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lunes, 30 de abril de 2018

INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA: sobre Anti-Tech Revolution, sostenibilidad, movimiento y más.


ADAPTACIONES DE FRAGMENTOS DE VARIOS INTERCAMBIOS DE CORRESPONDENCIA:
 
sobre Anti-Tech Revolution, sostenibilidad, movimiento y más.[1]
A)      INTERCAMBIO ENTRE T.N. Y ÚLTIMO REDUCTO (U.R.):[2]
T. N.: He sabido de su existencia:
1.      Al ver su nombre mencionado en los agradecimientos del último libro de Kaczynski (Anti-Tech Revolution: Why and How).
2.      Leyendo sus textos completos acerca de Individualidades Tendiendo a lo Salvaje (ITS) y los comunicados de éstos.
3.      He oído que Kaczynski tenía socios españoles.
U.R.: Yo sólo he escrito un texto acerca de ITS: “Algunos comentarios en referencia a los comunicados de Individualidades Tendiendo a lo Salvaje“. ¿Lo ha leído usted en español o ha leído alguna traducción al inglés? Si ha leído usted una traducción, no puedo asegurarle que sea fiel al original. Téngalo en cuenta.
¿Dónde ha oído usted hablar acerca de los “socios españoles de Kaczynski”? Me suena a la forma en que nos llama un sujeto estadounidense. Este personaje, que se autocalificaba como “wildist”, no es en absoluto de fiar. De hecho, tiene serias taras psicológicas e intelectuales y ha hecho más mal que bien en lo que respecta a la difusión de nuestras ideas (las de Kaczynski, las mías y las de otros españoles). Si usted ha “oído” acerca de nosotros a través de él, no debería tomar como exacto o cierto nada de lo que él diga. Tenga esto en cuenta también.
T.N.: He leído/oído que “Kaczynski tenía socios españoles” aproximadamente en cuatro ocasiones:
-  El individuo que se autodenomina “Wildist”. Ya sé que no es de fiar.
-  Cuando ITS le mencionó a usted como “discípulo de Kaczynski”.
-  Un vistazo que eché a “The Coming Revolution”[3]. Kaczynski dice, en la sección de “Notas”, que escribió ese texto siguiendo la sugerencia de un “joven español” y que “lo escribió en español”.  De ahí que yo haya asumido que ese joven que resultaba ser español, como usted, entró en contactó con Kaczynski.
-  La sección de agradecimientos del último libro de Kaczynski.
Tras ver su nombre mencionado cuatro veces (aproximadamente) decidí contactar con usted pensando que podría ser una figura con autoridad sobre las ideas de Kaczynski.
¿Puedo preguntarle acerca de sus ideas o pedirle una reseña sobre el libro de Kaczynski Anti-Tech Revolution: Why and How?
U.R.: A pesar de que Kaczynski me consideró públicamente como una de las fuentes para la autentificación de sus escritos[4], no soy, ni lo pretendo, una autoridad sobre nada ni nadie. Simplemente he estado manteniendo correspondencia con Kaczynski durante años.
Por cierto, yo no soy el “joven español” para quien Kaczynski escribió “La revolución que viene”.
Aún no me he parado a pensar calmadamente, en detalle y de forma ordenada acerca de su último libro, pero, hablando en general, no me gusta mucho. No me malinterprete usted, coincido con la mayoría de lo que Kaczynski intenta expresar en ese libro y comparto los valores, ideas y fines principales con él, pero hay algo que hace que ese libro en particular no me guste.
No sé, quizá sea el hecho de que pretende ser una herramienta práctica pero en realidad o principalmente no es un libro escrito desde el conocimiento o la experiencia directos de las prácticas, sino que principalmente se basa en el estudio de la teoría acerca de las prácticas, que no es lo mismo. Kaczynski ha leído mucho acerca de la práctica “política”[5] (uso el término “política” meramente con el sentido de aquello que está orientado a conseguir realizar cambios en una sociedad), quizá haya observado muchas de las prácticas de algunos grupos “políticos” desde fuera, pero, por lo que yo sé, prácticamente no ha sido miembro activo de ningún movimiento “político” (al menos hasta la fecha). No sabe mucho de los detalles del funcionamiento interno de los movimientos; no ha trabajado mucho con otros miembros dentro de grupos; etc. Casi todo su conocimiento e información acerca de este asunto procede de fuentes indirectas (lecturas de los escritos de revolucionarios y activistas, o estudios sociológicos, encuestas, sondeos, estadísticas, etc.). Yo fui miembro activo de algunos grupos “políticos” en mi juventud, y conozco de primera mano cómo actúa, se comporta, piensa, etc. la gente que pertenece a movimientos de ese tipo. Y cuando hay una discrepancia entre la experiencia práctica y la teoría acerca de la práctica, yo confío más en mi propia experiencia que en las lecturas acerca de la práctica “política” y la organización.
Puede que sea, también, el hecho de que el libro está lleno de reglas y declaraciones que, por un lado, pretenden ser claras, categóricas, definidas, de aplicación general, etc. pero, por otro, demasiado a menudo acaban siendo demasiado vagas, cargadas de excepciones y matizaciones y, en el mejor de los casos, dependiendo de la interpretación del “sentido común”. En ese libro Kaczynski ha tratado (equivocadamente, en mi opinión) de dejar a un lado la intuición y de desarrollar las ideas sólo o principalmente de forma lógica, empírica y metódica y, sin embargo, al final, demasiado a menudo acaba dependiendo del “sentido común” (que es lo mismo que, o muy similar a, la intuición) para diferenciar entre los distintos casos y saber cuándo y cómo aplicarlos. Nosotros, los españoles, solemos decir: “Para este viaje no hacían falta tantas alforjas”, es decir, uno no necesita tratar de ser o parecer tan metódico y lógico si al final es la intuición lo que determina qué ha de hacerse o decidirse. Y, por supuesto, además, esta vaguedad tiene otros efectos negativos: atrae a gente irracional o débil; facilita que las ideas, fines, y valores se perviertan; etc.
Quizá sea que a veces resulta tedioso y uno saca la impresión de que muchas partes son superfluas (como por ejemplo, toda esa especulación acerca del rey-filósofo[6]).
Y también en realidad discrepo con, o pongo en cuestión, algunas otras cosas más concretas:
·         Tras años de pruebas y errores, soy ya muy escéptico acerca de la posibilidad de encontrar suficiente gente con la suficiente calidad para crear un movimiento “antitecnológico” (no me gusta este término para denominarlo, pero dado que Kaczynski lo denomina así, usaré aquí dicho término) eficaz que tenga una oportunidad de éxito a la hora de eliminar el sistema tecnoindustrial. Crear dicho movimiento es necesario y es técnicamente o teóricamente posible, pero, ¿es realmente posible en la práctica? Si no existe suficiente gente capaz y comprometida, todo lo demás es imposible. Deberíamos intentarlo, pero… ya veremos… o quizá no.
