedad tecnoindustrial para estar a salvo de esas fugas (creo que este ambos lo descartamos)
2) Asumir las fugas en vistas al beneficio mayor que supondría la desaparición de la sociedad tecnoindustrial.
3) Asumir que ya vivimos en un mundo con una radioactividad superior a la que se da de modo natural y quitarle cierto “dramatismo” al dilema.

Entiendo que este dilema es útil para evaluar los valores reales de las personas. En principio, si se responde al dilema con (1), la persona en cuestión o bien tiene un compromiso mayor con algún valor humanista o bien llega a esa respuesta por las incapacidades o sesgos humanos al afrontar dilemas abstractos. Inclinarse por los otros enfoques tampoco garantiza que se valore la naturaleza salvaje por encima de todo, pero podría apuntar en ese sentido.
La cuestión es si plantear el dilema en crudo (“o sí o no”) o si plantearlo como una cuestión de cantidad (cuánta más radiactividad se aceptaría). Lo digo porque todos los residuos que ya se han producido están circulando de un modo u otro por la biosfera. Los vertidos de residuos radioactivos en el Atlántico norte si no están ya interactuando con las aguas profundas poco les faltará para ello.
Las aguas que se contaminaron en Fukushima están en el sistema de circulación oceánica general. Los residuos de los test de las bombas atómicas también están en la circulación atmosférica, como se detectó el año pasado con el polvo del Sáhara (Rafael Cereceda, “Francia: el efecto bumerán del polvo del Sáhara cargado de radiactividad de pruebas nucleares”, Euronews, 03/03/2021: https://es.euronews.com/2021/03/01/francia-el-efecto-bumeran-del-polvo-del-sahara-cargado-de-radiactividad-por-pruebas-nuclea). 
Espero haber explicado mi duda.

Último Reducto: Pues no acabo de entender bien cuál es tu duda.
Te voy a comentar lo que, desde mi punto de vista, se podría entender a partir de lo que dices.

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lunes, 2 de enero de 2023

Reflexiones sobre el trabajo con sentido

 Reflexiones sobre el trabajo con sentido[1],[2]

Por Ted Kaczynski

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Previamente, en alguna otra parte de mis notas, dije que, en mi opinión, la razón por la cual el hombre moderno es tan dado a la frustración y a otros problemas emocionales es que en la sociedad tecnológica vive una vida que es sumamente anormal; en comparación con la vida a la cual ha sido adaptado por la evolución, es decir, la vida de un cazador-recolector. Sigo manteniendo esta opinión; pero queda abierta la cuestión de qué factores de la sociedad moderna constituyen las fuentes más importantes de los problemas psicológicos. Hasta la fecha he llegado a la conclusión de que los dos problemas principales son (A) la ausencia de un propósito real en la vida y (B) la falta de autonomía personal. Creo que para la mayoría de las personas que están insatisfechas con la sociedad moderna, el factor más importante es con mucho la ausencia de propósito; sin embargo, pienso que para ciertos individuos, entre los que me incluyo, la falta de autonomía personal es más importante (aunque ambos problemas no son completamente independientes).

De lo que trataremos aquí es del problema del propósito. A continuación haré una serie de afirmaciones que no están probadas. No tengo una certeza absoluta de que todas estas afirmaciones sean correctas, pero con el fin de evitar ser pesado omitiré por lo general frases como “en mi opinión”, “yo creo que”, y similares, que normalmente usaría para indicar que mis afirmaciones no están probadas. Asimismo, los siguientes comentarios están pensados para ser aplicados sobre todo a los hombres. No estoy seguro de hasta qué punto son aplicables a las mujeres.

La mayoría de las personas, para poder tener una vida plena[3], necesitan (en mayor o menor medida dependiendo de cada individuo) esforzarse por algo que tenga sentido.[4] Nótese la expresión “que tenga sentido” –la persona debe sentir que su actividad no es meramente un juego. Resolver crucigramas, por ejemplo, requiere un esfuerzo pero no puede constituir la base para una vida plena, ya que la actividad carece de un propósito externo a sí misma –se lleva a cabo con el único objeto de tener algo que hacer. Lo mismo vale para los juegos y entretenimientos en general. Lo que se necesita es un trabajo con sentido que requiera una cantidad razonable de esfuerzo y autodisciplina.

