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martes, 18 de noviembre de 2025

Cuando el nombre de una editorial se queda corto: nota sobre el libro "Desde un bosque lejano" de Errata Naturae

 Cuando el nombre de una editorial se queda corto: nota sobre el libro Desde un bosque lejano

Por Ediciones Isumatag, Naturaleza Indómita y Último Reducto

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Recientemente (27 de octubre de 2025) la editorial Errata Naturae ha publicado una colección de textos de Theodore Kaczynski bajo el título Desde un bosque lejano. Tecnología, colapso y revolución. Entre estos textos está el conocido manifiesto de Unabomber, La sociedad industrial y su futuro. En su prólogo, el editor afirma que “esta es la primera edición en castellano de [los principales escritos de Kaczynski], casi treinta años después de su detención”. Esta afirmación es simplemente falsa. En castellano, solamente en castellano, ha habido más de una decena de ediciones diferentes del susodicho manifiesto, algunas tan tempranas como la de Perfil Libros en 1997 o la de las extintas Juventudes Libertarias en 1998. En cuanto a los escritos más cortos, también han circulado en formato libelo desde el cambio de siglo y en un compendio desde 2005[i].

En concreto, en lo que nos atañe, Ediciones Isumatag publicó la única edición en castellano que ha contado con las aclaraciones y la autorización del propio autor[ii]. El “traductor” de esta edición, Último Reducto[iii], llevaba escribiéndose con Theodore John Kaczynski desde varios años antes de realizarla y, gracias a ello, pudo aclarar muchas cuestiones relativas a los temas que se describen y analizan en ese manifiesto. Los miembros actuales de Naturaleza Indómita[iv] participaron también en la elaboración y publicación de dicha edición.

Lo peor de todo, no es que la afirmación del prólogo de la edición de Errata Naturae acerca de la exclusividad y novedad de su edición sea sencillamente falsa, lo peor es que es mentira. No somos tan ingenuos como para creer que Rubén Hernández, el editor “profesional” de Errata Naturae que perpetró dicho prólogo, no sabía nada acerca de la existencia de ninguna de las ediciones anteriores en castellano de esos textos de Kaczynski. Probablemente hoy en día sea imposible para cualquier mercachifle hacer publicidad comercial de sus productos sin recurrir a cierto grado de ridículo y exagerado autobombo, pero Hernández se ha pasado de la raya. Pretende convencernos de que él acaba de inventar la rueda para encima vendernos un neumático mal recauchutado.

Ya que estamos, aparte de denunciar esta falacia, vamos a exponer las siguientes críticas a este libro de Errata Naturae.

§    La edición tiene serias deficiencias a varios niveles:

1.      A nivel meramente técnico es una chapuza monumental. La “traducción” y edición de los textos es pésima y nada profesional.[v] Desde un bosque lejano contiene unos textos notablemente mutilados y manipulados aquí y allá según criterios muy alejados de lo admisible en una traducción seria. El libro está lleno de interpretaciones demasiado “laxas” -más bien ideológicamente motivadas y sesgadas-;[vi] omisiones totales[vii] o parciales[viii] de fragmentos presentes en el texto original;[ix] o añadidos injustificables al texto original sin señalar que son obra del “traductor”, Marcos Nava, de modo que parece que esos fragmentos añadidos fueron escritos originalmente por Kaczynski.[x] Además de confusiones gramaticales que modifican seriamente el significado del texto.[xi]

2.   A nivel ideológico/psicológico, ningún traductor que pretenda ser profesional debería prestarse a reescribir manuscritos según la ideología dominante del momento o del pagador. Cualquier traductor que verdaderamente se precie de serlo tratará de mantenerse fiel al contenido de la obra que esté traduciendo, pero Nava es un izquierdista tan sobresocializado y gazmoño que, a la hora de “traducir” (si es que se puede llamar “traducir” a eso que él hace) es incapaz de evitar anteponer su propio credo ideológico y sus melindrosos escrúpulos políticamente correctos al rigor y calidad como traductor.[xii] 

En cuanto al editor, tres cuartos de lo mismo. Ningún editor profesional que no esté seriamente limitado por su propia camisa de fuerza ideológica (o que no sea un sinvergüenza; véase 3) aceptaría semejante manipulación de la obra original. Ambos, “traductor” y editor, son precisamente ejemplos paradigmáticos de esos izquierdistas a los que describía y se refería Kaczynski en sus textos originales. Y encima ellos se creen que no lo son y que los izquierdistas son otros. El doctor Kaczynski les ha dado, póstumamente, un diagnóstico y ambos están en la fase de negación del mismo.

3.   A nivel moral, añadir, eliminar o modificar partes del texto original, para hacer decir a la “traducción” lo que en realidad el original no dice está mal y, aunque Nava sea culpable de haber destrozado el texto original combinando su incompetencia como traductor y su intolerancia pacata a todo aquello que se salga de su estrechez ideológica, Hernández, tiene incluso más responsabilidad, precisamente por ser el editor, ya que ha tolerado, aceptado y difundido las chapuzas y trampas hechas por Nava y las ha publicado, a sabiendas de que lo son y de que el texto original no se parece en realidad prácticamente nada a ese engendro que él ha publicado. Sabe que cualquier libro de Kaczynski se va a vender bien, aunque la “traducción” sea una reverenda mierda progre (o quizá precisamente debido a ello), y lo demás se la pela.

No podemos por menos que sospechar que la clase de modificaciones que han realizado Nava y Hernández, las cuales cambian sustancialmente el sentido de lo que se expresa en los textos originales de Kaczynski, responde en buena medida a un intento de tergiversar o edulcorar las ideas de éste, para que casen no sólo con la propia mentalidad progre y políticamente correcta de estos dos sujetos, sino con la de un público muy concreto al que pretenden vender un producto retocado a su medida: los demás izquierdistas como ellos.

En realidad, a pesar de los aparentes elogios y pretendido interés por la figura y los escritos de Theodore John Kaczynski que Hernández expresa en el prólogo, ninguno de ambos, “traductor” o editor, muestra en la práctica la más mínima decencia (poco han aprendido del texto “Moralidad y revolución” que incluyen en esta edición) ni ningún respeto por un autor y una obra de los que claramente se están aprovechando política y económicamente.

En resumen, tanto la editorial como el “traductor” han tenido la desfachatez de alterar el texto original a su antojo de forma infame, sin siquiera señalar y aislar dichas modificaciones en forma de notas del editor/traductor como deberían haber hecho de tener un mínimo de vergüenza (esto además es un ejemplo de 1 también).

En consecuencia, este despropósito de edición de algunos de los textos de Kaczynski es, sin duda, la peor de las que hemos podido leer en España.