·         En cierto momento casi al final del libro, Kaczynski escribe acerca de la superioridad militar de los europeos sobre otras sociedades no europeas, y dice que fue debida a ciertos factores misteriosos que habían ido siendo seleccionados en las sociedades europeas a través de su historia. Bueno, yo no estoy de acuerdo con él. No sólo en lo que atañe a esta explicación en particular (la superioridad militar europea era debida principalmente a una tecnología superior, tanto en lo militar como en general, combinada con nuestra mayor resistencia a ciertas enfermedades infecciosas –de las cuales además actuamos como vectores de transmisión-), sino también en lo que respecta al modo de pensar que representa: idealismo, es decir, antimaterialismo;  incluso irracionalismo (algo similar al pensamiento mágico: “hay algunos factores etéreos que nadie conoce cuáles son, y que nadie puede siquiera llegar a conocer” es lo que está diciendo realmente. Suena a “fuerzas mágicas”, “energías misteriosas” o alguna mierda por el estilo). Esto es completamente discordante respecto al modo de pensar racional, científico y materialista que Kaczynski suele mostrar.
·         También soy escéptico acerca de la utilidad real del estudio de casos históricos de movimientos y revoluciones. No estoy diciendo que sea completamente inútil, pero quizá no sea siempre tan útil como Kaczynski piensa. Lo que queremos hacer es completamente diferente de las revoluciones del pasado. Nuestra meta y nuestros valores son (y deben ser) diferentes de los de los revolucionarios del pasado. Quizá podamos aprender algunas cosas útiles estudiando los métodos, la organización y las estrategias del bolchevismo, de los revolucionarios franceses, de Alinsky, etc., pero no sé lo útiles que serán (ni para qué) y por tanto dudo de si merece la pena estudiarlos. Si uno quiere aprender a comer filetes, no debería observar a aquellos que comen sopa, porque lo que necesita es aprender a usar un tenedor y un cuchillo, no una cuchara.
·         Demasiadas citas y referencias de las que aparecen en el libro son inútiles y superfluas. Parece como si para ser un autor intelectualmente respetable uno tuviese que citar o referirse con frecuencia a otros autores o personajes famosos. Sin embargo, esto no es más que un vicio esnob.
Entre otras cosas que probablemente ahora no recuerdo o no soy consciente de ellas.
Bueno, o quizá  sea sólo cosa mía. Puede ser que yo no capte ni entienda adecuadamente el supuesto valor de ese libro debido a mis propias limitaciones y defectos. No soy idiota, pero puede ser que no sea lo suficientemente inteligente (o que no lo sea de la forma necesaria) para entender el libro completamente. No lo creo, pero podría ser… O quizá simplemente sea que siempre he odiado las lecturas históricas, sociológicas y similares… O que desprecio profundamente a muchos de los autores que a Kaczynski le gusta tanto citar, así como muchos de los modos que tienen de expresar sus ideas (normalmente son vagos, ambiguos y falsamente radicales, tajantes y fuertes).
T.N.: ¿Tienes alguna relación con algún grupo antitecnológico?
U.R.: No.

B)       INTERCAMBIO ENTRE C. Y U.R.:[7]
C.: ¿Qué opina usted, por ejemplo, de utilizar ciertos recursos naturales pero de manera sustentable, sin sobreexplotación? ¿Esto está mal? Mi opinión es que para acabar con este sistema hay que cambiar el orden económico y también lo que se enseña en las escuelas, así aprenderemos que no debemos ser explotados y no debemos explotar la naturaleza.
U.R.: Usar “recursos” de manera “sostenible” (o “sustentable” como dicen ustedes los hispanoamericanos) es algo que nunca va a suceder. Al menos no como quienes lo plantean y defienden como meta creen que sería (una utopía ecologista, un mundo feliz lleno de jipis igualitarios y solidarios que practicarían la agricultura ecológica y vivirían en paz y armonía rodeados de Naturaleza salvaje, campos de cultivo y tecnología avanzada pero limpia, sin ningún conflicto o incompatibilidad). Lo que determina la relación de las sociedades con la Naturaleza son principalmente los factores materiales (desde el clima hasta la naturaleza humana -es decir, la genética y la biología humanas-, pasando por la geografía, la disponibilidad de alimentos u otros materiales y fuentes de energía necesarios, el nivel de desarrollo tecnológico, la demografía, etc.), no los ideológicos (buenos o malos valores, ideas, voluntades, etc.). Por mucho que las personas de una sociedad quieran que ésta sea “sostenible”, si no se dan ciertas condiciones materiales, no lo va a ser. Y viceversa, las condiciones materiales a menudo limitan la cantidad de daño que una sociedad puede causar a la Naturaleza. Por ejemplo, quizá algunas sociedades primitivas fuesen “sostenibles” (es decir estables), pero ello, si realmente sucedió, tuvo más que ver con los límites que imponía el entorno y con el bajo nivel de desarrollo tecnológico que con su voluntad de ser “sostenibles” (si es que la tenían, que a menudo solía ser que no). Normalmente, no crecían ni hacían más daño porque, sencillamente, no podían. Y cuando pudieron, lo hicieron. Y en cuanto a sociedades más desarrolladas, como la tecnoindustrial, las condiciones materiales no sólo favorecen que se cause mucho más daño a la Naturaleza, sino que incluso lo exigen (es imposible mantener semejante monstruo sin causar una inmensa destrucción ecológica; las utopías “sostenibles” con un idílico equilibrio entre tecnología avanzada y Naturaleza son cuentos chinos, humo). Da igual cuáles sean los valores e ideas predominantes en esa sociedad, si es de gran tamaño (gran población, gran producción y gran extensión espacial) y se basa en tecnología avanzada, lo mismo da que sus ideas y valores sean ecologistas o no. Eso de cambiar la educación y predicar la “sostenibilidad” es mero idealismo e ingenuidad.         
Eso sin entrar a valorar qué demonios significa “sostenible” en los discursos “verdes”. Una cosa puede ser mala y ser sostenible a la vez. Por ejemplo, asumamos que se pudiese llegar a mantener una sociedad de miles de millones de personas en un estado de “sostenibilidad” (sin crecer más ni consumir cada vez más recursos), aun así ello supondría siempre, entre otras muchas cosas malas, que gran parte de los recursos que esa sociedad usase le habrían sido previamente robados a otras especies. No es lo mismo un campo de cultivo, por muy “sostenible” que llegue a ser, que el bosque autóctono que fue talado al principio para alojar a dicho campo. Hablar de “sostenibilidad” a menudo implica centrarse en “sostener” la sociedad humana (y normalmente la moderna) más que en “sostener” (conservar y recuperar) la Naturaleza salvaje.       
En cuanto a lo de cambiar el orden económico, más de lo mismo. El problema fundamental, la causa de todos los demás problemas, es la base material de la sociedad (es decir, los factores físicos que condicionan su relación material con la Naturaleza), no su organización ni su ideología (éstas son sólo consecuencias del problema). Y dicho problema sólo se podrá solucionar incidiendo principalmente en la base material, no en el orden social (o económico) ni en la ideología. Cambie usted la base material de la sociedad y cambiará el orden social de la misma y su ideología. Cambie usted sólo la ideología o el orden socioeconómico y, en el fondo, no cambiará nada. ¿Qué ha pasado con las múltiples revoluciones comunistas habidas en el siglo XX? Precisamente eso, que no buscaban cambiar la base material, sino sólo el orden socioeconómico y la ideología.          