Es probable que a la mayoría de la población de la sociedad moderna (o sea, a las personas que son más o menos normales pero que no necesariamente tienen vidas satisfactorias) muchos o la mayoría de sus problemas emocionales le resulten molestos solamente a causa de la falta de auténtico sentido. Un hombre que tiene un propósito y siente que está teniendo éxito a la hora de lograr su propósito, normalmente tendrá la moral alta, y cuando se tiene la moral alta, las dificultades (sean físicas o psicológicas) son fáciles de soportar. Normalmente, cuando el trabajo de un hombre esté yendo razonablemente bien y él crea en el valor de dicho trabajo, sus sentimientos de culpa, sus problemas sexuales o los conflictos con su esposa no le parecerán demasiado importantes. Será capaz de soportar esos sentimientos y otras penalidades con alegría. Sin embargo, un hombre que carezca de propósito tendrá una moral baja y sentirá un vacío en su vida. Es muy probable que se obsesione con sus problemas, y puede que aquellos problemas que a un hombre con una moral alta le parecerían triviales a él le hagan sentirse seriamente incómodo.

En la vida cazadora-recolectora, el propósito más importante que sirve de motivación para el trabajo es procurarse lo necesario para vivir y algunas comodidades mínimas. Sobre todo el alimento. Aquellos que no conocen ese modo de vida tienden a asumir que es miserable y basan su opinión en motivos de los siguientes tipos: (a) el trabajo de los cazadores-recolectores es monótono; (b) su trabajo no requiere inteligencia; (c) el objeto de dicho trabajo es puramente materialista, por tanto carece de “valores elevados” y es insatisfactorio; (d) el producto de dicho trabajo (la cantidad de alimento obtenida, etc.) es muy escaso, de modo que el cazador debe encontrar desalentador su trabajo; (e) los cazadores viven al día y no tienen propósitos a largo plazo.

En base a mi prolongada experiencia personal en llevar una vida en el nivel de la subsistencia, afirmo que los argumentos anteriores se basan en una total falta de comprensión de la psicología de la vida cazadora. Mi principal propósito aquí no es defender la caza-recolección como forma de vida;  No obstante, comentaré uno a uno los puntos mencionados (del (a) al (e)), ya que su discusión implicará ciertas comparaciones instructivas entre el trabajo primitivo y el trabajo en la sociedad moderna.

(a)  “El trabajo de los cazadores-recolectores es monótono”. La caza en sí misma no suele ser monótona (aunque puede llegar a serlo en determinadas circunstancias) y suele implicar desplazarse por el territorio, en lugar de trabajar siempre en un mismo lugar. Por otro lado, el trabajo de algunos cazadores es de hecho monótono (por ejemplo, recoger bayas, cavar para extraer raíces o ablandar las pieles de los animales). La monotonía no es lo ideal, pero (para cualquiera que esté acostumbrado a ella) la monotonía no elimina el valor del trabajo ni impide que éste resulte satisfactorio.

Al principio, cuando acababa de venir a vivir al bosque, encontraba pesada la monótona tarea de arrastrar troncos hasta la cabaña y cortarlos para leña. Sin embargo, me acabé acostumbrando a este trabajo y ahora siento que realmente contribuye a la plenitud que obtengo con este modo de vida. Esto no significa que sienta placer alguno al realizar esa tarea. Lo que significa es que, aunque el trabajo sea monótono, no me aburre, porque tiene un sentido. Y cortar una carga de leña me aporta una sensación de logro –no de orgullo por mi capacidad (cualquiera que no sea un inválido puede cortar leña), sino simplemente un sentimiento de que he hecho algo “valioso”. Cuando digo “valioso” no me refiero a ninguna noción filosófica abstracta acerca del valor del trabajo ni a cualquier otro sinsentido por el estilo. El logro es valioso única y exclusivamente porque es mi único medio de satisfacer mi necesidad física de combustible para el invierno. Si yo tuviese un montón de dinero y no necesitase ahorrarlo, no cortaría mi propia leña. No tendría ningún sentido hacerlo. No se obtiene ninguna satisfacción de cortar leña sin necesidad. Por tanto, si yo fuese rico, me estaría perdiendo la satisfacción que proporciona este tipo de trabajo con sentido.

Permítaseme comparar esto con mis sentimientos respecto a las matemáticas. Yo resolvía problemas matemáticos que carecían de aplicaciones prácticas; y aunque hubiesen tenido aplicaciones prácticas, eso no cambiaría nada en realidad. Incluso si alguna empresa de ingeniería hubiese usado mis teoremas para algún propósito, dichos teoremas seguirían sin tener ninguna utilidad personal para mí, ni para mi familia o amigos. 