§         En el prólogo hay además una serie de informaciones erróneas, las cuales creemos importante comentar:

-     El editor dice que “[Kaczyski] estuvo implicado en las actividades de grupos ecologistas radicales como Earth First! desde 1987”. Salvo por su participación en la Audubon Society en su juventud, no tenemos constancia de que Kaczynski participase como miembro en otros grupos ecologistas, radicales o no. Y hay que señalar que en realidad Kaczynski tampoco llegó nunca a participar en Earth First! (EF!) como miembro. De hecho, cuando una vez intentó contactar con esa organización para integrarse en ella, la impresión que obtuvo fue que los miembros con los que había contactado eran “izquierdistas poco socializados”.[xiii] Aun así, sí que parece que siguió a distancia y desde fuera la evolución de EF! e incluso les mandó sugerencias sobre estrategia.[xiv]

-   Hernández, basándose en Alston Chase, menciona una lista de lecturas que supuestamente inspiraron el pensamiento de Kaczynski. Esta lista de presuntas influencias puede que sea falsa en gran medida, según explica Sean Fleming, estudioso del caso Unabomber que ha tenido ocasión de investigar en detalle las obras que inspiraron o servían para apoyar la argumentación del manifiesto, en su artículo de 2021, “The Unabomber and the origins of anti-tech radicalism”, publicado en Journal of political ideologies: “No hay pruebas de que Kaczynski leyese a la mayoría de los autores que Chase y Corey citan como sus influencias, pero sí hay algunas pruebas de que Kaczynski no leyó a algunos de ellos. [… Kaczynski escribió en sus notas privadas] que ‘nunca había leído nada’ de muchos de los autores [que Chase y algunos otros] citan como fuentes del Manifiesto: Alfred Adler, Hannah Arendt, John Dollard, Leon Festinger, Chalmers Johnson, Barrington Moore, Lewis Mumford, Mancur Olson, Talcott Parsons y E. F. Schumacher. Kaczynski confirmó que había leído a B. F. Skinner, así como tres libros de Jacques Ellul: The Technological Society, Autopsy of Revolution y Propaganda. No obstante, negaba que el Manifiesto estuviese influenciado por varios de los autores que había leído. En particular, ‘leí una pequeña parte de The Authoritarian Personality [de Adorno et al.], pero dejé de leer cuando se desvió hacia tonterías psicoanalíticas’. Leyó Growing Up Absurd de Paul Goodman, pero no ‘hasta después de que el N.Y. Times y otros hubiesen recibido el Manifiesto’”.

Por cierto, hablando de dudosas influencias intelectuales, en una nota añadida en la página 54, el “traductor” dice[xv]:

En realidad, el concepto en el que Kaczynski basa su antropología y su crítica de la alienación evoca el trabajo sobre uno mismo que encontramos, por ejemplo, en autores como Henry David Thoreau o Max Stirner. Por ello hemos decidido traducirlo como “proceso de autorrealización”.

Sin embargo, en lo referente a la idea del “proceso de poder”, Sean Fleming, en el artículo mencionado más arriba, señala, acertadamente, unos autores totalmente distintos: Desmond Morris y Martin Seligman. Fleming se ha tomado la no pequeña molestia de consultar directamente una copia privada del manifiesto, gran parte de las abundantes notas privadas y correspondencia de Kaczynski que se conservan principalmente en el archivo Labadie Collection de la Universidad de Michigan. Por supuesto, ni el “traductor” ni el editor de Desde un bosque lejano han intentado siquiera hacer nada parecido a la hora de preparar su edición y se ve que han preferido fiarse de fuentes dudosas o simplemente darse a la creatividad y la ficción a la hora de referirse a Kaczynski. Algo, por otra parte, muy habitual entre la mayoría de quienes hablan públicamente de él.

-       Hernández afirma que “Para entender [el valor de ‘La sociedad industrial y su futuro’, así como el resto de ensayos de Kaczynski], conviene por tanto situarlos en el contexto ruinoso del último ciclo revolucionario en Occidente […] el canto del cisne de la acción armada en esta zona del mundo: las Brigadas Rojas en Italia, la Fracción del Ejército Rojo en Alemania, Acción Directa en Francia, ETA en España y Euskadi, el Black Panther Party en Estados Unidos…” Además, en la página siguiente, escribe: “aquel lobo solitario que se radicalizó en una biblioteca leyendo a los mismos autores que los demás admirábamos, parecía representar algo que la izquierda creía perdido para siempre: un vínculo sólido entre la teoría y la práctica [clásica expresión marxista]...” (cursivas añadidas). Aquí, hábilmente, el editor dice sin decir. No dice explícitamente que Kaczynski fuese izquierdista, pero sugiere que Kaczynski fue un revolucionario inserto en el “último ciclo revolucionario de Occidente” junto con un montón de grupos terroristas izquierdistas, usándolo así como referencia para reprochar a la izquierda actual su falta de autenticidad. Luego se sobreentiende que, según el editor, Kaczynski era un izquierdista “de los de verdad”.

Además, que, de EE.UU., sólo menciona a los panteras negras, habiendo habido en ese país en los años 70 un montón de envíos bomba (cientos al año, a inicios de la década), seguramente casi todos por parte de grupos de izquierdas. Allí, por aquel entonces, el terrorismo era algo habitual, no hacía falta por tanto mentar a los grupúsculos marxistas-leninistas europeos. Pero el editor, claramente albergaba una intención al hacerlo: sugerir que todos estaban en el mismo ciclo a pesar de que fuesen diferentes. El editor insinúa, mezcla las cosas, confunde, etc. con tal de vincular a Kaczynski con su (del editor) versión de lo que, según él, tendría que ser la izquierda (un anarquismo revolucionario de masas o algo así). 

Recordaremos pues, lo que el propio Kaczynski dijo cuando en 2008 la editorial suiza Xenia publicó L’Enffondrement du Système Tehnologique/The Road to Revolution, una edición en francés e inglés de algunos de sus textos, también vinculándole injustificadamente en el prólogo (obra del editor/traductor un tal Patrick Barriot) con el terrorismo de izquierdas en particular y con el izquierdismo en general:

 

Yo desconocía completamente el contenido del epílogo del Dr. Barriot antes de la publicación del libro. Cuando el libro salió a la luz quedé anonadado al ver que una parte del epílogo del Dr. Barriot (la mitad superior de la página 360) repetía las mismas ideas izquierdistas de las cuales yo siempre me he esforzado por mantenerme alejado, y la otra parte me vinculaba con las “Brigadas rojas”, la “Facción del Ejército Rojo”, el “Frente de Liberación Animal” y otros de los grupos de extrema izquierda que yo desdeño”.[xvi]

 

Como se puede ver en dicha nota,[xvii] los desmanes cometidos por Errata Naturae en esta edición no son algo nuevo, abusos similares han ocurrido ya más veces en el pasado. No obstante, nadie había llegado tan lejos tergiversando los escritos de Kaczynski. Ante esta actuación, hemos tenido que extendernos en pormenores y detalles concretos para exponer ejemplos ilustrativos y, sin embargo, solamente hemos mencionado una mínima parte de todo lo que está mal en esta edición. Parece que, por desgracia, la figura y obra de Theodore John Kaczynski atrae a cierto tipo de gente indeseable e impresentable como la miel a las moscas. Y que estas sabandijas se esfuerzan una y otra vez en arruinar esa miel con sus patas llenas de inmundicia. Lo de Errata no engaña, más bien se queda muy corto.