Eso sin entrar tampoco a valorar a quién se pretende siempre beneficiar con lo de cambiar el orden socioeconómico. A ciertos grupos de seres humanos, exclusivamente. Nunca a la Naturaleza. Lo mismo da que quienes destruyan la Naturaleza sean ricos capitalistas imperialistas o pobres campesinos tercermundistas; que sean pobres campesinos y obreros que, tras una revolución anticapitalista, se convirtieron en comunistas igualitarios o que sean ecologistas modernos y progres que creen en y pregonan la “sostenibilidad” y letanías “rojas” y “verdes” por el estilo, mientras viven o aspiran a vivir en una sociedad moderna con tecnología avanzada. Lo realmente importante para la Naturaleza no es cómo se reparte la riqueza ni qué piensa la gente, sino de dónde sale inevitablemente dicha riqueza: de la destrucción de la Naturaleza.   
C.: ¿Dónde quedan entonces las comunidades autónomas que durante siglos han defendido sus tierras -como los mapuches en Chile o los yaquis en Sonora-? Son los únicos que han puesto resistencia a la avanzada capitalista porque consideran sus territorios y los frutos de estos como sagrados.      
U.R.: Creo que eso ya está implícitamente contestado en mi anterior respuesta. De todos modos, ya que lo pregunta, mi respuesta es:
Eso, ¿dónde quedan? ¿Cómo han acabado viviendo? ¿Acaso son materialmente independientes del sistema tecnoindustrial? ¿Acaso no se han integrado materialmente en él? ¿Aspiran a seguir viviendo de forma primitiva como sus antiguos antepasados o más bien quieren sólo que se les reconozcan ciertos derechos y libertades políticos pero vivir de forma moderna como el resto de ciudadanos modernos, eso sí, conservando ciertos aspectos de su cultura no material (creencias, folklore y otras cosas semejantes), en realidad inocuos para el mantenimiento y desarrollo del sistema tecnoindustrial moderno? ¿Por qué no toma como referencia a los escasos grupos humanos primitivos no contactados (o que han rechazado el contacto con la civilización voluntariamente) que siguen viviendo de forma primitiva aislados completamente de la sociedad moderna? 
Sigue usted centrándose en la ideología (creencias, ideas, valores; como el hecho de que los mapuche o los yaqui consideren, en teoría, que la tierra es sagrada) y dándole a ésta una importancia prioritaria y, con ello, subestimando los factores materiales básicos (cómo se relaciona materialmente una sociedad con su entorno natural para poder mantenerse). Le diré una cosa, yo prefiero un grupo humano de pequeño tamaño y con un nivel tecnológico poco desarrollado, sean cuales sean sus ideas y creencias (aun cuando éstas sean completamente disparatadas y, por ejemplo, defiendan la postura antropocéntrica de que los seres humanos son los amos y señores de la Naturaleza, que ésta está ahí para servirles y que no es malo destruirla) que una sociedad de gran tamaño y con una tecnología avanzada, por muy loables que sean sus valores e ideas (por ejemplo, por mucho que sus miembros defiendan una postura ecocéntrica basada en que la Naturaleza es lo más importante -o sea, que es sagrada- y de está mal destruirla). La primera sociedad, la de pequeño tamaño y escaso desarrollo tecnológico, aunque quiera no podrá causar mucho daño a la Naturaleza. La segunda, por mucho que sus miembros digan que no quieren causarlo, tendrá que hacerlo y lo hará para poder mantenerse y, en el fondo, toda su bonita ideología sobre el respeto a la Naturaleza no será más que una farsa hipócrita reducida a rituales y palabrería fútiles.
C.: Con respecto al texto Izquierdismo, siento que está calificando el izquierdismo muy duramente, ya que hay muchas personas de esa tendencia que reivindican un respeto a la naturaleza  y al mundo animal. Yo no me considero ni anarquista, ni izquierdista ni ninguna de toda esa bola de conceptos extraños. Mi simple naturaleza de ser humano me inclina a utilizar esta lógica.
U.R.: Lo que el texto Izquierdismo viene a decir es que el izquierdismo ayuda al sistema tecnoindustrial a mantenerse. Lo mismo da si parte de los izquierdistas reivindican el respeto a la Naturaleza o no, porque en el fondo, lo que el izquierdismo sitúa por encima de todo es la justicia social, es decir, la igualdad, la solidaridad y apoyar a cualquiera que parezca una víctima o un oprimido. Y esto a la sociedad tecnoindustrial le viene muy bien, no la amenaza en absoluto. Si usted, tras haber leído el texto Izquierdismo, no ve cómo ni por qué esto es así, no merece la pena seguir tratando de explicárselo.
Creo que su “lógica” tiene mucho más que ver con la contaminación ideológica (izquierdista, para más inri; por lo que parece especialmente procedente del izquierdismo anticapitalista y ecosocialista; y recuerde que el hecho de que uno diga que no es algo o que no reconozca que lo es, no significa que no lo sea realmente; gran parte de los izquierdistas dicen no serlo) y con la influencia de su entorno (vivir en México, un país subdesarrollado con grandes desigualdades sociales) que con la verdadera “naturaleza del ser humano”.
C.: ¿Qué opina de la serie de Unabomber?
U.R.: No sé de qué me habla. ¿Hay una serie? ¿Televisiva? ¿Es un telefilme o un documental? De todos modos no me interesan demasiado este tipo de materiales.
C.: ¿Qué opina de las Individualidades Tendiendo a lo Salvaje?
U.R.: Son unos descerebrados que ocultan bajo el barniz de un discurso antitecnológico mal entendido y peor expresado su necesidad psicológica de desfogar su hostilidad y dar rienda suelta a su carácter violento. Nada nuevo. Eso sí, tienen mucha suerte de ser de México, porque en cualquier país desarrollado con una policía mínimamente seria y eficiente y menos corrupta o menos ocupada en otros asuntos más urgentes (como por ejemplo el narcotráfico), estarían en la cárcel o muertos ya hace mucho tiempo.         

C)      RESPUESTA DE U.R. A P.E.:[8]
Dices, “Leí tus ideas acerca del izquierdismo y no lo había visto desde ese punto de vista: decir que ese tipo de movimientos en realidad ayudan a que el sistema se mantenga y perpetúe no es algo en lo que hubiera pensado antes, pero creo que tiene mucho de verdad … Creo que me he confundido”. De ello deduzco que, al igual que otra mucha gente descontenta con la sociedad actual, te has sentido en algún momento atraído por el izquierdismo y, tras un tiempo, has acabado desilusionado con él. Es algo habitual, nos ha pasado en mayor o menor medida a casi todos aquellos que cuestionamos la sociedad actual y forma parte de la trampa del izquierdismo que comentaba en mi texto Izquierdismo. De los errores se aprende. Lo importante, si no se ha sabido evitar caer en ellos, es reconocerlos y seguir adelante sin repetirlos.