La investigación matemática era variada e interesante. Era apasionante. Parte de ella requería que yo utilizase al máximo mi capacidad intelectual, y cuando resolvía un problema difícil, era recompensado con una intensísima gratificación de mi ego. Sin embargo, a medida que iba haciéndome más mayor, me iba sintiendo cada vez más agobiado por una sensación de falta de sentido[5] en el trabajo. Cada vez que resolvía un teorema, me recostaba en mi asiento y pensaba en ello, y me decía: “¿Y bien? ¿Qué me aporta esto? Ahora me pondré a trabajar en otro problema. ¿Pero para qué?” Por tanto, al final me acabé aburriendo de las matemáticas.

Las matemáticas, la música (escucharla, tocarla, componerla), la lectura (literatura ligera, seria, de ficción, de no ficción), coleccionar monedas, ver la televisión… todo esto acaba aburriendo.

Otro ejemplo: yo cazo liebres de raquetas[6] en las mismas zonas una u otra vez. Es un trabajo muy duro, ya que por lo general las liebres deben cazarse en pendientes pronunciadas. La emoción asociada a las primeras cacerías hace ya mucho que desapareció. Sin embargo, aún disfruto cazando liebres (que es más de lo que normalmente puedo decir de cortar leña) y, al igual que me sucede con cortar leña, la caza de liebres sigue aportándome una satisfacción continua e importante. Si no fuese por el hecho de que pasar sin su carne constituiría una penuria física real, hace mucho que me habría aburrido de cazar liebres.   

(b) “El trabajo de los cazadores-recolectores no requiere inteligencia”. Algunos aspectos de la vida cazadora requieren poca inteligencia. Otros aspectos requieren el uso de nuestra inteligencia al completo (la evolución no hizo que el gran cerebro del hombre se desarrollase para nada), pero es una inteligencia de un tipo diferente de aquel que es más importante en la sociedad moderna. El tipo de inteligencia más apreciado y más útil en una sociedad organizada es la capacidad de razonamiento abstracto verbal o razonamiento basado en la manipulación de símbolos. (Esta área de la inteligencia es mi fuerte). En la vida cazadora, es la inteligencia intuitiva la que es más importante, ya que el conocimiento y las destrezas requeridos son mayoritariamente de un tipo tal que sólo en parte puede usarse o transmitirse verbalmente.

Parece razonable conjeturar que el cazador-recolector promedio posee una cantidad de destrezas y conocimientos comparable a la que posee un ingeniero moderno, aunque sean destrezas y conocimientos de un tipo muy diferente. Sea como sea, parece probable que el cazador promedio posea habilidades y conocimientos mucho más organizados y útiles que los del hombre moderno corriente, dado que la mayoría de las personas hoy en día (incluidos los técnicos de bajo nivel) realizan trabajos que requieren sólo una cantidad limitada de habilidad o conocimiento y pocos son los que se interesan por profundizar en el aprendizaje de cualquier cosa que vaya más allá de lo que requieran sus trabajos.

(c)  “El objeto del trabajo de los cazadores es puramente materialista, carece de valores elevados y, por tanto, ha de ser insatisfactorio”. Esto es esnobismo intelectual. Hay que distinguir entre el materialismo de los cazadores-recolectores y el (llamado) “materialismo” de la sociedad moderna.

El materialismo de los cazadores está dirigido a la satisfacción de sus necesidades físicas vitales y a obtener algunas comodidades mínimas que en realidad contribuyen a su bienestar físico y a su felicidad. El “materialismo” de la sociedad moderna está dirigido a la acumulación de un exceso de lujos que contribuyen muy poco o nada al bienestar físico de las personas. Hay diversos motivos para esta acumulación de lujos: el deseo de estatus social; la necesidad de distracciones y diversiones constantes que existe en la sociedad moderna (nótese cuántos de nuestros lujos son en realidad juguetes –es decir, están diseñados para el entretenimiento-); la satisfacción artificial de necesidades psicológicas que se hallan inhibidas de otros modos (por ejemplo, conducir una motocicleta potente aporta una falsa sensación de poder); y además está el hecho de que hacer compras es en sí mismo una forma de entretenimiento. Obsérvese que, en cada uno de estos casos, los bienes materiales son comprados como medios para lograr unos fines psicológicos, no físicos. En algunos casos, los bienes materiales se codician con el fin de aliviar las pocas incomodidades físicas que aún quedan en la sociedad moderna, pero la inmensa mayoría de los productos modernos son deseados mayormente debido a los efectos psicológicos que se obtienen por medio de ellos. En este sentido, el “materialismo” moderno es algo bastante diferente del materialismo de los primitivos.