 

Ediciones Isumatag, Naturaleza Indómita y Último Reducto, noviembre de 2025



[i] Textos de Ted Kazcynski, 2005, Último Reducto, Bilbao.

[ii] La sociedad industrial y su futuro, Freedom Club, 2011, Ediciones Isumatag, Valladolid.

[v] Por cierto, esto no es algo que nosotros seamos los primeros en criticar a Errata Naturae y al “traductor” de esta edición, ya que, por ejemplo, en su momento Diego Clares, en su página web, también les criticó la mala calidad técnica de las “traducciones” y ediciones de las obras de Henry D. Thoreau que habían publicado. (Diego Clares, “Errata Naturae: las peores ediciones de las obras de Thoreau”, en Henry D. Thoreau, 12 de enero de 2020: https://thoreauencastellano.com/2020/01/12/errata-naturae-las-peores-ediciones-de-las-obras-de-thoreau/). Encima reincidentes…

[vi] Como “traducir” “disruption” (“trastorno”) por “desigualdad” (página 37) o “collectivism” (“colectivismo”) por “comunismo” (página 39).

[vii] Por ejemplo, han eliminado los títulos de los apartados que agrupaban por secciones los 232 puntos de La sociedad industrial y su futuro, es decir, ningún lector de esta edición podrá saber qué párrafos estaban en las secciones La naturaleza de la libertad o El control del comportamiento humano, por ejemplo. También han prescindido de un considerable número de notas explicativas que son parte del manifiesto original y que han permanecido en las últimas ediciones en inglés revisadas por el propio Kaczynski (en concreto, las notas numeradas como 1, 3, 9, 10, 11, 15, 16, 17, 20, 21, 22, 23, 27, 28, 32 y 35 en la primera edición en inglés de 1995).

Y, por ejemplo, en el punto 11 del manifiesto dentro de lo que sería la sección Sentimientos de inferioridad, se expone cómo reaccionan algunas personas que tienen baja autoestima o sentimientos de inferioridad cuando en el lenguaje cotidiano se utilizan ciertas palabras para referirse a algunos grupos presuntamente oprimidos. Estas personas encuentran esas palabras despectivas o peyorativas. Ahora bien, en la edición de Errata, el lector no va a encontrar esas palabras escritas porque cuatro frases enteras dedicadas a exponer ejemplos concretos de las mismas no se han incluido en esa edición. La corrección política del “traductor” (y probablemente también del editor) ha actuado sobre un texto que explícitamente considera esa misma corrección política un rasgo problemático del izquierdismo, además de un indicador de trastornos psicológicos.

[viii] A algunas de las notas que sí han conservado en la “traducción” les han quitado párrafos enteros y no precisamente de 4 palabras. Por ejemplo, las siguientes notas del manifiesto (según la numeración del original en inglés de 1995) están notablemente mutiladas en la edición de Errata Naturae: 4, 6, 26, 30.

[ix] Además, en la última edición autorizada del manifiesto en inglés (incluido en Theodore John Kaczynski, Technological Slavery, Vol. One, Enhanced Edition, Fitch & Madison, 2022) hay nuevas notas obra del autor, trozos añadidos por Kaczynski a algunas de las notas antiguas y comentarios suyos añadidos a algunos párrafos. Por supuesto todo esto también falta en la presuntamente completísima, actual y novedosa edición/”traducción” de Errata Naturae.

[x] Como, por ejemplo, meter frases, obra del “traductor”, diciendo que es falso que las “minorías oprimidas” sean inferiores (página 41) o que las mujeres sean más débiles que los hombres (página 43).

O como añadir al título del texto “Moralidad y revolución”, furtivamente de nuevo, “Una mirada anarquista” como subtítulo, sugiriendo por tanto que dicho subtítulo es obra de Kaczynski y que, por tanto, Kaczynski era anarquista. A este último respecto es necesario señalar que en un añadido de 2016 a la nota 59 de la última edición del manifiesto en inglés (incluido en Technological Slavery, 2022, pág. 110), Kaczynski, renegó abiertamente del anarquismo: “En 1995 describí a FC como ‘anarquista’ porque pensé que sería ventajoso tener alguna identidad política reconocida. En aquella época yo sabía muy poco acerca del anarquismo. Desde entonces he aprendido que los anarquistas, al menos los de los EE.UU. y el Reino Unido, no son más que un montón de ineptos y soñadores irremediablemente ineficientes que no sirven para nada. Huelga decir que yo ahora rechazo cualquier relación con el anarquismo”.

En este caso el “traductor”, como en el resto de manipulaciones que ha hecho en los textos, trata de arrimar el ascua de la fama de Kaczynski a su propia sardina ideológica manipulando el texto de modo que el lector obtenga la impresión de que Kaczynski era alguien ideológicamente afín al “traductor” y a su entorno político (y viceversa). Es éste un claro y descarado ejemplo de cooptación o apropiación ideológica.

[xi] Por ejemplo, el fragmento del texto original: “The leftist is not typically the kind of person whose feelings of inferiority make him a braggart, an egotist, a bully, a self-promoter, a ruthless competitor. This kind of person has not wholly lost faith in himself. He has a deficit in his sense of power and self-worth, but he can still conceive of himself as having the capacity to be strong, and his efforts to make himself strong produce his unpleasant behavior” (párrafo 19 de “La sociedad industrial y su futuro”), se podría traducir aproximadamente así: “El izquierdista no es la típica clase de persona cuyos sentimientos de inferioridad hacen de él un fanfarrón, un egoísta, un abusón, un ambicioso o un competidor despiadado. Las personas de este tipo no han perdido completamente la confianza en sí mismas. Tienen un déficit en su sensación de poder y de propia valía, pero aún pueden imaginarse a sí mismas con capacidad de ser fuertes, y son sus esfuerzos por hacerse fuertes los que producen sus desagradables comportamientos”. Claramente Kaczynski se está refiriendo en todo este trozo a los fanfarrones, egotistas, etc. que lo son debido a un déficit de autoestima, no a los izquierdistas. Y esto queda bien claro en las frases que vienen a continuación en el original: “But the leftist is too far gone for that. His feelings of inferiority are so ingrained that he cannot conceive of himself as individually strong and valuable. Hence the collectivism of the leftist. He can feel strong only as a member of a large organization or a mass movement with which he identifies himself” [“Pero para el izquierdista ya no hay remedio. Sus sentimientos de inferioridad están tan arraigados en él que no puede imaginarse a sí mismo como alguien individualmente fuerte y valioso. De ahí el colectivismo del izquierdista. Sólo puede sentirse fuerte como miembro de una gran organización o de un movimiento de masas con los que identificarse”]. Sin embargo, el traductor no sólo ha omitido (¿convenientemente?) estas últimas frases, sino que ha traducido el fragmento anterior así: “Sin embargo, el izquierdista no suele ser el tipo de persona cuyos sentimientos de inferioridad le conviertan en un fanfarrón, un egoísta, un matón o un competidor despiadado. Por suerte no ha perdido por completo la fe en sí mismo. Tiene un déficit en la percepción de su propio poder como individuo y su sentido de la autoestima, pero aún lucha por concebirse como alguien fuerte” (página 45). Es decir, ha alterado los sujetos de las oraciones originales, otorgando a los izquierdistas, como él mismo, un mínimo residuo de autoestima y fortaleza psicológica que, según el texto original, ni siquiera tienen.

