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jueves, 14 de agosto de 2025

En busca del ecoterrorismo

 

Nota de Último Reducto: como complemento a este artículo se recomienda leer también: “Comentarios sobre ‘En busca del ecoterrorismo’” (https://ultimoreductosalvaje.blogspot.com/2025/08/comentarios-sobre-en-busca-del.html).


En busca del ecoterrorismo: el crucial caso de Unabomber

Por Sean Fleming

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INTRODUCCIÓN

Una de las principales conclusiones de los estudios recientes sobre violencia política es que los ecologistas rara vez, o incluso nunca, recurren a la violencia letal. Aunque los casos de sabotaje motivado por la defensa del medioambiente son comunes, casos de asesinato motivado por la defensa del medioambiente son difíciles de encontrar (Carson, LaFree, y Dugan 2012; Hirsch- Hoefler y Mudde 2014; Loadenthal 2017; Taylor 1998; 2003). Por lo tanto, muchos estudiosos han argumentado que “ecoterrorismo” es un término equivocado para lo que, de forma más precisa, se debería denominar “ecotaje” (Amster 2006; Cooke 2013; Loadenthal 2014; Smith 2008; Sumner y Weidman 2013; Vanderheiden 2005; Wagner 2008; Woodhouse 2014). Según las laxas definiciones de terrorismo utilizadas por muchos de los organismos encargados de hacer cumplir la ley, las cuales abarcan cualquier “uso ilegal de la fuerza o la violencia contra personas o bienes” con “objetivos sociales o políticos” (Pomerantz 1987, 14-5), el sabotaje motivado por la defensa del medioambiente es terrorismo. Sin embargo, los críticos insisten en la distinción entre violencia contra la propiedad y violencia contra las personas. “Hay una diferencia fundamental”, argumentan Sumner y Weidman (2013, 868), “entre destruir vehículos todoterreno y pilotar un avión lleno de gente para hacerlo estrellarse contra un edificio lleno de gente”. En su opinión, considerar que destruir todoterrenos es terrorismo sería tan absurdo como considerar que robar todoterrenos es secuestro.

Sin embargo, el debate sobre el ecoterrorismo va mucho más allá de la terminología. La ausencia de ataques mortales por parte de los activistas ecologistas es sorprendente, independientemente de cómo se defina el terrorismo. Incluso si el sabotaje por motivos políticos constituye terrorismo, no deja de ser llamativo que los activistas ecologistas se hayan limitado al “terrorismo” contra la propiedad. La generalización de que los ecologistas no recurren a la violencia letal -que denominaré Tesis del Ecologista Pacífico- parece ser una de las generalizaciones más sólidas que ofrece la ciencia política contemporánea. A diferencia de la Tesis de la Paz Democrática, que está notoriamente plagada de salvedades y condiciones para su aplicabilidad, la Tesis del Ecologista Pacífico puede enunciarse con una potente simplicidad: los activistas ecologistas no matan gente.

Sólo hay unos pocos presuntos contraejemplos a esta generalización. En su histórico estudio de 11.562 incidentes ilegales asociados a los movimientos ecologista y de defensa de los derechos de los animales desde 1973 hasta 2010, Loadenthal (2017) sólo encontró cuatro atentados mortales. Uno de ellos fue el asesinato en 2002 del político populista holandés Pim Fortuyn a manos de un activista a favor de los derechos de los animales llamado Volkert van der Graaf. Este atentado es un dudoso contraejemplo de la Tesis del Ecologista Pacífico por dos razones. En primer lugar, aunque hay solapamientos entre los movimientos por los derechos de los animales y los movimientos ecologistas, es un error confundirlos. Carson, LaFree y Dugan (2012, 307) han descubierto que “en comparación con los extremistas ecologistas, los grupos radicales de derechos de los animales tienen más de cinco veces más probabilidades de atentar contra las personas”. Identificaron tres casos de asesinatos llevados a cabo por activistas de los derechos de los animales, pero ninguno por activistas ecologistas (véase también Taylor 2003, 180; 2004, 244-6). En segundo lugar, el asesino de Fortuyn no estaba aparentemente motivado ni por la defensa de los derechos de los animales ni por el ecologismo. Van der Graaf afirma haber matado a Fortuyn para proteger a los musulmanes de la persecución política (Evans-Pritchard y Clements 2003; Taylor 2003, 177). Los otros tres atentados mortales del conjunto de datos de Loadenthal (2017) fueron perpetrados por Ted Kaczynski, el terrorista interno estadounidense conocido como “Unabomber”. Entre 1978 y 1995, Kaczynski llevó a cabo una campaña de atentados en nombre de la “naturaleza salvaje”, en la que murieron tres personas y otras 23 resultaron heridas. Sin embargo, su relación con el ecologismo es discutida. Mientras que algunos lo consideran un ecoterrorista paradigmático (Arnold, 1997; Barnett, 2015), otros sostienen que su afirmación de luchar por la naturaleza era poco sincera y puramente retórica (Chase, 2004; Sale, 1995).