Sugiero que el desprecio de los intelectuales hacia el “mero materialismo” es  debido al hecho de que la mayoría de ellos siempre han tenido la oportunidad de adquirir cosas materiales en abundancia y con un esfuerzo mínimo. Tomemos el alimento como ejemplo. El intelectual tiene prácticamente asegurado su suministro de comida por parte de la sociedad organizada; su paladar es saciado con manjares de todo tipo, los cuales hoy en día son algo normal para todo el mundo. En consecuencia, sólo obtiene un placer limitado y superficial de la comida, así que ve la comida como un placer vulgar y superficial que no aporta ninguna satisfacción profunda.

Sin embargo, cuando no se puede dar por sentada una buena nutrición y cuando una buena comida es el resultado de un esfuerzo real, entonces el alimento resulta realmente satisfactorio; también para el alma. El disfrute que obtienen del alimento los cazadores no es sólo físico, sino psicológico, e implica no sólo la comida en sí, sino el proceso mediante el cual ésta es adquirida –el esfuerzo y la autodisciplina que conlleva cazar la carne y recolectar las bayas, así como ciertas satisfacciones (que podríamos llamar estéticas) que están relacionadas con tener contacto con la naturaleza y que probablemente sean instintivas en los seres humanos. Si los intelectuales llevasen esta forma de vida (el tiempo suficiente como para acabar adaptándose a ella), quizá no despreciarían su materialismo.  

Es cierto que, aunque las actividades de la caza y la recolección sean en sí mismas materialistas, los cazadores-recolectores normalmente tienen otras actividades de índole artística y espiritual. No obstante, parece que las preocupaciones artísticas y espirituales de los cazadores tienden a girar en torno a sus preocupaciones materialistas. Por ejemplo, los animales y plantas representados en sus dibujos tienden a ser aquellos que usan como alimento. Se puede afirmar que, más que reducir el valor de su vida espiritual, esta orientación materialista en realidad lo aumenta. Los aspectos físicos, sociales, espirituales y de otro tipo propios de la vida del hombre primitivo tienden todos ellos a juntarse en una totalidad unificada. Los diversos aspectos de la vida del hombre moderno tienden a estar desconectados entre sí y separados en compartimentos: no experimenta su alimento como el resultado directo de su trabajo; el arte a que se ve expuesto de forma habitual no representa su trabajo diario; a menudo las personas con quienes mantiene relaciones sociales no son aquellas con quienes trabaja; etcétera.  

Antes de venir a vivir al bosque, nunca hacía dibujos, salvo para realizar caricaturas humorísticas. Sin embargo, después de llevar en los bosques el tiempo suficiente como para que este entorno entrase en mis venas, por así decirlo, comencé a sentir interés en dibujar o tallar representaciones de aquellos animales con los que tenía más contacto. Mi principal fuente de carne, y el animal cuya caza se me daba mejor, era la liebre de raquetas; y precisamente era el animal que más me interesaba dibujar. La liebre de raquetas tenía un significado psicológico especial para mí y, en mi deseo de representarla, sentía que de algún modo entendía los motivos de los antiguos cazadores que dejaron sus bellos dibujos de animales en las paredes de las cuevas.

(d)  “El producto del trabajo de los cazadores es tan escaso que deben encontrar su trabajo desalentador”. El producto del trabajo de los cazadores puede parecernos escaso, pero ellos normalmente obtienen lo que necesitan para vivir (de otro modo el hombre no habría sobrevivido). Eso es todo lo que ellos esperan y a lo que están acostumbrados; de ahí que a ellos ese producto no les parezca tan escaso.  

Visto de otro modo, el producto del trabajo de los cazadores es mucho mayor que el de los trabajadores modernos. Debido a que el trabajo de los cazadores supone la diferencia entre la supervivencia y la muerte por inanición, el producto  de su trabajo es nada menos que la propia vida. El producto del trabajo de los trabajadores modernos es sólo un montón de juguetes, tales como televisores, aparatos de aire acondicionado y cosas similares, que son lo que compran con su salario.

(e)  “Los cazadores viven al día y carecen de propósitos a largo plazo”. Probablemente esto sea cierto en gran medida.