[xii] Por ejemplo, Nava no se atreve a traducir literalmente ciertos términos presentes en el original y los sustituye por eufemismos inexactos. Así, “traduce” el término “hate” como “rechazar” (página 43), cuando la única traducción adecuada es “odiar” y “traduce” “hatred” como “castigo” o “cuestionamiento” (pagina 46), cuando realmente significa “odio”, “desprecio” o “aversión”.

[xiii] Véase “Carta de Ted Kaczynski a David Skrbina del 30 de octubre del 2008”, págs. 2-3. (https://drive.google.com/file/d/1GlTO9kbS6iSlPoMwHq6i14qpLH0boeva/view?usp=drive_link). 

[xv] En realidad esta presunta nota del “traductor” no es más que una copia incompleta de una nota del traductor de la edición en francés del manifiesto de Unabomber realizada por los izquierdosos anticapitalistas “antiindustriales” L'encyclopédie des Nuisances en 1998:

 

En américain [sic] power process: littéralement “processus de pouvoir”, qui n’a guère de sens en français. En fait le concept sur lequel Kaczynski fonde son anthropologie et sa critique de l’aliénation évoque l’exercice de soi à la manière de Thoreau, l’activité vitale comme Mumbford en parte, et aussi l’instinct de puissance distingué par Hesnard. On peut également y discerner quelque chose de l’égoïsme affirmé par Stirner. Tout cela étant, “processus d’auto-accomplissement” a paru la traduction la plus convenable. (N. d.T.). [En inglés americano power process: literalmente “proceso de poder”, que no tiene mucho sentido en francés. De hecho, el concepto en el que Kaczynski basa su antropología y su crítica de la alienación evoca el ejercicio de uno mismo al estilo de Thoreau, la actividad vital tal y como la describe Mumford, y también el instinto de poder distinguido por Hesnard. También se puede discernir en él algo del egoísmo afirmado por Stirner. Teniendo todo esto en cuenta, “proceso de autorrealización” nos pareció la traducción más adecuada. (N. del T.)].

 

¡Menuda referencia! Dios los cría y ellos se juntan.

[xvi] Fragmento de “Nota acerca de The Road to Revolution”  de Ted Kaczynski (6 de abril de 2009). El original manuscrito de este fragmento en inglés se puede ver en: https://drive.google.com/file/d/1Xw9rAdnLXCDWxY0ARCb4h0nNGnrfTGbF/view?usp=sharing.

[xvii] Véase: “Nota acerca de The Road to Revolution": https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2015/03/nota-acerca-de-road-to-revolution.html.

sábado, 23 de agosto de 2025

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVIII




ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVIII: sobre el ideal de la Naturaleza salvaje y el concepto de “orden social” de Ted Kaczynski.

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LM: En “Adaptación de un intercambio de correspondencia XVI: (Parte II)”, Aram cita un fragmento del prólogo de Anti-Tech Revolution de Kaczynski:

En otros lugares he hablado del valor positivo de la naturaleza salvaje y de una vida cerca de la naturaleza y, si vivo para completar el segundo volumen de Technological Slavery, incluirá una sección titulada ‘Is There Such a Thing as Wilderness? Is There Such a Thing as the Balance of Nature?’ [‘¿Existe algo así como la naturaleza salvaje? ¿Existe el equilibrio de la naturaleza?’], que debería contribuir en gran medida a disipar cualquier aura de nihilismo que pueda parecer que rodea a la oposición radical al sistema tecnológico. 

Según esto, para Aram, Kaczynski escribiría “un ensayo metafísico, espiritual y no-racional”.

En cambio, usted dice que, según un borrador del texto “Is There Such a Thing as Wilderness? Is There Such a Thing as the Balance of Nature?”, Kaczynski “no se dedica a hablar de metafísica en absoluto” y que “de hecho es un texto que se ajusta bastante a la forma de razonar pragmática (¿se refiere al ‘pragmatismo miope’ del que usted habla con Sean Fleming?) y con los pies en el suelo típica de Kaczynski”.

Pues bien, de hecho, si uno lee a Kaczynski quizá sí pueda interpretar ciertos toques de nihilismo. Por ejemplo, en una carta a A.O., dijo:

Las revoluciones nunca logran crear el nuevo orden social con el que sueñan los revolucionarios. Pero la destrucción suele ser más fácil que la construcción, y las revoluciones [incluida la Revolución Rusa] a menudo logran destruir el viejo orden social contra el que se dirigen. Si los revolucionarios de hoy abandonaran toda ilusión sobre la posibilidad de crear una sociedad nueva y mejor y se fijaran como objetivo simplemente la muerte del sistema industrial, bien podrían alcanzar ese objetivo.

Esto puede recordar al programa de acción del llamado “nihilismo terrorista” de allá por las décadas del 60 y 70 del siglo pasado, cuando algunos de los partidarios de la acción violenta del movimiento de la “Nueva Izquierda” decían: “no sabemos ni nos interesa lo que ocurrirá después [...] nuestra tarea consiste solamente en destruir los actuales esquemas imperfectos, injustos y destructores de la personalidad humana. [Nos negamos a pensar en lo que se deberá hacer después] porque entonces nos dividiríamos, mientras que ahora nos mantiene unidos la consigna única de la destrucción”.

