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viernes, 12 de junio de 2026

Comentarios críticos a “The techies’ wet dreams”









NOTA IMPORTANTE DE ÚLTIMO REDUCTO: Para comprender y valorar adecuada y completamente el presente texto es recomendable leer previamente el texto “The techies’ wet dreams” (existe traducción al español: “Los sueños húmedos de los tecnobobos”, disponible en: https://drive.google.com/file/d/1WOcHja8xwG1JJTAQHnTrt0rBsePf_4Ay/view?usp=sharing). Y, mejor aún, si el lector lee previamente Anti-Tech Revolution: Why and How en su totalidad.

 

Comentarios críticos de Último Reducto a “The techies’ wet dreams” de Theodore John Kaczynski.

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Comenzaré aclarando que Anti-Tech Revolution (ATR) no me parece un buen libro. Me parece que este libro y los textos de Kaczynski escritos en fechas posteriores son, entre otras cosas, un desastre a nivel lógico, de congruencia y solidez teórica y de definición y uso de términos. ATR es un libro mediocre para inteligencias mediocres que se debería haber llamado más bien Anti-Tech Revolution for Dummies [Revolución antitec para tontos]. Creo que cuando Kaczynski lo escribió, o bien sus facultades mentales estaban ya en declive o bien, más probablemente, rebajó deliberadamente mucho el listón de la calidad intelectual de sus argumentos con objeto de llegar a más gente; y a un tipo de gente determinado, de no muy alta calidad. Y este texto, correspondiente a la parte V del capítulo 2 de dicho libro, es una buena muestra de ello. Voy a comentar algunos de los fallos concretos que le veo:

                    [Este texto es más largo, para leerlo haz clic aquí]
 




Último Reducto 


Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com                                                                                 

martes, 12 de mayo de 2026

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XX



ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XX: sobre la estrategia de los autodenominados antitec y sus defectos.
 

C: Asumo que usted es pleno conocedor del futuro cercano que le espera a la totalidad de la sociedad humana, como se halla “oficialmente” objetivado en la Agenda 2030 y la información exudada por el Foro Económico Mundial y demás organizaciones análogas, o como se puede hallar en diversos documentos no-oficiales mas [sic] cuya certeza en la parte ya materializada de su predicción obliga a la admisión de su veracidad como fuentes de información directa sobre la agenda tecnocrática global, como diversos libros que es superfluo mencionar.

Lo es a su totalidad (de la sociedad humana), cabe decir, por cuanto la globalización efectiva es inminente, al ser ésta ya extremadamente prominente, tanto en lo referente a la interdependencia económica de las naciones aun [sic] legislativamente discernidas, como en relación a la estructuración tecnológica de éstas y su comunicación inmediata y global en consecuencia, así como en referencia a la política ulterior que demuestra ser, desde hace décadas, global, como demuestran no sólo las organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, la OTAN, la OMS, etc., sino que es observado en virtud de la unanimidad internacional de la dirección de la sociedad en razón de ser los operadores del plan ejecutado individuos de poder y control supranacional, como es que poseen a través de su control financiero y su extensión a todo ámbito de la sociedad.

Usted lleva realizando la labor de expansión de las ideas anti-tecnológicas desde decenios atrás, mas en poca acción práctica se ha materializado un esfuerzo, por otro lado, inmenso y eficiente en su intención de informar. Sin embargo, como es manifiesto por lo anteriormente dicho, la globaliazción [sic] tecnocrática por parte del sistema tecnoindustrial es ya extremadamente ostensible, y ello por ser tan inminente su llegada como longeva a sido su planeación y, como puede observarse, efectiva parece ir a ser su ejecución.        

