Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta uso del lenguaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta uso del lenguaje. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de mayo de 2026

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XX



ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XX: sobre la estrategia de los autodenominados antitec y sus defectos.
 

C: Asumo que usted es pleno conocedor del futuro cercano que le espera a la totalidad de la sociedad humana, como se halla “oficialmente” objetivado en la Agenda 2030 y la información exudada por el Foro Económico Mundial y demás organizaciones análogas, o como se puede hallar en diversos documentos no-oficiales mas [sic] cuya certeza en la parte ya materializada de su predicción obliga a la admisión de su veracidad como fuentes de información directa sobre la agenda tecnocrática global, como diversos libros que es superfluo mencionar.

Lo es a su totalidad (de la sociedad humana), cabe decir, por cuanto la globalización efectiva es inminente, al ser ésta ya extremadamente prominente, tanto en lo referente a la interdependencia económica de las naciones aun [sic] legislativamente discernidas, como en relación a la estructuración tecnológica de éstas y su comunicación inmediata y global en consecuencia, así como en referencia a la política ulterior que demuestra ser, desde hace décadas, global, como demuestran no sólo las organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, la OTAN, la OMS, etc., sino que es observado en virtud de la unanimidad internacional de la dirección de la sociedad en razón de ser los operadores del plan ejecutado individuos de poder y control supranacional, como es que poseen a través de su control financiero y su extensión a todo ámbito de la sociedad.

Usted lleva realizando la labor de expansión de las ideas anti-tecnológicas desde decenios atrás, mas en poca acción práctica se ha materializado un esfuerzo, por otro lado, inmenso y eficiente en su intención de informar. Sin embargo, como es manifiesto por lo anteriormente dicho, la globaliazción [sic] tecnocrática por parte del sistema tecnoindustrial es ya extremadamente ostensible, y ello por ser tan inminente su llegada como longeva a sido su planeación y, como puede observarse, efectiva parece ir a ser su ejecución.        

Sin embargo, como es, de hecho, predicho en el párrafo segundo de ISAIF, y discutido con frecuencia a la largo de la obra, la implantación efectiva y consecuente desaparición de libertad en la sociedad humana se va a deber enfrentar a considerable oposición, como es la rápida expansión que está teniendo la información sobre el plan global discutido y que podría llamarse el “despertar masivo” (la concienciación de la ya globalizada clase baja y media en general del futuro que le espera en razón de la información que élite financiera supranacional operante misma ha dejado hacerse pública). Y tal parece estar afianzándose, considerando las enormes protestas (aun en la ineficacia y, en realidad, obediencia que le son propias a las protestas) que tuvieron lugar en Reino Unido por el ID digital, y la creciente sapiencia general inferible de la cantidad de personas que participan en grupos, tanto en redes sociales como Telegram e Instagram, como físicos en forma de atendencia a conferencias y participación en organizaciones que implica este conocimiento. Es decir, parece ser incipiente la oposición al sistema, como también puede ejemplificarse con la desobediencia masiva que tuvo lugar en Vietnam a la llegada de su CBDC, o la concienciación en EE.UU. sobre las actividades de su gobierno, referente a su control por parte de sociedades secretas satánicas, lobbies sionistas y demás en cuanto a su política, y la llegada de cámaras de vigilancia en vías públicas, la vigilancia masiva digital de Palantir, o la aprobación del acto GENIUS y la desaparición del dinero físico y llegada de la moneda digital programable (mucho más podría ser dicho, pero se comprende el punto).

 En resumidas cuentas, se observa un crecimiento de la concienciación social sobre el futuro, en comparación a la ínfima cantidad de personas que compartían las ideas anti-tecnológicas en los 90, que esta situación en gran parte ya predijeron, como se observa en la sorprendete [sic] certeza de las predicciones realizadas en ISAIF sobre la futureidad [sic] del control biológico y neurológico como superación del control psicológico, el uso de ingeniería genética, la inutilización de la gran parte de la población por la llegada de IA y la consecuente despopularización que las élites realizarían con métodos subrepticios para reducir la natalidad, y un largo et cetera [sic].

Con esto quiere llegarse al punto de la necesidad de incipiencia en la acción práctica. Es decir, precisar empezar la organización efectiva de la disidencia incontrolable al sistema tecnoindustrial. Quierer [sic] decirse, empezar la unificación de la conciencia masiva sobre el futuro de la especie, con un discurso claro y acciones prácticas eficientes. Cabe decir, a diferencia de los grupos ya existentes, como Anti-Tech Resistance (ATR) o Wilderness Front, que, podría decirse, están condenados al fracaso por la sumisión que demuestra su inacción, al [sic] su actividad meramente informacional y tan ínfima cuan, por ende, irrisoria e inofensiva en su acto de concienciación contra el sistema.      