Cuando era adolescente a menudo soñaba despierto con vivir como un cazador-recolector. En mi imaginación, la cantidad de trabajo necesaria para conseguir mi alimento en ese modo de vida no me parecía suficiente para llenar mi vida, y me imaginaba planteándome propósitos artificiales a largo plazo –por ejemplo, construyendo sistemas de puentes primitivos sobre arroyos. No es que yo pensase que necesitaría los puentes, sino que pensaba que necesitaría un propósito a largo plazo. 

Ahora, habiendo tenido la experiencia de tener que cazar para obtener carne, recoger hierbas y bayas, cortar leña, etc. por pura necesidad práctica, aquellos propósitos artificiales me parecen tonterías. Descubrí que cuando sales a cazar sabiendo que, dependiendo de si tienes éxito o no en la caza, puede que tengas carne para comer o puede que no, tu necesidad de trabajo importante y con sentido se ve plenamente satisfecha –no sientes ninguna necesidad de buscar una meta que se sitúe cinco o diez años en el futuro. Cuando tienes que esforzarte para procurarte las necesidades vitales, ninguna otra cosa parece tener tanto sentido e importancia.

La necesidad que existe en muchas personas civilizadas de un propósito a largo plazo y gran escala probablemente sea el resultado de la necesidad de agrandar nuestras metas en un intento de hacernos sentir que tenemos un propósito significativo. (Pero trabajamos durante años para lograr algo y, cuando lo conseguimos, la recompensa de algún modo parece ridículamente pequeña en comparación con el largo periodo de tiempo que nos llevó alcanzarla).

(Hasta aquí llega nuestra comparación del trabajo con sentido en sociedades cazadoras-recolectoras con el trabajo en la civilización).

Sugiero que nuestra predisposición biológica –el propósito que más o menos llevamos programado dentro de nosotros-  es perseguir objetivos físicos, materiales y prácticos. Sin embargo, el trabajo práctico es casi imposible hoy en día, ya que El Sistema se encarga de todos los problemas prácticos. El Sistema es tan vasto, que la contribución de cualquier individuo al trabajo práctico llevado a cabo por el sistema es insignificante. Por lo tanto, ningún individuo puede realizar un trabajo práctico significativo. (Este argumento está excesivamente simplificado, pero contiene una buena parte de verdad, e indica uno de los principales temas de este ensayo).

Esto (la predisposición a perseguir objetivos materiales y prácticos) puede ser en parte el motivo del llamado materialismo de la sociedad moderna. La mayoría de las personas persiguen la riqueza material porque para ellas la riqueza material representa una meta física y práctica. Estas personas no piensan acerca del hecho de que hoy en día la riqueza sólo aporta gratificaciones psicológicas, tales como entretenimiento y estatus social –que no son precisamente lo que llamamos objetivos prácticos. (Aun así, hay razones para sospechar que la mayoría sufren de una vaga sensación de falta de propósito que nunca se paran a analizar).

Hay algunas otras personas para quienes la falta de sentido asociada a la riqueza hoy en día es bastante obvia; estas personas aceptan ciertas metas artificiales que la sociedad establece –metas como el Arte, la Ciencia, el Humanitarismo, etc. Sin embargo, de nuevo, cabe sospechar que para la mayoría de estas personas tampoco sus metas artificiales resultan plenamente satisfactorias y que se sienten vagamente desasosegadas. Como en el fondo están aburridas, se obsesionan con sus problemas psicológicos y a menudo llevan vidas frustradas e infelices.

Ahora ya podemos desarrollar en detalle la tesis esbozada en los tres párrafos anteriores. Empezaremos discutiendo cierto rasgo psicológico.

Algunas personas muestran una mayor cantidad que otras de cierto rasgo psicológico que denominaré organización estricta. Si una persona tiene una mente estrictamente organizada, cada unidad de información que posee está estrictamente integrada dentro de sus pensamientos, sentimientos y comportamiento. Si una persona tiene una mente vagamente organizada, muchas de las unidades de información que posee no están bien integradas dentro de sus pensamientos, sentimientos y comportamiento. En una mente estrictamente organizada, las creencias o valores verbalmente formulados afectan fácilmente a los sentimientos y al comportamiento. Un hombre con una mente vagamente organizada puede profesar verbalmente ciertas creencias o valores, pero puede no establecer conexión alguna entre estas formulaciones verbales y sus sentimientos o comportamiento.