No estoy intentando relacionar a Kaczynski con eso de la “Nueva Izquierda” ni mucho menos, es sólo un ejemplo de cómo uno podría pensar que la preocupación por las formas concretas que adoptará una nueva sociedad es algo irrelevante o secundario, puesto que, por ejemplo, si el sistema industrial es destruido con una efectividad considerable (si las principales áreas de influencia de la tecnología moderna son inhabilitadas), entonces no habría preocupación de que se pueda volver a él (por lo menos por un tiempo), y, por tanto, podría pensarse que lo principal sería sólo la destrucción del sistema actual, sin una idea concreta sobre lo que habrá después del colapso. Creo que en realidad lo que pase después sí es algo secundario (por lo menos por ahora), pero eso no significa que sea irrelevante o que no se pueda/deba ver nada más allá; incluso el plantearse si existe algo así como la naturaleza salvaje podría unir a ciertas personas y repeler a otras. Y claro que tampoco se trata de plantear una sociedad utópica (o un mundo utópico), sino de resaltar ciertos rasgos positivos que podría haber en el caso de abolir el sistema actual de manera voluntaria, es decir, a causa de un movimiento dedicado a ello, no a causa de un autocolapso del sistema.

Desconozco si la sección de la cual Kaczynski planeaba escribir se completó, pero, creo que no tendría nada que ver con un “ensayo metafísico, espiritual y no-racional”, sino, sólo con tratar el asunto del atractivo y los beneficios posibles de la vida en la naturaleza salvaje (maximizar la autonomía individual) y de que sí puede ser posible (en ciertas maneras) y relativamente soportable. Claro, no sería un paraíso natural y, de hecho, por lo menos los primeros años después del colapso del sistema serían especialmente violentos y duros; la violencia podría bajar considerablemente con el tiempo, pero, aun así, la vida seria dura, lo cual no es necesariamente algo negativo, de hecho, una “vida dura” en el sentido de exigir esfuerzo físico personal para realizar las actividades básicas cotidianas para uno mismo o un pequeño grupo de allegados, sería un rasgo positivo, pues implicaría atravesar más amenamente el segundo punto del llamado proceso de poder (esfuerzo; véase “Industrial Society and Its Future”  (ISAIF), párrafos 33-37 y 42). ¿Es esto algo similar a lo que Kaczynski pretendía escribir para “disipar cualquier aura de nihilismo” en su oposición y crítica radical al sistema tecnológico (tomando en cuenta su borrador)? ¿Cree usted, Último Reducto, que exista algo así como la naturaleza salvaje y/o un equilibrio de la naturaleza? ¿Considera importante establecer si existe o no para borrar posibles interpretaciones nihilistas y quizá unir a ciertas personas o cree que es suficiente con los toques no nihilistas que se hacen notar tanto por Kaczynski como por el sentido común? A más de eso: ¿Es usted nihilista (en el sentido en que aquí se usó el término)? Supongo que no.


[Este texto es mucho más largo, para leerlo haz clic aquí]


miércoles, 3 de mayo de 2023

"Con Amigos como éstos..." ahora disponible gratuitamente en pdf



 

Con Amigos como éstos... ahora disponible gratuitamente en formato pdf 



Obra dirigida al público interesado en la crítica de la sociedad tecnoindustrial en la que quedan patentes las profundas diferencias existentes entre algunas de las corrientes autoconsideradas contrarias a la sociedad tecnoindustrial.

                                                                   Versión pdf gratuita 





Último Reducto 

Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com





 

domingo, 19 de marzo de 2023

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA XIII

 



ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA XIII: sobre residuos nucleares y rechazar el sistema tecnoindustrial.    

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Isumatag: Esta tarde he estado leyendo lo último que has colgado en tu blog y me ha surgido una duda sobre el enfoque que dar al tema de los residuos radiactivos. Ante el dilema de las fugas radioactivas si colapsa la sociedad tecnoindustrial, veo que hay 3 enfoques posibles:

1) Aceptar mantener la sociedad tecnoindustrial para estar a salvo de esas fugas (creo que este ambos lo descartamos)
2) Asumir las fugas en vistas al beneficio mayor que supondría la desaparición de la sociedad tecnoindustrial.
3) Asumir que ya vivimos en un mundo con una radioactividad superior a la que se da de modo natural y quitarle cierto “dramatismo” al dilema.

Entiendo que este dilema es útil para evaluar los valores reales de las personas. En principio, si se responde al dilema con (1), la persona en cuestión o bien tiene un compromiso mayor con algún valor humanista o bien llega a esa respuesta por las incapacidades o sesgos humanos al afrontar dilemas abstractos. Inclinarse por los otros enfoques tampoco garantiza que se valore la naturaleza salvaje por encima de todo, pero podría apuntar en ese sentido.
La cuestión es si plantear el dilema en crudo (“o sí o no”) o si plantearlo como una cuestión de cantidad (cuánta más radiactividad se aceptaría). Lo digo porque todos los residuos que ya se han producido están circulando de un modo u otro por la biosfera. Los vertidos de residuos radioactivos en el Atlántico norte si no están ya interactuando con las aguas profundas poco les faltará para ello.
Las aguas que se contaminaron en Fukushima están en el sistema de circulación oceánica general. Los residuos de los test de las bombas atómicas también están en la circulación atmosférica, como se detectó el año pasado con el polvo del Sáhara (Rafael Cereceda, “Francia: el efecto bumerán del polvo del Sáhara cargado de radiactividad de pruebas nucleares”, Euronews, 03/03/2021: https://es.euronews.com/2021/03/01/francia-el-efecto-bumeran-del-polvo-del-sahara-cargado-de-radiactividad-por-pruebas-nuclea). 
Espero haber explicado mi duda.

Último Reducto: Pues no acabo de entender bien cuál es tu duda.
Te voy a comentar lo que, desde mi punto de vista, se podría entender a partir de lo que dices.

[Este texto es más largo, para leerlo completo en formato pdf haz clic aquí]

domingo, 15 de enero de 2023

Intercambio de correspondencia entre Sean Fleming y Último Reducto (Parte I)

 


Nota: El siguiente intercambio se produjo a raíz de la lectura por parte de UR del artículo de Sean Fleming “Unabomber and the origins of anti-tech radicalism”,[1] por lo que se aconseja leer este artículo antes de leer el intercambio.

Algunos fragmentos adaptados de un intercambio de correspondencia entre Sean Fleming y Último Reducto (Parte I)


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UR: Me he topado por casualidad con su artículo “Unabomber and the origins of anti-tech radicalism”. En general me ha parecido acertado, aunque sobre todo en la última parte, “El nuevo radicalismo antitecnológico”, creo que se equivoca usted en algunas cosas. De hecho, parece que en realidad no sabe usted nada de la estructura real y actual ni de las relaciones internas del supuesto movimiento sobre el que escribe. No sólo sugiere relaciones (entre grupos y personas) que de hecho nunca han existido, sino que tampoco capta la naturaleza real y el estado presente de las que sí existen o han existido.