Sin embargo, como es, de hecho, predicho en el párrafo segundo de ISAIF, y discutido con frecuencia a la largo de la obra, la implantación efectiva y consecuente desaparición de libertad en la sociedad humana se va a deber enfrentar a considerable oposición, como es la rápida expansión que está teniendo la información sobre el plan global discutido y que podría llamarse el “despertar masivo” (la concienciación de la ya globalizada clase baja y media en general del futuro que le espera en razón de la información que élite financiera supranacional operante misma ha dejado hacerse pública). Y tal parece estar afianzándose, considerando las enormes protestas (aun en la ineficacia y, en realidad, obediencia que le son propias a las protestas) que tuvieron lugar en Reino Unido por el ID digital, y la creciente sapiencia general inferible de la cantidad de personas que participan en grupos, tanto en redes sociales como Telegram e Instagram, como físicos en forma de atendencia a conferencias y participación en organizaciones que implica este conocimiento. Es decir, parece ser incipiente la oposición al sistema, como también puede ejemplificarse con la desobediencia masiva que tuvo lugar en Vietnam a la llegada de su CBDC, o la concienciación en EE.UU. sobre las actividades de su gobierno, referente a su control por parte de sociedades secretas satánicas, lobbies sionistas y demás en cuanto a su política, y la llegada de cámaras de vigilancia en vías públicas, la vigilancia masiva digital de Palantir, o la aprobación del acto GENIUS y la desaparición del dinero físico y llegada de la moneda digital programable (mucho más podría ser dicho, pero se comprende el punto).

 En resumidas cuentas, se observa un crecimiento de la concienciación social sobre el futuro, en comparación a la ínfima cantidad de personas que compartían las ideas anti-tecnológicas en los 90, que esta situación en gran parte ya predijeron, como se observa en la sorprendete [sic] certeza de las predicciones realizadas en ISAIF sobre la futureidad [sic] del control biológico y neurológico como superación del control psicológico, el uso de ingeniería genética, la inutilización de la gran parte de la población por la llegada de IA y la consecuente despopularización que las élites realizarían con métodos subrepticios para reducir la natalidad, y un largo et cetera [sic].

Con esto quiere llegarse al punto de la necesidad de incipiencia en la acción práctica. Es decir, precisar empezar la organización efectiva de la disidencia incontrolable al sistema tecnoindustrial. Quierer [sic] decirse, empezar la unificación de la conciencia masiva sobre el futuro de la especie, con un discurso claro y acciones prácticas eficientes. Cabe decir, a diferencia de los grupos ya existentes, como Anti-Tech Resistance (ATR) o Wilderness Front, que, podría decirse, están condenados al fracaso por la sumisión que demuestra su inacción, al [sic] su actividad meramente informacional y tan ínfima cuan, por ende, irrisoria e inofensiva en su acto de concienciación contra el sistema.      

En la cuestión referente a la metodología, con una dirección racional y basada en el uso de la interpretación moderna de las técnicas utilizadas por movimientos revolucionarios históricos, mucho podría hacerse. Por ejemplo, la infiltración y trepación en grupos tácitamente anti-sistema ya existentes, como es conseguible con el uso de técnicas de dominancia psicológica, como la participación superlativa y el alcance paulatino de reconocimiento y dominancia en tales grupos y la dirección de su discurso, el pensamiento de sus integrantes y la exponencialidad de su expansión. Tales, grupos como La Quinta Columna aquí en España, partidos políticos que, aun sin ser la revolución política, son dirigibles contra la esencia del sistema tecnoindustrial, como Núcleo Nacional (cuyos líderes han criticado extensamente la Agenda 2030 en conferencias, y hasta realizaron una manifestación frente a la sede de Blackrock en Madrid), o el PCTE (en cuyo periódico, Tinta roja, se haya un reciente artículo en contra del DNI digital, análogo del ID anglosajón, y pieza angular en el sistema tecnocrático tratado de ser impuesto). Muchos más los hay y podrían hallarse, sobretodo internacionales. La función de unificación paulatina del discurso disidente general contra los efectivamente unitarios operantes del sistema (aun en la discordancia con T. K. sobre haber sujetos personificantes del sistema o no, lo cierto es que su movimiento es consciente y decididamente controlado e impulsado por sujetos físicos y conocidos, que denominamos la élite supranacional), haciendo de tales los enemigos unánimes de tales diversos grupos, haría efectiva la impulsación de acción práctica contra el sistema, y posibilitaría en sumo grado su caída en la revolución que podría tener lugar llegado el momento de la implantación de las medidas parte del plan tecnocrático global, como el DNI digital (que se prevee [sic] ser este mismo año), el CBDC (acrónimo de Central Bank Digital Currency) y demás.