Como uno de los pocos casos posibles de terrorismo por motivos medioambientales, el caso Unabomber es un “caso crucial” para la Tesis del Ecologista Pacífico (Eckstein 1975; George y Bennett 2005; Gerring 2007). Si Unabomber es ecologista, constituiría un importante contraejemplo a la generalización de que los ecologistas no recurren a la violencia letal; un contraejemplo que exige una explicación. Si no es ecologista, la Tesis del Ecologista Pacífico es aún más sólida de lo que sugiere la investigación anterior, porque el principal contraejemplo resultaría ser ilusorio. Por supuesto, una generalización no puede demostrarse ni refutarse con un solo caso. Pero cuando una generalización tiene pocos contraejemplos aparentes, un solo caso puede marcar una diferencia inusualmente grande en la solidez de la generalización. El caso de Unabomber es, por tanto, “crucial” para determinar la firmeza de la Tesis del Ecologista Pacífico. Mientras que una generalización con una sola excepción es muy sólida, una generalización sin excepciones es el santo grial de las ciencias sociales.

Unabomber es importante no sólo como piedra de toque para las teorías sobre el ecoterrorismo, sino también, más ampliamente, como figura influyente en la política radical contemporánea. Su manifiesto de 35.000 palabras, “Industrial Society and Its Future”, fue publicado conjuntamente por The Washington Post y The New York Times en septiembre de 1995 (Kaczynski 1995a). Se ha traducido a más de una docena de idiomas y es una fuente de ideas e inspiración para radicales de todo el espectro político, desde anarquistas a neofascistas (Fleming 2022; Hughes, Jones y Amarasingam 2022; Lubrano 2023). Sin embargo, existe poca literatura académica sobre la ideología de Kaczynski (Corey 2000; Luke 1996; Moen 2019; Taylor 1998), y ninguna de las publicaciones existentes ha hecho uso del material de archivo disponible.

El propósito de este artículo es evaluar la relación de Kaczynski con el ecologismo. Adopto aquí un enfoque dual del análisis de las ideologías, que combina lo que Freeden (1996, 3) denomina análisis “morfológico” de las estructuras conceptuales de las ideologías con el análisis “genético” de sus orígenes intelectuales. Me baso en material de archivo, no examinado previamente, de la Colección Joseph A. Labadie de la Universidad de Michigan y de la Colección UNABOM de la Universidad Pennsylvania del Oeste. Mi análisis demuestra que la ideología de Kaczynski no es ecologista, ni en su origen ni en su estructura. Aunque tiene algunas afinidades con el ecologismo radical, el anarquismo verde y el ecologismo de derechas, no encaja en ninguna de estas categorías. La ideología de Kaczynski tampoco es un tipo idiosincrásico de ecologismo que pertenezca a una categoría propia. Casi ninguna de sus ideas procede de fuentes ecologistas y sus motivaciones eran decididamente antitecnológicas más que proecológicas. Sin embargo, la Tesis del Ecologista Pacífico no sale indemne. Aunque el propio Kaczynski no es un contraejemplo creíble, su caso apunta hacia otros contraejemplos convincentes.

El artículo consta de cinco secciones principales. La primera explica mi enfoque y método y describe las pruebas de archivo que utilizo. La segunda sección examina la afirmación habitual de que Kaczynski no estaba, de hecho, motivado por las ideas que expuso en su manifiesto. Esta afirmación, de ser cierta, supondría un atajo hacia mi conclusión de que su violencia no estaba motivada por la defensa del medioambiente, sin embargo no se sostiene frente a las pruebas. Las tres secciones siguientes evalúan las supuestas afinidades de Kaczynski con tres ideologías ecologistas: el ecologismo radical, el anarquismo verde y el ecologismo de derechas. La conclusión reevalúa la Tesis del Ecologista Pacífico a la luz del caso Unabomber y extrae algunas implicaciones más amplias para el estudio de las ideologías políticas y la violencia política.

                                   [Este texto es mucho más largo, para leerlo haz clic aquí]

martes, 27 de agosto de 2024

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte II)

                         

                       


ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte II): sobre ecología profunda, irracionalismo y más. 

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English version


“¿Por qué cree usted que la gente racional sacrificará su vida para destruir el sistema tecnoindustrial por el bien de la Naturaleza salvaje? Sólo las personas estúpidas, irracionales y locas elegirán morir por la causa antitecnológica”.

-Aram (defensor de la causa antitec)

“Hay que ser racional incluso cuando se quiere aprovechar la irracionalidad o apelar a ella, si no quiere uno acabar siendo o comportándose como un idiota o un loco o acabar rodeado de “camaradas” idiotas y locos. Y yo, al contrario que usted, no creo que de este tipo de gente vaya a salir nada bueno para la causa contra el sistema tecnoindustrial en aras de la Naturaleza salvaje”.