Sin embargo, mi intención no es mejorar su conocimiento de las relaciones existentes entre los individuos y grupos que supuestamente están adoptando, defendiendo y actuando en base a las llamadas ideas “antitecnológicas”. Sólo me preocupa el retrato mal informado y mal documentado que de ellas ofrece usted en su artículo, porque puede inducir a los lectores a extraer conclusiones erróneas sobre esas ideas y relaciones. Así que aquí sólo voy a hacer algunos comentarios sobre por qué considero que sus interpretaciones son erróneas.


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[1]Original disponible en: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/13569317.2021.1921940. Existe versión en castellano: “Unabomber y los orígenes del radicalismo antitecnológico” en Último Reducto (https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2023/01/unabomber-y-los-origenes-del.html).  

Unabomber y los orígenes del radicalismo antitecnológico

 

Nota: Como complemento a este artículo se recomienda leer también: “Algunos fragmentos adaptados de un intercambio de correspondencia entre Sean Fleming y Último Reducto (Parte I)” (https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2023/01/algunos-fragmentos-adaptados-de-un.html) y “Algunos fragmentos adaptados de un intercambio de correspondencia entre Sean Fleming y Último Reducto (Parte II)” (https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2023/03/intercambio-de-correspondencia-entre.html).  


Unabomber y los orígenes del radicalismo antitecnológico

Por Sean Fleming

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Introducción

Theodore Kaczynski es el terrorista más académico de los Estados Unidos. Se graduó en Harvard en 1962, se doctoró en la Universidad de Michigan en 1967 y se convirtió en profesor auxiliar de matemáticas en Berkeley. Tras renunciar a su puesto de profesor en 1969, Kaczynski se fue a vivir a la naturaleza y acabó construyendo una cabaña de una sola habitación en una zona rural de Montana. Desde allí lanzó una campaña de atentados que mató a tres personas, hirió a otras 23 y terminó con su detención en 1996. Aunque se ha escrito mucho sobre la vida y los crímenes de Kaczynski, sorprendentemente se ha escrito poco sobre su Manifiesto antitecnológico, “Industrial Society and Its Future”, publicado en The Washington Post en 1995. Los teóricos políticos, los historiadores intelectuales e incluso los estudiosos del terrorismo han prestado escasa atención a sus ideas.

Kaczynski es de interés para los estudiosos de las ideologías sobre todo porque ha influido en muchos otros actores y movimientos radicales. Tras su detención, ganó adeptos en la periferia del movimiento verde, incluidos el anarcoprimitivista John Zerzan y el cofundador de Deep Green Resistance Derrick Jensen. Más recientemente, el desprecio de Kaczynski por el “izquierdismo” ha hecho que gane adeptos en la extrema derecha. El terrorista noruego Anders Breivik lo plagió ampliamente y el partido neofascista griego Amanecer Dorado publicó una traducción de su Manifiesto en 2018. Kaczynski tiene una cualidad semejante a la de Nietzsche: como desafía la categorización fácil, es un imán para los radicales de distintas tendencias.

Pero Kaczynski es más que una fuente de ideas para grupos radicales preexistentes. También ha generado su propia rama del radicalismo y ha servido de inspiración a una serie de grupos antitecnológicos radicales. El más destacado es el grupo terrorista mexicano Individualidades Tendiendo a lo Salvaje (ITS), que tomó el camino de Kaczynski donde él lo dejó y comenzó a enviar bombas a científicos en abril de 2011. Desde entonces, ITS y sus ramificaciones han reivindicado la autoría de atentados en Argentina, Brasil, Chile y Grecia, así como muchos otros en México. La propia campaña de atentados de Kaczynski fue un presagio de lo que se avecinaba e ITS podría ser sólo el principio.

El propósito de este artículo es descubrir los orígenes de las ideas de Kaczynski. Esta tarea no es sencilla en absoluto. Aunque Kaczynski cita muchas fuentes en su Manifiesto, no cita sus fuentes más importantes. La razón es que había enviado cartas (con su propio nombre, sin bombas) a los autores que admiraba y temía que citarlos proporcionase pistas al FBI. Los intentos previos de identificar las influencias que tuvo Kaczynski han sido, por tanto, especulativos.


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jueves, 8 de septiembre de 2022

Comentarios críticos a “El ecofascismo: una rama aberrante del izquierdismo” de Ted Kaczynski

 

Comentarios críticos a “El ecofascismo: una rama aberrante del izquierdismo” de Ted Kaczynski

Por Último Reducto

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De nuevo Último Reducto se ve, muy a su pesar, obligado a criticar otro texto de Theodore John Kaczynski: “El ecofascismo: una rama aberrante del izquierdismo” (https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2022/09/el-ecofascismo-una-rama-aberrante-del.html).

Antes de nada hay que dejar bien claro que Kaczynski tiene razón en repudiar ciertas corrientes autoritarias y racistas que se declaran supuestamente afines a sus ideas (él llama “ecofascismo” a dichas corrientes), sin embargo, del modo en que lo hace en este artículo, se está equivocando en ciertos aspectos importantes.

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Último Reducto 

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sábado, 20 de agosto de 2022

Comentarios críticos a “En defensa de la violencia” de Ted Kaczynski

 Comentarios críticos a “En defensa de la violencia” de Ted Kaczynski

Por Último Reducto

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El artículo “En defensa de la violencia” es importante a la hora de aclarar ciertos aspectos de la postura de Theodore John Kaczynski acerca del uso de la violencia y por eso Último Reducto (UR) lo ha publicado en este blog (https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2022/08/en-defensa-de-la-violencia.html). Sin embargo, hay ciertos detalles en ese texto que conviene comentar.

[...] Cualquier lector asiduo del blog debería ya saber que UR evita usar ciertas palabras típicas del vocabulario de Kaczynski, por considerarlas inadecuadas para denominar aquello a lo que pretenden referirse. En concreto, en lo que se refiere a este caso, UR considera que el uso, por cierto bastante abundante, que Kaczynski hace de la palabra “revolución” para referirse a la actividad encaminada a la destrucción del sistema tecnoindustrial por parte de un movimiento no izquierdista, contrario a la tecnología moderna, y cuyo valor principal sea la Naturaleza salvaje, es inapropiado y poco aconsejable, meramente por motivos estratégicos y prácticos


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Último Reducto 

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sábado, 30 de julio de 2022

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA X: sobre la guerra entre Ucrania y Rusia, y las dinámicas del sistema tecnoindustrial mundial.

 


ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA X: sobre la guerra entre Ucrania y Rusia, y las dinámicas del sistema tecnoindustrial mundial.

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A: ¿Qué piensa usted sobre la actual guerra entre Ucrania y Rusia?