Si lo ha leído, le agradezco su atención enormemente, y confío en la rectitud de su juicio para interpretar el mensaje que le envío.     

Por la revolución, contra el sistema. 

UR: Antes de pasar a contestar debidamente el contenido de su carta voy a serle franco en cuanto a la forma en que la ha escrito: es extremadamente pedante. Un ejemplo de escritura innecesariamente enrevesada y llena de “palabros” y giros lingüísticos abstrusos. La pedantería al expresarse no tiene nada que ver con la inteligencia, ni siquiera con el nivel cultural. A menudo es justo lo contrario: señal de pocas luces y de petulancia ignorante. Y, como sucede en este caso, es un obstáculo para la comunicación ya que dificulta enormemente la lectura y comprensión de un texto.

 [Este texto es más largo, para leerlo haz clic aquí]


jueves, 14 de agosto de 2025

En busca del ecoterrorismo

 

Nota de Último Reducto: como complemento a este artículo se recomienda leer también: “Comentarios sobre ‘En busca del ecoterrorismo’” (https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2025/08/comentarios-sobre-en-busca-del.html).


En busca del ecoterrorismo: el crucial caso de Unabomber

Por Sean Fleming

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INTRODUCCIÓN

Una de las principales conclusiones de los estudios recientes sobre violencia política es que los ecologistas rara vez, o incluso nunca, recurren a la violencia letal. Aunque los casos de sabotaje motivado por la defensa del medioambiente son comunes, casos de asesinato motivado por la defensa del medioambiente son difíciles de encontrar (Carson, LaFree, y Dugan 2012; Hirsch- Hoefler y Mudde 2014; Loadenthal 2017; Taylor 1998; 2003). Por lo tanto, muchos estudiosos han argumentado que “ecoterrorismo” es un término equivocado para lo que, de forma más precisa, se debería denominar “ecotaje” (Amster 2006; Cooke 2013; Loadenthal 2014; Smith 2008; Sumner y Weidman 2013; Vanderheiden 2005; Wagner 2008; Woodhouse 2014). Según las laxas definiciones de terrorismo utilizadas por muchos de los organismos encargados de hacer cumplir la ley, las cuales abarcan cualquier “uso ilegal de la fuerza o la violencia contra personas o bienes” con “objetivos sociales o políticos” (Pomerantz 1987, 14-5), el sabotaje motivado por la defensa del medioambiente es terrorismo. Sin embargo, los críticos insisten en la distinción entre violencia contra la propiedad y violencia contra las personas. “Hay una diferencia fundamental”, argumentan Sumner y Weidman (2013, 868), “entre destruir vehículos todoterreno y pilotar un avión lleno de gente para hacerlo estrellarse contra un edificio lleno de gente”. En su opinión, considerar que destruir todoterrenos es terrorismo sería tan absurdo como considerar que robar todoterrenos es secuestro.

Sin embargo, el debate sobre el ecoterrorismo va mucho más allá de la terminología. La ausencia de ataques mortales por parte de los activistas ecologistas es sorprendente, independientemente de cómo se defina el terrorismo. Incluso si el sabotaje por motivos políticos constituye terrorismo, no deja de ser llamativo que los activistas ecologistas se hayan limitado al “terrorismo” contra la propiedad. La generalización de que los ecologistas no recurren a la violencia letal -que denominaré Tesis del Ecologista Pacífico- parece ser una de las generalizaciones más sólidas que ofrece la ciencia política contemporánea. A diferencia de la Tesis de la Paz Democrática, que está notoriamente plagada de salvedades y condiciones para su aplicabilidad, la Tesis del Ecologista Pacífico puede enunciarse con una potente simplicidad: los activistas ecologistas no matan gente.