Dices: “Si el izquierdismo no es el camino correcto, entonces ¿cuál sí lo es? ... Por otro lado estoy totalmente de acuerdo que muchos de los movimientos como el feminismo o  los activistas por los derechos animales no son la verdadera solución a nuestros problemas. Me gustaría saber cuál es, si es que existe, el movimiento que mejor se ajustaría a lo que consideras que debería ser la manera correcta en la cual se debería desarrollar la sociedad”. Bueno, respecto a esto, tres cosas: 
-   Hasta donde yo sé, no existe (aún) un movimiento que siga el “camino correcto”. De hecho, tras llevar en esto una pila de años y haber contactado y trabajado con bastante gente y visto lo visto, soy muy escéptico en lo que respecta a que sea posible que alguna vez lleguen a juntarse el suficiente número de personas, lo suficientemente capaces (inteligentes, preparadas, con los valores e ideas correctos y con tiempo y recursos suficientes para estar disponibles) y serias (comprometidas y dispuestas) como para empezar siquiera un movimiento realmente eficaz en contra de la sociedad tecnoindustrial y hacer lo que hay que hacer. Es la única opción que existe de quizá destruir el sistema tecnoindustrial, pero veo muy difícil que suceda. Hasta la fecha, no he conocido a nadie (y me incluyo yo mismo) que cumpla todos los requisitos anteriores de forma adecuada. El que no resulta ser bobo no se lo toma suficientemente en serio y el que no (muy, muy pocos que yo conozca), no tiene el tiempo, las circunstancias o los recursos que le permitan dedicarse a la causa todo lo que sería necesario. Aunque, quizá algún día en algún lugar surja un grupo de gente que cumpla adecuadamente todos esos requisitos... Quién sabe. 
-   ¿Cuál es ese camino? Desde luego, no es buscar y promover ninguna ”manera correcta en la cual se debería desarrollar la sociedad”. Porque si algo está claro en la historia es que no se puede dirigir el desarrollo futuro de las sociedades (y menos cuanto mayores y más complejas sean éstas). Todos los movimientos utópicos (reformistas o revolucionarios) que plantean proyectos de sociedades futuras van mal encaminados y a la larga fracasan irremediablemente, cuando no empeoran las cosas aún más. Hay que olvidarse de soñar con futuras sociedades ”mejoradas”. Lo que hay que perseguir es la destrucción física y completa de la sociedad tecnoindustrial, y nada más (después que sea lo que Dios quiera; y seguramente no será algo utópico, ni completamente feliz ni siempre estupendo, sino, con mucha probabilidad, a menudo bastante duro y jodido).
-   Hay algún sector del ecologismo (el llamado conservacionismo o preservacionismo) con el que comparto el valor fundamental, pero no sus fines ni su estrategia (la protección legal de la Naturaleza). Este movimiento se ha desarrollado especial aunque no exclusivamente en los países angloparlantes; sobre todo en Estados Unidos. Creo que se puede aprender mucho estudiando su historia y su literatura (para ello hay que saber inglés), pero no es el movimiento que hace falta (la mayoría de sus miembros ni siquiera cuestionan la sociedad tecnoindustrial ni la tecnología moderna, algunos de los que las cuestionan plantean soluciones utópicas e irrealistas, algunos de ellos son unos izquierdistas y unos jipis -aunque otros son todo lo contrario-, etc.). Es el único movimiento “político” que me parece interesante y respetable en la actualidad, aunque ya te digo que no es el movimiento que hace falta hoy. En la página www.naturalezaindomita.com solemos meter, entre otras cosas, algunas traducciones de textos de miembros de este movimiento.
Dices, “En parte de los textos de Kaczynski que he leído, se exaltan muchos de los puntos negativos del desarrollo tecnológico y a mi parecer solo algunas de sus virtudes si es que las tiene”. Bueno, antes de nada quiero aclarar que lo que diga es sólo mi forma de ver las cosas, no necesariamente la de Kaczynski. Yo coincido en gran medida con sus ideas (especialmente en lo fundamental), pero también hay bastantes detalles en los que no coincidimos, aunque normalmente, hasta la fecha, yo no haya hablado de ello públicamente en el blog. Dicho esto, he de empezar por decir que, a mi juicio, Kaczynski, al menos a veces, le reconoce demasiadas virtudes a la tecnología moderna (aunque acabe siempre considerando que sus defectos superan a dichas virtudes). Yo no soy tan “moderado”. Esta diferencia tiene que ver con las actitudes filosóficas de ambos. Él nunca ha considerado que reflexionar acerca de cosas abstractas y metafísicas como, por ejemplo, “¿en qué consisten el bien y el mal?” pueda ser útil y práctico, sino más bien una pérdida de tiempo (y hasta cierto punto, razón no le falta; hasta cierto punto...). De ahí que, al menos algunas veces, asuma simplemente el punto de vista convencional acerca de la virtud o la maldad de las cosas y razone a partir de él. Yo no lo hago así. Yo no creo que lo que la mayoría de la gente (y quizá tú también) considera “bueno” lo sea realmente, ni que mucho de lo que suele ser considerado “malo” por esta sociedad lo sea siempre (tampoco Kaczynski lo cree, pero no se para siempre lo suficiente a pensar en ello). De todos modos, a efectos prácticos, el resultado, tanto para Kaczynski como para mí, es el mismo: la tecnología moderna, tomada en su conjunto, resulta ser mucho más mala que buena. 
Dices, “Parte de esa confusión es cuando se discute si es que existe o no algún beneficio del desarrollo tecnológico. … Creo que es un poco paradójico que pensemos que la tecnología es totalmente dañina para la sociedad cuando sin su desarrollo no podría estar comunicándome por este medio [el correo electrónico] contigo, incluso no creo que sin la tecnología actual hubiera sabido de tu existencia”. Aquí hay varias cosas que discutir:
-   Primero, estás dando a entender que para ti (al menos en el momento en que escribes eso), el valor fundamental es “la sociedad”. Pero, ¿qué demonios quieres decir con “la sociedad”? ¿La sociedad actual, es decir, la sociedad tecnoindustrial? ¿Lo social, es decir, las relaciones y estructuras propias de los grupos humanos en general? Porque no es lo mismo una cosa que la otra. Si te refieres a lo primero, estás completamente despistado. La tecnología moderna no es mala para la sociedad tecnoindustrial, todo lo contrario, es la base sobre la que ésta se asienta; es lo que le permite mantener su estructura y sus relaciones internas. Y si te refieres a lo segundo, simplemente te diré que no todo lo social es igualmente valioso y deseable. A menudo “lo social” resulta irremediablemente dañino para la autonomía de los individuos y los pequeños grupos; en muchos casos “lo social” impone a los individuos unas pautas de comportamiento y unas normas que coartan la libre expresión de su naturaleza (es decir, de la naturaleza humana). Así que quizá no sería siempre tan malo si la tecnología moderna fuese dañina para “lo social”. Aunque, de hecho, yo más bien creo que a menudo es lo contrario, la tecnología moderna fomenta “lo social” (en especial “lo social” propio de sociedades grandes y complejas como la actual, que incluso daña lo social referente a las relaciones entre los individuos y en los pequeños grupos, es decir, la parte social de la naturaleza humana). Eso de tomar acríticamente ”lo social” como valor es muy típico del izquierdismo (es la base del socialismo y del colectivismo) y me parece que es un residuo que aún te queda de él.