Lo ilustraremos con ejemplos:

1.     X cree en la ley y el orden. Si su mente está estrictamente organizada, tiene cidado de obedecer la ley él mismo. Si su mente está vagamente organizada, puede cometer un pequeño robo y no preocuparse jamás de la contradicción existente entre su creencia y su acción.

2.     X copia en un examen y obtiene una A.[7] Si X tiene una mente estrictamente organizada, no sentirá ningún orgullo por su nota, ya que sabe que no representa el nivel real de sus logros. Si X tiene una mente vagamente organizada, podrá sentirse orgulloso de su A aunque sepa que no representa el nivel real de sus logros.   

3.  X visita a una prostituta; ella hace una buena representación y se esfuerza en fingir de forma convincente que disfruta del acto, pero X sabe muy bien que ella sólo lo hace por el dinero. Si  X tiene una mente estrictamente organizada, su placer con la prostituta muy probablemente se vea mitigado por el hecho de que él sabe que que ella sólo está fingiendo. Si X tiene una mente vagamente organizada, el hecho de saber que la prostituta sólo está fingiendo puede que no afecte a sus sentimientos a la hora de tener relaciones con ella.  

4.  Supongamos que  cierto académico experto en filosofía acepta el principio conocido como el “criterio de verificabilidad” –o supongamos que, si bien no lo acepta completamente, al menos está de acuerdo en que para poder comprender totalmente una proposición debemos examinar en qué medida dicha proposición es “verificable”.

Al mismo tiempo, este académico puede que profese cierta ideología o principios políticos sin siquiera haber examinado dichos principios a la luz del criterio de verificabilidad.

Si su mente fuese estrictamente organizada, no habría omitido dicho examen.

5.    Un ejemplo que he visto por mí mismo: cierto matemático sentía intensamente que la música “seria” era muy superior a las formas “populares” de música. Intentaba justificarlo afirmando que el placer obtenido de la música popular por el “hombre corriente” es un orden de magnitud menor que el que obtienen los intelectuales a partir de la música “seria”. Sin embargo, carecía de evidencia alguna para apoyar esta afirmación. Simplemente estaba especulando. En el plano científico él nunca habría aceptado una afirmación tan poco fundamentada. Sin embargo, no parecía cuestionarse una afirmación semejante en su ideología personal.

Si hubiese tenido una mente estrictamente organizada, habría sido consciente de lo chapucero que era su razonamiento en este caso.

Confiamos en que estos ejemplos dejen bien claro a qué nos referimos con la distinción entre mentes “estrictamente” y “vagamente” organizadas.  

Planteamos dos argumentos:

i.       Si bien las personas más inteligentes suelen tener por término medio mentes más estrictamente organizadas, la experiencia común parece indicanos que existen unas pocas excepciones individuales. La inteligencia, por lo que parece, no está en absoluto rígidamente relacionada con lo estricta o vaga que sea la organización.

ii.     La organización estricta parece estar estrechamente relacionada con el carácter reflexivo, la introspección y la tendencia a reexaminar los procesos de pensamiento propios; pero no estoy seguro de que la organización estricta acompañe siempre a estas otras características. En cualquier caso, la organización estricta no es lo mismo que estas otras características. Por ejemplo, la respuesta estrictamente organizada  en el Ejemplo 3 no es lo mismo que ser reflexivo o introspectivo, o que examinar los procesos de pensamiento propios.

Estudiemos ahora el modo en que el carécter estricto del pensamiento está relacionado con el problema del propósito.

A.  (alpha) Considemos primero el caso de una persona que tenga una inteligencia por debajo de lo normal y una mente muy vagamente organizada. Supongamos que a este tipo se le asigna todos los días la tarea de apilar bloques de madera siguiendo una determinada configuración. Al final del día, su cuidador viene y echa abajo todas las estructuras de bloques apilados, de modo que al día siguiente nuestro imbécil tiene que volver a apilarlos todos de nuevo. Supongamos que este tipo no sea tan estúpido como para no darse cuenta de que con su trabajo no consigue nada. Aun así, es posible que pueda obtener alguna satisfacción de su trabajo: simplemente él pasa cada día felizmente absorto en su tarea y no se preocupa de pensar si ésta tiene algún propósito.