En la cuestión referente a la metodología, con una dirección racional y basada en el uso de la interpretación moderna de las técnicas utilizadas por movimientos revolucionarios históricos, mucho podría hacerse. Por ejemplo, la infiltración y trepación en grupos tácitamente anti-sistema ya existentes, como es conseguible con el uso de técnicas de dominancia psicológica, como la participación superlativa y el alcance paulatino de reconocimiento y dominancia en tales grupos y la dirección de su discurso, el pensamiento de sus integrantes y la exponencialidad de su expansión. Tales, grupos como La Quinta Columna aquí en España, partidos políticos que, aun sin ser la revolución política, son dirigibles contra la esencia del sistema tecnoindustrial, como Núcleo Nacional (cuyos líderes han criticado extensamente la Agenda 2030 en conferencias, y hasta realizaron una manifestación frente a la sede de Blackrock en Madrid), o el PCTE (en cuyo periódico, Tinta roja, se haya un reciente artículo en contra del DNI digital, análogo del ID anglosajón, y pieza angular en el sistema tecnocrático tratado de ser impuesto). Muchos más los hay y podrían hallarse, sobretodo internacionales. La función de unificación paulatina del discurso disidente general contra los efectivamente unitarios operantes del sistema (aun en la discordancia con T. K. sobre haber sujetos personificantes del sistema o no, lo cierto es que su movimiento es consciente y decididamente controlado e impulsado por sujetos físicos y conocidos, que denominamos la élite supranacional), haciendo de tales los enemigos unánimes de tales diversos grupos, haría efectiva la impulsación de acción práctica contra el sistema, y posibilitaría en sumo grado su caída en la revolución que podría tener lugar llegado el momento de la implantación de las medidas parte del plan tecnocrático global, como el DNI digital (que se prevee [sic] ser este mismo año), el CBDC (acrónimo de Central Bank Digital Currency) y demás.

Si lo ha leído, le agradezco su atención enormemente, y confío en la rectitud de su juicio para interpretar el mensaje que le envío.     

Por la revolución, contra el sistema. 

UR: Antes de pasar a contestar debidamente el contenido de su carta voy a serle franco en cuanto a la forma en que la ha escrito: es extremadamente pedante. Un ejemplo de escritura innecesariamente enrevesada y llena de “palabros” y giros lingüísticos abstrusos. La pedantería al expresarse no tiene nada que ver con la inteligencia, ni siquiera con el nivel cultural. A menudo es justo lo contrario: señal de pocas luces y de petulancia ignorante. Y, como sucede en este caso, es un obstáculo para la comunicación ya que dificulta enormemente la lectura y comprensión de un texto.

 [Este texto es más largo, para leerlo haz clic aquí]


domingo, 22 de diciembre de 2024

Sobre el género


Dejad de usar el término “género cuando os refiráis al sexo[1]

Por Jack Donovan

Versión pdf

English version

Cuando permites que alguien que quiere destruirte cree el marco dentro del cual piensas y te expresas, que construya tu forma de entender y hablar del mundo, ya has perdido.

Le has permitido que dicte las condiciones de la contienda y controle tu vocabulario.

Es como aceptar un duelo y permitir que tu oponente elija armas que tú nunca has usado, pero con las que él sí tiene mucha experiencia y está muy bien entrenado.

La mayoría de mis lectores estarán de acuerdo en que cualquiera que ponga sus pronombres en su biografía se ha rendido, porque al ofrecer tus pronombres reconoces implícitamente que realmente hay una razón válida para hacerlo, aun cuando tu sexo sea obvio para cualquiera que tenga ojos.[2]

Cuando pones tus pronombres en tu biografía, aceptas el marco trans.

Pero, ¿qué pasa con la palabra “género”?

Yo la he usado y creo que muchos hombres la usan despreocupadamente como sinónimo de “sexo” y de las características asociadas al sexo, sin darse cuenta de que los activistas marxistas han ido cambiando radicalmente su definición en los últimos 69 años.

En inglés, la palabra “gender” [“género”] sólo se utilizaba en el estudio y aprendizaje del lenguaje hasta 1955.