-   Segundo, de paradójico no tiene nada. Si no hubiese sociedad tecnoindustrial, no habría muchos de los problemas a los que nos referimos Kaczynski y yo (o al menos serían mucho menos graves) y, por tanto, no habríamos escrito nada al respecto y, por consiguiente, tú no lo habrías leído ni te habrías puesto en contacto conmigo, ni falta que te haría. ¿Por qué piensas que es algo bueno por sí mismo saber de mí o ponerte en contacto conmigo? Y menos a raíz de estos asuntos tan desagradables. Y aunque lo fuese, ¿compensaría o contrarrestaría eso en realidad todo lo malo que suponen la sociedad tecnoindustrial y la tecnología moderna? Si crees que sí, tus valores (lo que consideras que es más valioso) son muy distintos de los míos. Si, simplemente, dudas acerca de la respuesta, no tienes claro cuáles son tus valores y es lo primero que deberías solucionar.
En el fondo es una cuestión de valores y de la jerarquía entre los mismos. ¿Qué es lo que más valoramos? ¿Cómo afecta la sociedad tecnoindustrial y su tecnología moderna a eso? ¿Lo respeta y mantiene o lo empeora y disminuye? La mayoría de la gente no se para a pensar mucho acerca de estas preguntas (en especial, acerca de la primera) y de ahí viene la confusión. 
-  Tercero, hay una cadena psicológica de la que debemos liberarnos: la moralina de la “coherencia práctica”, es decir, sentirnos mal porque no siempre podemos o debemos actuar completamente de acuerdo con nuestras ideas y valores. En el caso que nos ocupa, sentirse mal (o “confusos”) porque, en principio, es contradictorio usar Internet estando en contra de la sociedad tecnoindustrial y la tecnología moderna. Sin embargo, ¿qué debemos hacer si no? ¿Callarnos? ¿Renunciar a difundir las ideas en contra de la tecnología moderna? ¿A quién beneficiaría/perjudicaría realmente esto? Y peor aún que sentirnos confusos o culpables por usar Internet, es rendirnos y acabar considerándolo algo bueno porque no podemos o no nos conviene evitarlo (como pareces hacer tú). No, es algo malo, aunque usarlo sea necesario o práctico en estas circunstancias. Usar o no usar, no necesariamente supone considerar bueno o malo respectivamente. Y viceversa.
Por último, a lo largo de toda esta carta he hablado de “mis valores”, sin mencionarlos concretamente. Yo considero que el valor fundamental es la autonomía de lo no artificial, es decir, la Naturaleza salvaje. La naturaleza humana (las tendencias, capacidades y necesidades humanas que vienen determinadas por la biología) forma parte de la Naturaleza salvaje. La sociedad tecnoindustrial atenta irremediablemente contra la autonomía de lo salvaje, luego, es mala y debería desaparecer. Digo “irremediablemente” porque no creo que haya “puntos intermedios”, “equilibrios” o “soluciones de compromiso” entre la preservación de lo salvaje y el mantenimiento y desarrollo de la sociedad tecnoindustrial. Para que una se mantenga y/o crezca la otra debe desaparecer. Explicar por qué esto es así a alguien que no lo vea y sienta por sí mismo es una tarea que supera los límites de esta carta. Puede que incluso sea imposible. Los valores no son algo que se pueda razonar ni demostrar empíricamente. O se tienen o no se tienen.  

D) INTERCAMBIO ENTRE P. Y U.R.:[9]
P.: A partir de mis investigaciones he encontrado que usted y otros españoles trabajan para Ted Kaczynski y sus socios más cercanos, ayudándole y contribuyendo con traducciones de modo que sus ideas puedan difundirse de forma más global.
U.R.: Yo no trabajo para Kaczynski, ni le ayudo (sea lo que sea que pretenda usted dar a entender con dicha expresión). Yo sólo he mantenido correspondencia con él a lo largo de muchos años y he traducido al español y publicado algunos de sus escritos. Algunos de ellos están en mi blog y en la página web Naturaleza Indómita.
¿Cuáles son las fuentes de sus investigaciones? Basándome en el uso que hace del término “socios”, sospecho que sus fuentes podrían tener que ver con un hombre joven estadounidense que se autodenominaba “Wildist”, entre otras muchas cosas, según el momento. Si estoy en lo cierto, he de aconsejarle que no tome en serio ninguna información acerca de mí, de Ted Kaczynski o de los supuestos “socios españoles” de Kaczynski que proceda de él. Ese hombre tiene serios problemas psicológicos que le hacen expresarse y pensar demasiado a menudo como un idiota egotista y no está totalmente en contacto con la realidad.
P.: ¿Qué problemas tiene con ese tipo? ¿Es algo parecido a un oportunista, como la mayoría de los periodistas que escriben a Kaczynski para obtener éxito y dinero? Supongo que se refiere usted a eso cuando dice “egoísta”.
U.R.: Yo no he dicho “egoísta” sino “egotista”, que no es exactamente lo mismo (mire un diccionario). Ese tipo padece serios trastornos psicológicos: una falta de control emocional que afecta negativamente al funcionamiento de su inteligencia y le hace precipitarse y actuar de forma imprudente; unas probables incomodidad y sensación de culpa no superada por haber abandonado sus antiguas creencias y entorno cristianos fundamentalistas; una desmesurada necesidad de reconocimiento (de ahí su egotismo) e incluso de poder (a veces parece incluso sufrir de Complejo del Mesías); etc. Y no, no es una fuente de información fiable acerca de nada, y en especial acerca de Kaczynski, de los supuestos “socios” españoles de Kaczynski o de mí.
P.: ¿A quién se dirigen usted y Kaczynski a la hora de reclutar gente? Y, ¿dónde y a quiénes buscan en realidad? … ¿De dónde pueden conseguir seguidores?
U.R.: Lo primero, aquí voy a hablar sólo por mí mismo; no estoy contestando en nombre de Ted Kaczynski ni de nadie más excepto yo. Comparto muchas de las ideas y valores fundamentales de Kaczynski, así como su meta, pero discrepo con la forma en que expresa algunas de sus ideas e incluso también con algunas de sus ideas, tácticas y estrategias. A lo largo de los últimos años no he expresado en público mis diferencias con él y me he limitado a traducir y publicar algunos de sus textos, porque he creído que esto era lo más importante, al menos en ese momento, para la causa de destruir el sistema tecnoindustrial. Si usted quiere saber las opiniones de Kaczynski acerca de sus preguntas, escríbale a él directamente.
Bueno, yo no me dirijo a nadie en concreto y no trato de reclutar a nadie. Lo he intentado en el pasado, hasta hace bastante poco, pero acabé bastante decepcionado con la mayoría de la gente con la que intenté organizarme; la mayoría de quienes han contactado conmigo en referencia a este asunto a lo largo de los años o bien son idiotas o bien no están dispuestos a comprometerse (incluso, muchas veces son bastante impresentables). Las excepciones son muy pocas.