B.  (beta) A continuación tomemos el caso de un tipo con quien me topé una vez, el cual estuvo discutiendo conmigo sus ambiciones y me dijo que su expectativa era simplemente seguir aumentando sus ingresos indefinidamente. Cuando le pregunté por el motivo para hacer eso, él me respondió así: “¡He estudiado economía! Sé que los anhelos económicos del hombre nunca se ven satisfechos. No importa cuánto tenga, siempre querré más”. No hizo ninguna afirmación acerca de que el aumento infinito de la riqueza le aportaría felicidad o cualquier otro beneficio. Parecía en cierto modo darse cuenta de que el aumento indefinido de la riqueza era simplemente un tipo de juego al que juega la gente, sin tener ningún propósito externo definido. Sin embargo, ésto no le impedía dedicarse plenamente al juego y sentir así que tenía un propósito.

Γ.  (gamma) Para presentar otro ejemplo podemos tomar a cualquiera de los múltiples investigadores jóvenes en el campo de las matemáticas puras que yo conocí en los años 60. Estos tipos podían escribir un artículo tras otro, cada uno de los cuales era sólo de interés para un minúsculo grupo de especialistas de un área restringida de las matemáticas y ninguno de esos artículos tenía aplicación práctica alguna. En su mayor parte nunca pensaban acerca del propósito de todo ello. Si se les presionaba, podían decir que las matemáticas tienen valor “estético”. Por supuesto, el supuesto valor estético de la mayoría de los artículos que publicaban era accesible sólo para el reducido grupo de especialistas que tenían los conocimientos necesarios para poder leer dichos artículos. La cuestión obvia es, ¿por qué debía la sociedad pagar salarios elevados a estos tipos con objeto de que pudiesen gratificar mutuamente sus supuestas sensibilidades estéticas de un modo que no beneficiaba de ninguna manera al resto del público? Sea como sea, al igual que el subnormal que construye estructuras de bloques, estos tipos se dedicaban completamente a su trabajo y escribían artículos sin preocuparse de qué estaban logrando con ello, si es que lograban algo. Es de suponer que, si sus mentes hubiesen estado estrictamente organizadas, no habrían sido capaces de sentir una sensación de propósito en su trabajo sin antes plantearse alguna meta definida que perseguir.

Δ.  (delta) Ahora tomemos un ejemplo más complejo: un científico investigador cuyo trabajo tiene claras aplicaciones prácticas. Supongamos que describe su propósito así: beneficiar a la humanidad mediante la contribución al progreso tecnológico. (Para poder profundizar en el argumento, asumiremos en este caso que el progreso tecnológico sí beneficia a la humanidad).

Los seres humanos tienen un instinto que nos lleva a querer hacer el bien a nuestra propia familia y a nuestro círculo inmediato de amigos. Sin embargo, no creemos estar equivocándonos si decimos que los seres humanos no tenemos ningún instinto innato de querer hacer el bien a la humanidad en general, la cual consiste en enormes masas de extraños desconocidos a los que ni siquiera llegamos a ver jamás.  (Esta afirmación la confirma el hecho de que, hasta hace muy poco en la escala temporal histórica, casi toda la gente tenía la siguiente actitud: “Mi familia es lo primero, luego mi clan, luego mi nación, ¡y al diablo con el resto de la raza humana!”. No estoy criticando esta actitud; es natural e instintiva en los seres humanos).

Así pues, ¿cuál es el motivo del científico para querer beneficiar a la humanidad? Necesita un trabajo que realizar, y necesita sentir que ese trabajo tiene sentido. Decide beneficiar a la humanidad sólo para poder satisfacer su necesidad de trabajo con sentido. Sin embargo, esto significa que beneficiar a la humanidad no es su verdadero propósito –su verdadero propósito es simplemente satisfacer su necesidad de tener un trabajo que hacer. En otras palabras, está trabajando por el mero hecho de trabajar –su trabajo carece de un propósito externo a sí mismo. “Beneficiar a la humanidad” es sólo un propósito artificial que se ha puesto a sí mismo para poder sentir que su trabajo tiene sentido.

Ahora bien, puede que nuestro científico sea un hombre reflexivo y que sea consciente de todo lo que acabo de decir. Aun así, quizá sea capaz de dedicarse plena y alegremente a su trabajo y mantener la cuestión del propósito alejada de su mente. (De nuevo tenemos aquí al subnormal apilando bloques). Por otro lado, si nuestro científico tiene una mente muy estrictamente organizada, puede que el problema del propósito esté siempre demasiado presente en su consciencia como para permitirle sentirse contento con su trabajo.