-Último Reducto

 

A:

· Creo que es eficaz atacar el sistema tecnológico usando también lenguaje antropocéntrico o humanista. La mayoría de la gente de la sociedad tecnológica cree que, con el tiempo, el progreso tecnológico traerá una vida mejor para la especie humana. Según mi experiencia, cuando se critica el sistema tecnológico moderno, la mayoría de la gente objeta que la tecnología moderna nos trajo una mejor “calidad de vida”, lo que significa una baja tasa de mortalidad infantil, mayor esperanza de vida, medicina moderna, menos violencia a pequeña escala, abundancia de alimentos y agua, un estilo de vida más cómodo, la emancipación de la mujer, etc. 

Por supuesto que nosotros no creemos en esa patraña de una “mejor calidad de vida” y pensamos que la autonomía de la naturaleza salvaje, incluida la naturaleza humana salvaje, es mucho más importante que esos modernos valores antropocéntricos de color rosa. Pero la mayoría de la gente no comparte este valor con nosotros. Simplemente se burlarán de la autonomía de la naturaleza salvaje y mantendrán su creencia en el sistema tecnológico, en que su progreso les traerá una “mejor calidad de vida”.

En el capítulo 4, sección 1 de Anti-Tech Revolution (ATR), el Dr. Theodore John Kaczynski escribió: “En tercer lugar, para ayudar a allanar el camino hacia esta pérdida de respeto y confianza [en el sistema tecnológico], el movimiento debe hacer lo que pueda para socavar la fe de la gente en el sistema tecnológico”. Creo que señalando el hecho de que el progreso tecnológico en realidad empeora nuestra “calidad de vida”, no la mejora, incluso en términos de valores antropocéntricos o humanistas, podemos “socavar la fe de la gente en el sistema tecnológico”. Creo que es eficaz atacar al sistema tecnológico con su propio lenguaje.


[Este texto es más largo, para leerlo completo en formato pdf haz clic aquí]




martes, 20 de agosto de 2024

INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte I)


 
ADAPTACIÓN DE UN INTERCAMBIO DE CORRESPONDENCIA XVI (Parte I): sobre antropocentrismo y humanismo.

A: Tengo una pregunta. Suele usted mostrar desdén por el “antropocentrismo” o el “humanismo”. Por ejemplo, en un intercambio anterior, escribió: “De hecho, este afán por preservar tecnológicamente a toda costa a la humanidad, a la civilización o incluso a la Tierra de un posible desastre cósmico es el resultado de la arrogancia ególatra de muchos de los miembros de nuestra especie. Los seres humanos tienden a asumir que son lo más importante y valioso (como individuos y como especie), el centro del universo, y tienden a asumir que son imprescindibles y que sin ellos el resto del cosmos no tiene sentido ni valor”.

Puedo entender por qué es usted tan crítico con el antropocentrismo o el humanismo. Sí, la revolución antitecnológica traerá una tremenda cantidad de dolor, sufrimiento y muerte a una gran parte de la población humana de la Tierra. Los valores antropocéntricos o humanistas entorpecerán una revolución antitecnológica eficaz. Pero cuando utiliza el término “antropocentrismo”, me desconcierta. Porque, según mi experiencia, el término “antropocentrismo” lo utilizan sobre todo los defensores de los derechos de los animales y los veganos. Y en su mayoría son izquierdistas. Afirman que nuestra sociedad es demasiado antropocéntrica y que esto conduce a la opresión y la crueldad contra los animales. ¿Puede usted explicarme cuál es la diferencia entre el “antropocentrismo” al que usted se refiere y el “antropocentrismo” a que se refieren los izquierdistas?

Y si abandonamos por completo los valores antropocéntricos, ¿quedaría entonces alguna otra razón para justificar y racionalizar la revolución antitecnológica? ¿No es hasta cierto punto antropocéntrica y humanista la filosofía antitecnológica del Dr. Theodore John Kaczynski? La primera frase de “Industrial Society and Its Future” (ISAIF) es “La Revolución Industrial y sus consecuencias han supuesto un desastre para la humanidad”. Para mí está claro que la razón principal por la que al Dr. Kaczynski le disgusta el sistema tecnológico se basa en motivos antropocéntricos.

Y yo personalmente he visto varias veces a activistas de izquierdas criticar que la filosofía antitecnológica del Dr. Kaczynski es demasiado antropocéntrica. Si abandonamos completamente el antropocentrismo, entonces ¿por qué no dejar que el sistema tecnológico engulla toda la naturaleza salvaje de la Tierra, y transforme a los seres humanos en máquinas o los reemplace con ellas?

UR: Ésta es una pregunta muy interesante. Voy a intentar responderla punto por punto.


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