No sé exactamente de dónde puede alguien interesado en crear un movimiento contra la sociedad tecnoindustrial obtener seguidores. No existe en la actualidad ningún conjunto concreto de gente que parezca óptimo para ello. Quizá algunos conservacionistas podrían ser los mejores candidatos ya que otorgan un gran valor a la Naturaleza salvaje (la cual yo creo que debería ser el valor principal de un movimiento contrario a la tecnología moderna serio, eficaz y no izquierdista), muchos de ellos no son izquierdistas o incluso son antiizquierdistas y muchos tienen al menos una intuición o sentimiento acerca del mal que implican la tecnología moderna y la civilización (aunque la mayoría de ellos no lo desarrollen racional y teóricamente). Sin embargo, en realidad, el movimiento conservacionista, tomado colectivamente, como movimiento, no está en contra de la civilización ni de la tecnología moderna e incluso suele defender cierto tipo de “equilibrio” inverosímil entre el desarrollo tecnológico y la Naturaleza salvaje. De modo que, su fin no es tampoco la destrucción de la sociedad tecnoindustrial, sino sólo la preservación legal de los ecosistemas salvajes que quedan (lo cual ni siquiera será suficiente para preservarlos a largo plazo).
P.: ¿Los conservacionistas? La gente que se decida a proteger y limpiar la naturaleza salvaje, a hacer reservas y cosas por el estilo, ¿no? Aunque otorguen un gran valor a la naturaleza salvaje yo no veo mucha radicalización entre esta gente. Como usted mismo dice, se comprometen mayoritariamente con las formas legales de proteger la naturaleza salvaje y no son un gran grupo con una ideología. Mayoritariamente son gente normal y corriente que no querrían dañar a otras personas (socialización) porque no lo consideran moral. La única gente realmente buena que podría ser reclutada sería el antiguo Frente de Liberación de la Tierra (FLT) pero, como Kaczynski ha mostrado, el FLT ha sido tomado por los izquierdistas. ¿Cree usted que un resurgimiento del antiguo FLT sería un grupo revolucionario eficaz? Su estructura organizativa se basaba en la organización informal con forma de “células” como la de los ecoextremistas, pero esto podría cambiarse.
U.R.: Bueno, como ya he dicho, muchos conservacionistas (o el movimiento conservacionista tomado en su conjunto) no son miembros potenciales de un movimiento contra el sistema tecnoindustrial, pero algunos de ellos sí podrían serlo. Debería usted estudiar el caso del antiguo Earth First! Antes de que Judi Bari y otros izquierdistas lo invadiesen. La mayoría de ellos tenían valores e intuiciones correctos y, en parte, incluso un fuerte deseo de destruir la tecnología moderna y la civilización. Si no hubiesen cometido algunos graves errores ideológicos y políticos que permitieron (o incluso invitaron) a los izquierdistas a apropiarse del movimiento, y si al menos algunos de ellos hubiesen desarrollado seriamente sus ideas contrarias a la civilización y al sistema industrial, podría haber surgido un movimiento completamente diferente; quizá uno que mereciese la pena. No todos los conservacionistas son necesariamente personas convencionales con valores convencionales. ¿Merecería entonces la pena aproximarse al movimiento para la conservación con el fin de reclutar gente entre los conservacionistas? Yo creo que no. Si existen potencialmente buenos fichajes entre los conservacionistas, encontrarán el modo de ponerse en contacto con un movimiento contrario a la sociedad tecnoindustrial, siempre que dicho movimiento exista y difunda sus ideas correctamente, de forma pública y en grado suficiente.
Algunas posibles fuentes para su investigación:
·         Martha F. Lee Earth First! Environmental Apocalypse. Syracuse University Press. 1995. Existe una buena reseña de este libro escrita por George Sessions en The Trumpeter (1996, vol. 13, no. 4).
·       Susan Zakin Coyotes and Town dogs: Earth First! and the environmental movement. The University of Arizona Press. 1993.
·         Uno de mis antiguos compañeros escribió un artículo “De cómo la Tierra dejó de ser lo primero”, acerca de los orígenes y la transformación del antiguo  EF! en un grupo izquierdista. Da una versión algo diferente de las de Lee, Zakin o Kaczynski, según la cual las semillas del izquierdismo estuvieron siempre presentes en EF! desde el principio (Mike Roselle era un izquierdista y fue uno de los cuatro o cinco fundadores de EF!; promovieron el pluralismo, la descentralización y la autonomía de las diferentes “células”, favoreciendo así la invasión de los izquierdistas; se autodenominaban “anarquistas”; etc.). Los izquierdistas invadieron EF!, pero los ingenuos/tontos “vaqueros”[10] les abrieron las puertas y les invitaron a entrar, y no se dieron cuenta de las consecuencias hasta que era demasiado tarde (algunos de ellos probablemente siguen aún hoy sin darse cuenta totalmente del problema). http://www.naturalezaindomita.com/textos/de-cmo-la-tierra-dej-de-ser-lo-primero.
El FLT era un grupo izquierdista desde sus orígenes. “(Frente de) Liberación” es una típica “etiqueta” izquierdista (liberación de la mujer, liberación gay, liberación animal, liberación nacional, etc.). El FLT era una versión del Frente de Liberación Animal, “orientada al ecologismo”. Y tan inocuo para el sistema como éste. Lo que se necesita para destruir o siquiera meramente para dañar de verdad gravemente al sistema tecnoindustrial, no es el ecotaje o el ecoterrorismo (es decir, la destrucción o la violencia a escala relativamente pequeña), sino algo mucho más masivo y terrible.
P.: ¿Y los supervivencialistas?  
U.R.: No lo sé, quizá algunos de ellos podrían ser reclutados. En muchos aspectos, muchos de ellos son similares a los conservacionistas: muchos de ellos valoran en gran medida la Naturaleza salvaje, muchos suelen tener el sentimiento intuitivo acerca de la maldad de la civilización y de la tecnología moderna (aunque tampoco la mayoría de ellos lo desarrollan teóricamente), y muchos no son izquierdistas o incluso son antiizquierdistas. Y muchos aficionados a la supervivencia y temáticas similares (desde algunos “bushcrafters”[11] a algunos aficionados a las tecnologías primitivas, pasando por algunos preparacionistas[12]), al igual que muchos conservacionistas, valoran en gran medida la libertad, la autonomía, la autosuficiencia, la independencia, etc., valores que, correctamente entendidos, son en realidad incompatibles con el desarrollo tecnológico moderno. Sin embargo, al igual que los conservacionistas, tienen también ciertos rasgos que tienden a hacer de la mayoría de ellos unos fichajes poco probables o incluso indeseables: les interesa principal o solamente practicar sus actividades de supervivencia y similares, así como perseguir sus fines, que son en gran medida individuales, personales y no “políticos”: practicar técnicas de “bushcraft”, pasar tiempo en la Naturaleza, experimentar aventuras, prepararse para el “día del juicio” (pero no preparar el “día del juicio” ni hacer que ocurra), prepararse para emergencias, etc. Y la mayoría de ellos no querrían en realidad librarse de la sociedad tecnoindustrial. Es más, por lo que yo sé, muchos de ellos son sobre todo gente de acción, no tanto de pensamiento. No les gusta reflexionar o investigar mucho acerca de los asuntos complejos en los que hay que pensar si lo que a uno le interesa es destruir el sistema tecnoindustrial. Prefieren hacer cosas materiales pero, para lograr la meta de destruir la sociedad tecnoindustrial, esto no es suficiente; ni siquiera es recomendable sin las necesarias investigación y reflexión profundas acerca de ciertos temas complejos.