Pensemos en “le” y “la” en francés, o en “Der” y “Die” en alemán.[3]

Según una investigación,[4] antes de la fecha señalada, el término “gender” se utilizaba sólo muy raramente como sinónimo de sexo y siempre de forma jocosa.

Sin embargo, fue en 1955 cuando el sexólogo John Money empezó a utilizar la palabra género para referirse a la identidad sexual de los hermafroditas, raros individuos nacidos con defectos genitales de nacimiento que hacen que su sexo “no sea concluyente”.

Money es una figura controvertida porque sus investigaciones abogaban por “asignar” un género a los hermafroditas y luego normalizar quirúrgicamente sus genitales.

Puedes seguir viendo esta frase, “asignar género”, en la propaganda trans de hoy en día.

Nadie necesitaba la palabra “género” para hablar de los bebés o adultos normales que eran obviamente masculinos o femeninos.

Y si se quería hablar de masculinidad o feminidad, simplemente se utilizaban dichos términos.

Fue el psicólogo Robert Stoller, que trabajaba con transexuales, quien creó el término “identidad de género” en 1964 y desarrolló el género como una concepción de la identidad sexual que, de alguna manera, existía separada del cuerpo.

En la década de 1970, las feministas marxistas radicales se apoderaron de la idea del “género” para separar del sexo físico las ideas y los comportamientos asociados a la masculinidad y la feminidad.

Por eso, cualquiera que haya sido adoctrinado en la ideología feminista a través del sistema universitario (o de TikTok) te corregirá con petulancia si confundes sexo y género.

Te dirán que sexo y género son conceptos separados.

Pero esta distinción fue creada para los hermafroditas y transexuales hace unos 60 años y luego utilizada por las feministas marxistas para destruir lo que ellas llamaban los estereotipos de género.

El propio feminismo está siendo aplastado ahora bajo el destartalado mamotreto del género porque las técnicas dialécticas marxistas que emplearon las feministas siguieron “trayendo los márgenes al centro”.

Las mujeres normales son, después de todo, un grupo muy grande y “privilegiado” en comparación con las mujeres de grupos racialmente marginados, las mujeres de grupos sexualmente marginados y, en última instancia, las personas marginadas porque sufren trastornos psicológicos en los que la sensación de su propio “género” está completamente disociada de sus propios cuerpos, hasta tal punto de que se sienten obligadas a alterar sus cuerpos para hacer que coincidan con su “género”.

Esto ha dado lugar a la gran ironía de que los espacios feministas hayan acabado viéndose infiltrados y comandados por hombres que creen que son mujeres, como vemos con los atletas trans que dominan los deportes femeninos.

El concepto de género en su totalidad separa del cuerpo la masculinidad y la feminidad.

El género es una noción derivada de la patología y ha sido utilizado para rediseñar la sociedad a imagen de las personas con defectos de nacimiento y enfermedades mentales.

Para enderezar el rumbo de la sociedad en una dirección que sea coherente con las normas biológicas de nuestra especie, para crear un mundo más “humano”, tenemos que volver a vincular la masculinidad y la feminidad al cuerpo.

La masculinidad y la feminidad se derivan del sexo de forma natural.

Por tanto, dejemos de utilizar la palabra “género” fuera del ámbito de los estudios sobre el lenguaje.



[1] Traducción a cargo de Último Reducto de un texto sin título de Jack Donovan (16-7-2024): https://drive.google.com/file/d/1OkqQ6jbshtYC2Quoi_ru65QSSzMb8oie/view?usp=drive_link. N. del t.

[2] El autor se refiere a la reciente costumbre políticamente correcta en el mundo anglófono de que las personas decidan qué pronombres personales son los que las definen (en función de cómo “autoperciben” su “género”), exijan a los demás que los usen para referirse a ellas y, encima, monten un escándalo si alguien no los usa y se refiere a ellos presuponiendo otro pronombre en base a su apariencia o a su nombre. Es algo así como si alguien que se llama Antonio, y tiene apariencia de hombre pero se “autopercibe” como mujer, exijiese que se refieran a él como “ella” y no como “él”. N. del t.

[3] O en “el” y “la” en castellano. N. del t.

[4] Haig, David, “The Inexorable Rise of Gender and the Decline of Sex: Social Change in Academic Titles, 1945–2001”, Archives of Sexual Behavior, vol. 33, nº 2, Abril 2004, págs. 87–96 (https://haiggroup.oeb.harvard.edu/files/haig/files/art3a10.10232fb3aaseb.0000014323.56281.0d.pdf