La discusión anterior es una hipersimplificación y está incompleta. Pasemos ahora a analizar el problema del propósito con más detalle.

Dividamos al hombre moderno en dos tipos a grandes rasgos:

·       Tipo I. Aquellos que tienen trabajos rutinarios, que trabajan sólo porque se ven obligados a ello, que no se esfuerzan por mejorar en su trabajo y que no tienen ambiciones relacionadas con el empleo.

·       Tipo II. Trabajadores de carrera.[8] Aquellos que tienen ambiciones laborales, ponen un empeño real en su trabajo y tratan de sobresalir en él. En el tipo II podemos incluir también a aquellas personas que tratan de satisfacer su necesidad de realizar un trabajo con sentido a través de actividades sin ánimo de lucro, como las aficiones, el servicio a la comunidad, o lo que sea.  

(Por supuesto algunas personas pueden ser híbridos entre el Tipo I y el Tipo II, pero esto no invalida nuestro argumento).

·      Primero consideremos el Tipo I.  Para estas personas el trabajo que realizan tiene sentido solamente en lo que respecta a que tienen que trabajar para evitar la humillación de depender de las ayudas sociales. Sienten que están trabajando para evitar un castigo, no que están esforzándose para ganar una recompensa. A juzgar por mi propia observación personal, a menudo la moral de los trabajadores del tipo I está extremadamente baja. Éste no siempre es el caso –en algunas empresas creo que la moral está bastante bien. Sin embargo, no me parece que el trabajo de tipo I  ofrezca a nadie, salvo a las personalidades más tranquilas y menos ambiciosas, una sensación adecuada de tener un propósito en la vida.

Se han tratado de aplicar diversos trucos manipuladores a los trabajadores del tipo I para hacerles tener una actitud más positiva hacia su trabajo. Por ejemplo, una empresa, cuyos empleados anteriormente ensamblaban cada uno una sección de una guía telefónica, hace ahora que cada empleado ensamble una guía telefónica completa, y esto se supone que les aporta una sensación de logro en su trabajo. Parece un chiste de mal gusto. Y si los trucos baratos como éste tuviesen éxito en realidad, todo sería aún peor. Sería mejor para las personas ser infelices en su trabajo que permitir que la empresa les manipulase de ese modo.  

En cualquier caso, si algún empleado empezase a sentirse orgulloso de su trabajo, a tratar de destacar en él o a tener ambiciones relativas a su empleo, pasaría a formar parte del Tipo II, del que hablaremos a continuación.

·     Tipo II: Trabajadores de carrera. Comnzaremos por comentar los trabajadores de carrera cuyo trabajo generalmente denominamos “práctico”. Por mor de la brevedad llamaremos a este tipo de trabajador un TCP (Trabajador de Carrera Práctico). Con objeto de poder definirlo mejor, tomaremos, por ejemplo, a un ingeniero aeronáutico. ¿Cuál se supone que es su trabajo? Obviamente es construir aviones más eficaces.

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[1] Traducción de un fragmento del boceto inacabado y no publicado “Reflections on purposeful work”, escrito probablemente entre 1978 y 1979. Copia manuscrita original en: https://drive.google.com/file/d/1kasfo_yycshHbSmIhhGJ5svOKD6I7xdk/view?usp=share_link (la caligrafía no coincide con la típica “letra de molde” de otros manuscritos de Kaczynski, probablemente debido a que son notas para uso privado y por tanto fueron garrapateadas sin preocuparse de que fuesen legibles para otras personas). Copyright © 1979 Theodore John Kaczynski. N. del t.

[2] El lector debería tener bien presente que el siguiente texto es sólo un boceto inacabado. Nunca fue preparado para su publicación y por tanto la forma en que están desarrolladas y expresadas ciertas ideas en él no necesariamente es la que habrían tomado en caso de haber sido finalizado y preparado para su publicación. Nota del editor.

[3] “Fulfilling life” en el original. N. del t.

[4] “Most people […] need to make a purposeful effort at something in order to have a fulfilling life” en el original. En este texto se ha traducido “purposeful” (literalmente “con un propósito”) como “con sentido”, traducción que se ajusta más en español a la idea que Kaczynski pretende resaltar. N. del t.

[5] “Purposelessness” en el original. Literalmente “falta de propósito”. Véase nota de pie de página anterior. N. del t.

[6] Lepus americanus. N. del t.

[7] Máxima nota en el sistema de calificación alfabético estadounidense. N. del t.

[8] “Career workers” en el original. N. del t.