P.: Estoy de acuerdo en que los supervivencialistas tienen un gran potencial como fichajes pero discrepo por otro motivo. Creo que los supervivencialistas están mayoritariamente a la defensiva, como los anarcoprimitivistas que defienden sólo el “reasilvestramiento”[13] del ser humano, pero no “hacen” nada contra la tecnología. No veo mucho interés por atacar el sistema tecnológico entre los supervivencialistas y creo que prefieren esperar a que se venga abajo de forma natural o debido a un desastre.
¿Y los tradicionalistas y la derecha alternativa?
U.R.: ¿Quiénes son los tradicionalistas? ¿Qué significa “tradicionalismo” según usted? Sea como sea, sospecho que la mayoría de la gente que usase este término para autodenominarse serían bastante humanistas, es decir, lo que les preocuparía principalmente serían los seres humanos, las obras y logros humanos y la cultura y la sociedad humanas, no solamente la naturaleza humana: la parte de la mente y el comportamiento humanos que viene determinada por la genética y la biología. Yo no lo soy. A mí, a nivel “político”, solamente me preocupa la autonomía de la Naturaleza salvaje. Considero que la naturaleza humana es parte de la Naturaleza salvaje, pero el resto de los asuntos humanos no son importantes para mí e incluso algunos de ellos los considero despreciables. Y creo que un movimiento que realmente quiera destruir el sistema tecnoindustrial no debería ser humanista, no debería tener la cultura y la sociedad humanas como sus principales valores (el humanismo podría incluso, llegado el momento, poner en peligro la consecución de la meta de destruir la sociedad tecnoindustrial).
Por otro lado, un movimiento serio y eficiente contrario a la sociedad tecnoindustrial debería mantenerse alejado tanto del izquierdismo como del derechismo. Hoy en día, incluso, muchos de los valores de la derecha más moderada son fundamentalmente los mismos que los de los izquierdistas: la igualdad, la solidaridad, la cooperación, la comunidad, etc. Por supuesto, la derecha es algo bastante diverso; entre el centro-derecha y la extrema derecha hay muchas derechas intermedias y no todas tienen exactamente las mismas ideas, valores y fines. Pero, por lo general, la derecha no está en contra de la tecnología moderna y sus metas son básicamente las mismas que las de la izquierda: el progreso, el desarrollo, el mantenimiento y crecimiento de la civilización.
P.: Dice usted que el movimiento debería mantenerse también alejado de la derecha. Pero, ¿a qué se refiere con “derecha”? Aunque los reaccionarios y los tradicionalistas somos considerados parte de la derecha, la mayoría de nosotros considera que los reaccionarios y tradicionalistas existían antes que la derecha. Somos pre-derecha, ya que la derecha y la izquierda se basan en la Ilustración y la modernidad. Son hijas de la Ilustración que dirían algunos.
Sea como sea, la derecha puede convertirse en antitecnológica si las ideas de Kaczynski son promovidas. En mis intentos de promover sus ideas entre nosotros he observado muchas reacciones positivas y un gran interés.
U.R.: O sea que, si no lo he entendido mal, usted se considera un tradicionalista/reaccionario y miembro de la derecha. Bueno, como ya he dicho, no estoy seguro de a qué se refiere con la etiqueta “tradicionalista/reaccionario”, de modo que no puedo decirle si estoy de acuerdo con ella o no, o en qué medida lo estoy; aunque a mí no me suena muy bien. Yo creo que realmente coincido mucho más con algunos de los valores e ideas conservadores y derechistas que con los izquierdistas (los cuales desprecio prácticamente en su totalidad), pero, primero, también odio muchas de las ideas, valores y metas típicamente asociadas a la derecha y, segundo, no ser A no es lo mismo que ser B, ya que hay muchas otras “letras” posibles. Identificarse con la derecha porque uno odia la izquierda no es muy inteligente. La gente, por naturaleza, suele necesitar grupos con los que identificarse y etiquetas para autodenominarse. Y esta necesidad psicológica suele ser mucho más fuerte que la razón y el buen juicio, de modo que muchos tienden a abrazar los grupos y etiquetas prefabricados y limitados que la sociedad les ofrece.
Sea como sea, ya le he dicho a usted cuál pienso yo que debería ser la relación entre un movimiento contrario a la sociedad tecnoindustrial y la derecha: ninguna en absoluto. “Muy probablemente el principal peligro provendría de la gente de tipo izquierdista … Un movimiento podría probablemente mantener alejada a dicha gente mediante un  ataque verbal e ideológico continuo a las creencias, ideas y fines izquierdistas. Si eso resultase ser insuficiente para repeler a los izquierdistas, o si otros tipos de indeseables (por ejemplo, derechistas) se viesen atraídos por el movimiento, habría que encontrar otros medios para mantener el movimiento ‘puro’”. Ted Kaczynski, Anti-Tech Revolution: Why and How, Fitch & Madison, 2016. Página 125 (cursiva mía). Téngalo en cuenta.
P.: ¿Y los anarquistas?
U.R.: Seguro que no. En mi juventud estuve involucrado en entornos anarquistas y similares durante varios años y sé bastante bien de lo que hablo: los anarquistas son izquierdistas prácticamente siempre (y cuando no lo son, suelen ser unos chalados irracionales).
P.: ¿Afirma usted que algunos anarquistas dicen no ser izquierdistas? ¿Se refiere a los “post-izquierdistas”, es decir, a los anarquistas que critican a otros anarquistas constantemente y les gusta el nihilismo?
U.R.: Yo no he dicho que algunos anarquistas digan no ser izquierdistas. De hecho, la mayoría de los anarquistas que he conocido (y son muchos) creen y dicen que no son izquierdistas. Sin embargo, lo son de todos modos (decir que no se es izquierdista no es una vacuna contra el izquierdismo; muchos izquierdistas creen y dicen no ser izquierdistas). Lo que yo he dicho es que algunos anarquistas, de hecho, no son izquierdistas (o podrían no serlo; o al menos no lo parecen), ya que dichos anarquistas en realidad no parecen compartir los valores e ideas izquierdistas. Pero son muy pocos en comparación con el resto de anarquistas.