Sólo hay unos pocos presuntos contraejemplos a esta generalización. En su histórico estudio de 11.562 incidentes ilegales asociados a los movimientos ecologista y de defensa de los derechos de los animales desde 1973 hasta 2010, Loadenthal (2017) sólo encontró cuatro atentados mortales. Uno de ellos fue el asesinato en 2002 del político populista holandés Pim Fortuyn a manos de un activista a favor de los derechos de los animales llamado Volkert van der Graaf. Este atentado es un dudoso contraejemplo de la Tesis del Ecologista Pacífico por dos razones. En primer lugar, aunque hay solapamientos entre los movimientos por los derechos de los animales y los movimientos ecologistas, es un error confundirlos. Carson, LaFree y Dugan (2012, 307) han descubierto que “en comparación con los extremistas ecologistas, los grupos radicales de derechos de los animales tienen más de cinco veces más probabilidades de atentar contra las personas”. Identificaron tres casos de asesinatos llevados a cabo por activistas de los derechos de los animales, pero ninguno por activistas ecologistas (véase también Taylor 2003, 180; 2004, 244-6). En segundo lugar, el asesino de Fortuyn no estaba aparentemente motivado ni por la defensa de los derechos de los animales ni por el ecologismo. Van der Graaf afirma haber matado a Fortuyn para proteger a los musulmanes de la persecución política (Evans-Pritchard y Clements 2003; Taylor 2003, 177). Los otros tres atentados mortales del conjunto de datos de Loadenthal (2017) fueron perpetrados por Ted Kaczynski, el terrorista interno estadounidense conocido como “Unabomber”. Entre 1978 y 1995, Kaczynski llevó a cabo una campaña de atentados en nombre de la “naturaleza salvaje”, en la que murieron tres personas y otras 23 resultaron heridas. Sin embargo, su relación con el ecologismo es discutida. Mientras que algunos lo consideran un ecoterrorista paradigmático (Arnold, 1997; Barnett, 2015), otros sostienen que su afirmación de luchar por la naturaleza era poco sincera y puramente retórica (Chase, 2004; Sale, 1995).

Como uno de los pocos casos posibles de terrorismo por motivos medioambientales, el caso Unabomber es un “caso crucial” para la Tesis del Ecologista Pacífico (Eckstein 1975; George y Bennett 2005; Gerring 2007). Si Unabomber es ecologista, constituiría un importante contraejemplo a la generalización de que los ecologistas no recurren a la violencia letal; un contraejemplo que exige una explicación. Si no es ecologista, la Tesis del Ecologista Pacífico es aún más sólida de lo que sugiere la investigación anterior, porque el principal contraejemplo resultaría ser ilusorio. Por supuesto, una generalización no puede demostrarse ni refutarse con un solo caso. Pero cuando una generalización tiene pocos contraejemplos aparentes, un solo caso puede marcar una diferencia inusualmente grande en la solidez de la generalización. El caso de Unabomber es, por tanto, “crucial” para determinar la firmeza de la Tesis del Ecologista Pacífico. Mientras que una generalización con una sola excepción es muy sólida, una generalización sin excepciones es el santo grial de las ciencias sociales.

Unabomber es importante no sólo como piedra de toque para las teorías sobre el ecoterrorismo, sino también, más ampliamente, como figura influyente en la política radical contemporánea. Su manifiesto de 35.000 palabras, “Industrial Society and Its Future”, fue publicado conjuntamente por The Washington Post y The New York Times en septiembre de 1995 (Kaczynski 1995a). Se ha traducido a más de una docena de idiomas y es una fuente de ideas e inspiración para radicales de todo el espectro político, desde anarquistas a neofascistas (Fleming 2022; Hughes, Jones y Amarasingam 2022; Lubrano 2023). Sin embargo, existe poca literatura académica sobre la ideología de Kaczynski (Corey 2000; Luke 1996; Moen 2019; Taylor 1998), y ninguna de las publicaciones existentes ha hecho uso del material de archivo disponible.