Para mí, esta guerra es una prueba del argumento que Ted Kaczynski da en el capítulo 2 de Anti-Tech Revolution, que dice que la selección natural favorece a los sistemas autopropagantes que persiguen el beneficio a corto plazo sin preocuparse por las consecuencias a largo plazo. Y tanto Ucrania como Rusia son dos sistemas tecnológicos que deben ser eliminados tan pronto como sea posible.

Sin embargo, yo creo que Rusia es menos mala en este caso y estoy a favor de Rusia. No tengo buenas razones para apoyar a Rusia. Simplemente odio el hecho de que las grandes compañías tecnológicas de Estados Unidos estén apoyando a Ucrania y la propaganda pro-ucraniana de todos los medios occidentales. Y por lo menos Rusia está destruyendo las infraestructuras tecnológico-industriales de Ucrania.

UR: En realidad no tengo mucho interés en este conflicto y no he buscado mucha información sobre él. Así que no conozco esta guerra muy en detalle. De todos modos, puedo decirle algunas cosas acerca de ella:

·      Es difícil saber la verdad acerca de los sucesos que se están produciendo. Hay desinformación y propaganda sesgada por ambas partes.

·      La competencia y la selección darwinista entre sistemas autoperpetuantes y expansivos (lo que Kaczynski llama “sistemas autopropagantes”) puede tomar muchas formas y ser muy compleja. Las guerras son sólo una de las más ostentosas de dichas formas. Sin embargo, la principal competencia en este caso, en esta guerra, se está produciendo entre los Estados Unidos, la UE y la mayoría de los países  “occidentales” industrializados por un lado y Rusia y algunos de sus aliados (algunas de las antiguas repúblicas soviéticas, por ejemplo) por el otro (y quizá China como una tercera parte; véase más adelante), no sólo ni principalmente entre Rusia y Ucrania.

·      Inclinarse a favor de Rusia sólo porque uno odia la postura protecnológica de los Estados Unidos o porque los Estados Unidos, la UE y otros países “occidentales” muy industrializados apoyan a Ucrania, es similar a apoyar el derechismo sólo porque uno odia el izquierdismo. No me parece una actitud muy racional (por decirlo cortésmente). Los enemigos de nuestros enemigos no siempre son nuestros amigos. Nuestro enemigo es el sistema tecnoindustrial y todos esos países, independientemente del lado en que se sitúen en la guerra, son parte de este sistema.

Y algo semejante podría decirse de la presente tendencia generalizada a posicionarse a favor de Ucrania sólo porque aparentemente es la víctima en este conflicto. Ser una víctima no es siempre necesariamente lo mismo que ser bueno, tener la razón o merecer simpatía o compasión. Los motivos para posicionarse a favor de una de las partes (o de ninguna) deberían ser mucho más racionales y prácticos que meramente las emociones cultural y subjetivamente sesgadas.

·   El sistema tecnoindustrial mundial está constituido por un montón de subsistemas llamados países, pero no todos los países son igualmente poderosos o importantes en la competencia por el poder (“poder” en el sentido de capacidad de influir y controlar las circunstancias) y los recursos (“recursos” en el sentido más amplio del término, es decir, espacio, poblaciones, energía y materiales) dentro del sistema tecnoindustrial mundial. Hoy en día son básicamente tres los bloques que tienen la hegemonía y pueden ser considerados superpotencias mucho más influyentes e importantes que el resto de países:

1) EE.UU., la UE y el resto de países altamente industrializados, llamados “occidentalizados” (Corea del Sur, Japón, Canadá, Reino Unido, Australia, Israel, etc.).

2) Rusia y sus aliados.

3) China.

Y muy probablemente son los que influirán principalmente en el desarrollo futuro  del sistema tecnoindustrial mundial. Al menos en el futuro cercano.

·    Esta guerra, como todas las guerras que implican a superpotencias, viene causada en última instancia por la competencia por los recursos y por los intentos de controlar el acceso a ellos o el comercio y la distribución de los mismos (o de los productos fabricados con ellos). No deberíamos dejarnos engañar por las pantallas de humo idealistas basadas en supuestas causas románticas de la guerra (como los ideales humanitarios, patrióticos o nacionalistas, por ejemplo). Este tipo de ideas románticas e idealistas son sólo un barniz para cubrir las causas materiales reales de las guerras (o los motivos para tomar parte en ellas). Mucho menos deberíamos creernos las explicaciones basadas en la voluntad, la psicología o la personalidad de algunos de los líderes de las partes implicadas (ya sabe, cosas como “Putin es un megalómano” o “Putin es un psicópata”). De nuevo no son más que pantallas de humo. Deberíamos recordar siempre que los sistemas socioculturales funcionan y evolucionan, sobre todo a largo plazo y gran escala, siguiendo  en gran medida dinámicas mecánicas, ciegas, impersonales y no conscientes, fuerzas objetivas que son en su mayor parte independientes de las voluntades individuales. Incluso de las voluntades individuales de sus líderes. Los líderes han de seguir esas dinámicas y han de adaptar su comportamiento a los límites y las restricciones impuestas por esos procesos ciegos y automáticos, y no tanto al revés. Y si no lo hacen, acaban siendo descartados y eliminados y reemplazados por otros líderes más funcionales que se adapten mejor y sigan las dinámicas del sistema –la selección darwinista también actúa aquí.

En el caso de la guerra entre Rusia y Ucrania, sospecho que la guerra tiene mucho que ver con los gaseoductos que traen el gas ruso desde Rusia a Europa occidental. Como ya he dicho, no conozco muy en detalle la situación, de modo que no puedo explicar exactamente y detalladamente cómo el gas está causando e influyendo en esta guerra, pero no dudo que lo esté haciendo, y mucho. Las causas estratégicas también podrían tener un gran peso en este conflicto (por ejemplo, para contrarrestar la supuesta expansión de la OTAN hacia el este), pero en el fondo una causa estratégica es también una causa material y está muy relacionada con obtener o preservar el control sobre los recursos y el comercio.

Una hipótesis explicativa bastante posible podría ser que la guerra de Ucrania podría ser una maniobra geopolítica orquestada por EE.UU. con el fin de forzar a los países de la Unión Europea a cortar su comercio (especialmente de gas natural) con Rusia para que EE.UU. pudiese ocupar el lugar de Rusia como proveedor (es decir, vendedor) y así mantener a la UE en gran medida dependiente económica y físicamente (es decir, en lo que respecta a los recursos) de EE.UU. Para lograr esto, y dado que EE.UU. sabía que Rusia no permitiría que Ucrania se uniese a la OTAN, EE.UU. incitó a la OTAN a comenzar las negociaciones para incluir a Ucrania en su seno, de modo que Rusia acabó invadiendo Ucrania y, entonces, EE.UU. se ha salido con la suya en lo referente a impedir las relaciones comerciales (o al menos obstaculizarlas en gran medida) entre los países europeos y Rusia y que así la UE aumentase aún más su dependencia de EE.UU. al menos de momento. Ya veremos en qué acaba todo al final.

·    No se puede predecir exactamente el resultado de esta guerra, dado que el desarrollo de los sistemas y procesos complejos es en gran medida impredecible más allá de un horizonte de sucesos muy restringido, pero creo que es probable que debido a este conflicto:

a) La UE, y Europa en general, acabe perdiendo acceso a recursos, peso político y económico internacional, etc. No sólo debido a su ubicación geográfica –los países europeos están mucho más cerca de Rusia que los EE.UU., así que se verían directamente afectados si la guerra se expandiese hacia el oeste-, sino sobre todo porque Europa prácticamente carece de recursos propios, depende del comercio mundial para casi todo, de modo que Europa está en una situación muy subordinada (de hecho lo lleva estando cada vez más desde hace muchas décadas; al menos desde finales de la era colonial)  y si los canales comerciales internacionales cambian debido a la guerra o si los precios suben, etc. entonces Europa estará en una situación muy difícil. Los subsistemas (es decir, en este caso los países o grupos de países) del sistema tecnoindustrial mundial, sobre todo aquellos que no son superpotencias, son en la actualidad demasiado dependientes de los demás países como para cortar real y completamente la mayoría de sus relaciones mutuas. Las relaciones entre ellos pueden cambiar a lo largo del tiempo, inclinándose hacia un lado u otro dependiendo del país y de la situación, pero ningún país puede ser completamente autosuficiente. En concreto, la relación de la UE con Rusia está empeorando debido a la actual postura proucraniana de la mayoría de sus miembros (aunque esto podría cambiar con el tiempo y probablemente lo haga) y ello afectará negativamente al acceso de éstos a los recursos y mercado rusos. La UE es demasiado dependiente materialmente de otros países o superpotencias como para permitirse posicionarse demasiado estrictamente a favor de ninguno de los bandos en esta guerra (me refiero a los EE.UU. y a Rusia), pero al mismo tiempo la UE no puede mantenerse completamente neutral precisamente por la misma razón (ya es demasiado dependiente de los Estados Unidos y muchos de sus miembros forman parte de la OTAN). De hecho, la propia UE no es ya una superpotencia, sólo un aliado subordinado de una superpotencia real: los EE.UU. Visto lo visto, la postura proucraniana y antirrusa de la UE y sus sanciones contra Rusia, si realmente son puestas en práctica y mantenidas en el tiempo y llegan a ser algo más que gestos simbólicos y vacíos, muy probablemente resultarán contraproducentes y acabarán dañando más a la propia UE que a Rusia. En resumidas cuentas,  Rusia necesita a la UE mucho menos de lo que la UE necesita a Rusia (o por la misma razón, a los EE.UU. o a China).

b) China acabe ganando acceso a recursos, peso político y económico internacional, etc. Si el comercio y las relaciones directas entre EE.UU. o la UE y Rusia se cortan, entonces Rusia probablemente aumente su comercio y relaciones con China, y China a su vez comerciará con el resto del mundo, incluidos EE.UU. y la UE, de modo que China siempre saldrá ganando,  bien directamente o indirectamente, actuando como intermediario.

c) El funcionamiento y desarrollo del sistema tecnoindustrial (mundial) tomado en su conjunto probablemente no se vea muy afectado. Al menos no de forma lo suficientemente negativa como para debilitarse profundamente o colapsar.

·     Deberíamos tener siempre muy en cuenta el trasfondo general y permanente: el desarrollo general del sistema tecnoindustrial (mundial), y no deberíamos permitir que los sucesos concretos, coyunturales y geográficamente/temporalmente restringidos nos distraigan demasiado. Siempre deberíamos situar los sucesos concretos dentro del panorama general y no centrar nuestra atención en ellos más de lo estrictamente necesario. No deberíamos dejar que los árboles nos impidan ver el bosque. De hecho, deberíamos ver tanto el bosque como los árboles, pero no principalmente ni sólo los árboles, sino siempre también el bosque.

·   Y en lo que respecta a “que persiguen el beneficio a corto plazo sin preocuparse por las consecuencias a largo plazo”, ya he comentado en otra parte que veo algunos puntos demasiado flojos en el modo en que Kaczynski formuló y presentó su teoría acerca de la competencia y la selección darwinistas entre los llamados “sistemas autopropagantes” en Anti-Tech Revolution; y éste podría ser uno de ellos. Por un lado, dada la gran impredecibilidad inherente a los sistemas y dinámicas complejos, es en realidad imposible que sus gestores y dirigentes actúen tomando en cuenta las consecuencias a largo plazo, aun cuando quisiesen intentarlo, ya que nunca podrán saber exactamente cuáles serán muchas de esas consecuencias a largo plazo. E incluso si hiciesen pronósticos acerca de las consecuencias más probables, sus previsiones acerca de ellas fuesen acertadas e intentasen tenerlas en cuenta, no tendrían mucho éxito, ya que la impredecibilidad inherente a los sistemas y procesos complejos también conlleva que sean inherentemente incontrolables en gran medida. Además del hecho, señalado por Kaczynski y otros (como Steven LeBlanc y Katherine Register) de que, en principio, aquellos sistemas cuyos gestores y dirigentes (o miembros en general) tuviesen en cuenta las futuras consecuencias de su actual funcionamiento con objeto de restringirlo, se pondrían a sí mismos en una situación de inferioridad inmediata en comparación con aquellos sistemas cuyos líderes (o miembros) no tuviesen en cuenta las consecuencias a largo plazo  y actuasen sólo centrándose en los beneficios a corto plazo. Por otro lado, en principiopodría haber situaciones en las que esta regla de que los sistemas tienden a no tener en cuenta las consecuencias a largo plazo no funcione, ya que todas las partes implicadas en la competencia podrían ser conscientes de que podría haber probables consecuencias negativas para todas ellas y por tanto podría ser que todas estuviesen de acuerdo en tenerlas en cuenta y evitar que sucediesen.  Y, por ejemplo, esto podría llevar ocurriendo desde hace décadas en lo referente al uso de armas nucleares por parte de las superpotencias y de otros países que las poseen: saben que usarlas probablemente signifique el suicidio, o al menos resulte en un daño enorme e inaceptable para sí mismas, de modo que tratan de no usarlas y sólo muestran ostensiblemente que las poseen para disuadir al resto de países que también las poseen de usar las suyas. Esta es la razón por la que digo más arriba que una guerra mundial, aunque de hecho es posible, no es tan probable como algunos parecen creer: no sería buena para ninguno de los subsistemas que compiten entre sí dentro del sistema tecnoindustrial mundial. De hecho, sería bastante mala para todos ellos y, por tanto, para el sistema tecnoindustrial mundial en su conjunto.


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