El propósito de este artículo es evaluar la relación de Kaczynski con el ecologismo. Adopto aquí un enfoque dual del análisis de las ideologías, que combina lo que Freeden (1996, 3) denomina análisis “morfológico” de las estructuras conceptuales de las ideologías con el análisis “genético” de sus orígenes intelectuales. Me baso en material de archivo, no examinado previamente, de la Colección Joseph A. Labadie de la Universidad de Michigan y de la Colección UNABOM de la Universidad Pennsylvania del Oeste. Mi análisis demuestra que la ideología de Kaczynski no es ecologista, ni en su origen ni en su estructura. Aunque tiene algunas afinidades con el ecologismo radical, el anarquismo verde y el ecologismo de derechas, no encaja en ninguna de estas categorías. La ideología de Kaczynski tampoco es un tipo idiosincrásico de ecologismo que pertenezca a una categoría propia. Casi ninguna de sus ideas procede de fuentes ecologistas y sus motivaciones eran decididamente antitecnológicas más que proecológicas. Sin embargo, la Tesis del Ecologista Pacífico no sale indemne. Aunque el propio Kaczynski no es un contraejemplo creíble, su caso apunta hacia otros contraejemplos convincentes.

El artículo consta de cinco secciones principales. La primera explica mi enfoque y método y describe las pruebas de archivo que utilizo. La segunda sección examina la afirmación habitual de que Kaczynski no estaba, de hecho, motivado por las ideas que expuso en su manifiesto. Esta afirmación, de ser cierta, supondría un atajo hacia mi conclusión de que su violencia no estaba motivada por la defensa del medioambiente, sin embargo no se sostiene frente a las pruebas. Las tres secciones siguientes evalúan las supuestas afinidades de Kaczynski con tres ideologías ecologistas: el ecologismo radical, el anarquismo verde y el ecologismo de derechas. La conclusión reevalúa la Tesis del Ecologista Pacífico a la luz del caso Unabomber y extrae algunas implicaciones más amplias para el estudio de las ideologías políticas y la violencia política.

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martes, 27 de agosto de 2024

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte II)

                         

                       


ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte II): sobre ecología profunda, irracionalismo y más. 

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“¿Por qué cree usted que la gente racional sacrificará su vida para destruir el sistema tecnoindustrial por el bien de la Naturaleza salvaje? Sólo las personas estúpidas, irracionales y locas elegirán morir por la causa antitecnológica”.

-Aram (defensor de la causa antitec)

“Hay que ser racional incluso cuando se quiere aprovechar la irracionalidad o apelar a ella, si no quiere uno acabar siendo o comportándose como un idiota o un loco o acabar rodeado de “camaradas” idiotas y locos. Y yo, al contrario que usted, no creo que de este tipo de gente vaya a salir nada bueno para la causa contra el sistema tecnoindustrial en aras de la Naturaleza salvaje”.

-Último Reducto

 

A:

· Creo que es eficaz atacar el sistema tecnológico usando también lenguaje antropocéntrico o humanista. La mayoría de la gente de la sociedad tecnológica cree que, con el tiempo, el progreso tecnológico traerá una vida mejor para la especie humana. Según mi experiencia, cuando se critica el sistema tecnológico moderno, la mayoría de la gente objeta que la tecnología moderna nos trajo una mejor “calidad de vida”, lo que significa una baja tasa de mortalidad infantil, mayor esperanza de vida, medicina moderna, menos violencia a pequeña escala, abundancia de alimentos y agua, un estilo de vida más cómodo, la emancipación de la mujer, etc. 

Por supuesto que nosotros no creemos en esa patraña de una “mejor calidad de vida” y pensamos que la autonomía de la naturaleza salvaje, incluida la naturaleza humana salvaje, es mucho más importante que esos modernos valores antropocéntricos de color rosa. Pero la mayoría de la gente no comparte este valor con nosotros. Simplemente se burlarán de la autonomía de la naturaleza salvaje y mantendrán su creencia en el sistema tecnológico, en que su progreso les traerá una “mejor calidad de vida”.

En el capítulo 4, sección 1 de Anti-Tech Revolution (ATR), el Dr. Theodore John Kaczynski escribió: “En tercer lugar, para ayudar a allanar el camino hacia esta pérdida de respeto y confianza [en el sistema tecnológico], el movimiento debe hacer lo que pueda para socavar la fe de la gente en el sistema tecnológico”. Creo que señalando el hecho de que el progreso tecnológico en realidad empeora nuestra “calidad de vida”, no la mejora, incluso en términos de valores antropocéntricos o humanistas, podemos “socavar la fe de la gente en el sistema tecnológico”. Creo que es eficaz atacar al sistema tecnológico con su propio lenguaje.


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