Los anarquistas “post-izquierda” son izquierdistas también. Por lo que yo sé, consideran “izquierdismo” sólo algunas formas antiguas y clásicas del izquierdismo (como el anarcosindicalismo, el marxismo-leninismo y cosas similares), pero no sus formas más recientes y (pos-)modernas. Con lo de anarquistas no izquierdistas me refería más bien a algunos anarquistas individualistas, insurreccionalistas, etc. que no comparten (o, a primera vista, parecen no compartir) los valores básicos del izquierdismo (fundamentalmente: la igualdad, la solidaridad y el victimismo). Sin embargo, en tales casos, casi siempre dan muestras de irracionalismo y falta de autocontrol (emocional). De ahí que los haya llamado chalados.
En resumen, yo no pondría mis esperanzas en encontrar buenos fichajes entre los auténticos tradicionalistas, anarquistas, derechistas alternativos y demás grupos con una orientación “política”, aunque puede que haya algunos individuos desorientados entre ellos, como lo estuve yo respecto al anarquismo, que en realidad no se sientan identificados con las ideas, valores y fines de esos grupos y que realmente no se sientan cómodos en esos entornos, sino que meramente estén buscando un movimiento con el que identificarse y con el que satisfacer su necesidad de encontrar a otra gente como ellos y de expresar su insatisfacción e impulsos de rebeldía respecto a la sociedad moderna. Sin embargo, muchas personas de este tipo suelen acabar atrapadas psicológicamente en esos entornos por medio de vínculos socioafectivos (acaban teniendo la mayoría de sus amigos y compañeros en dichos entornos y al final olvidan sus tendencias y valores originales y genuinos y, en la práctica, adoptan los de esos entornos). El resto de personas de este tipo, al final acaban abandonando dichos entornos. Sin embargo, tampoco serían necesariamente buenos fichajes. Muchos de ellos acaban tan decepcionados que, posteriormente, evitan involucrarse en cualquier otro movimiento “político”. Y, de todas formas, muchos de ellos carecen de la calidad (inteligencia y nivel cultural), compromiso y disponibilidad necesarios para que merezca la pena reclutarlos. Quizá sólo unas pocas de estas personas inadaptadas merecerían ser reclutadas para formar parte de un movimiento contra la sociedad tecnoindustrial. Sin embargo, por supuesto, un movimiento contrario al sistema tecnoindustrial no debería dirigir sus energías a captar a esas personas inadaptadas dentro de dichos entornos. Si son lo suficientemente fuertes como para evitar verse atrapadas en esos entornos y realmente les interesa combatir la sociedad tecnoindustrial, acabarán saliendo de ellos y encontrando al movimiento por sí mismos. El movimiento debería limitarse a tratar de difundir su ideología públicamente manteniéndose alejado de esos entornos.
P.: Dice usted que algunos abandonan los entornos/grupos y acaban meramente decepcionados. ¿Se refiere esto a que el grupo no “hace” cosas útiles ni se “compromete” con la causa sino que sólo se lo toma como un hobby? ¿Como algo fácil y seguro? Si bien, por ejemplo, los ecoextremistas “hacen” cosas importantes, las hacen de forma idiota, y sin un compromiso político con nada que no sea en general un comportamiento criminal recubierto de una mala comprensión de las ideas.
U.R.: Yo no he mencionado ni me he referido a “tomar la causa como un hobby”. Pero sí, hay también mucha gente que se toma la causa como un hobby.
Yo me refería sólo a ciertos individuos decepcionados con los entornos izquierdistas. Lo que yo he dicho es que algunos individuos que se acercan a los entornos izquierdistas acaban, después de un tiempo, decepcionados con esos entornos ya que esos individuos en realidad no son izquierdistas por naturaleza, sino gente insatisfecha con la sociedad tecnoindustrial que busca un grupo en el cual expresar esta insatisfacción, y los grupos izquierdistas no pueden ofrecer una forma apropiada de expresarla correctamente (es decir, de acuerdo con las emociones, intuiciones y valores profundos de esos individuos rebeldes pero no izquierdistas). Entonces, abandonan los entornos izquierdistas (si es que no han sido psicológicamente atrapados por ellos), pero la mayoría de ellos, para entonces, están tan hartos de la “política” (en el sentido general del término, es decir, los intentos de cambiar la sociedad) que nunca más volverán a intentar unirse a otro grupo “político”. Sólo unos pocos no se rinden y siguen intentándolo. Algunos de estos últimos (no todos ni seguramente siquiera la mayoría) podrían ser buenos fichajes.
P.: ¿Dice usted que intentó organizarse con otra gente en el pasado pero que acabó decepcionado con los resultados? Supongo que trató de llegar a los anarquistas ya que dice que procede del anarquismo. ¿Cuáles fueron exactamente las reacciones? ¿Las típicas acusaciones de que Kaczynski es un asesino o un machista?
¿O quizá lo intentó con otros grupos (como los conservacionistas)? ¿Cuáles fueron los resultados si no le importa que se lo pregunte? Tengo un gran interés en difundir las ideas de Kaczynski pero me gustaría saber a quiénes no les suelen atraer. (De momento sabemos que los izquierdistas odian a Kaczynski y ¡eso es bueno!).
U.R.: No especule usted acerca de mí y lea con cuidado lo que escribo, por favor. Mayoritariamente, mi decepción no es por causa de los anarquistas o los conservacionistas. Yo corté mi relación con el anarquismo hace por lo menos unos veinte años. La mayor parte de mi decepción es mucho más reciente y tiene que ver con gente que no es anarquista ni izquierdista, sino, irónicamente, simpatizante de ideas mucho más cercanas a las de Kaczynski.
P.: Me preocupa la difusión real de las ideas de Kaczynski ya que parece que la mayoría de ellas llegan a oídos sordos, o a los oídos de aquellos que no tienen interés en comprometerse contra la sociedad tecnoindustrial.
Me percaté de este problema cuando noté que el ecoextremismo se está expandiendo mediante supuestas nuevas células y el anarcoprimitivismo es aún popular en los entornos políticos verdes. Mientras que, en lo que respecta a las teorías e ideas de Kaczynski, sólo he podido observar interés por parte de los conspiranoicos, los derechistas interesados únicamente en la crítica de la izquierda, la gente interesada en los asesinos y unos pocos profesores universitarios y gente de alto nivel que están de acuerdo con Kaczynski pero no se comprometen mucho. Los ecoextremistas y primitivistas están teniendo un éxito relativo a la hora de ganar gente, aunque siguen siendo marginales.
U.R.: Bueno, estoy de acuerdo con usted en que la mayoría de la gente que muestra interés por las ideas de Kaczynski no parece ser la más deseable para ser reclutada para un movimiento contra la sociedad tecnoindustrial. La mayoría de ellos en realidad no entienden sus ideas en su totalidad y parecen entender y tomar en cuenta sólo algunos aspectos concretos de ellas (si es que entienden algo). Y, como usted dice, muchos están interesados en ellas por otros motivos diferentes del compromiso con la eliminación del sistema tecnoindustrial. Las circunstancias que rodean a Kaczynski y a sus ideas (el terrorismo, el encarcelamiento, la publicidad dada a algunos aspectos de su vida personal y familiar, etc.) atraen a sus ideas a demasiadas personas indeseables con motivaciones erróneas. Y, en cierta medida, esto es incluso culpa del propio Kaczynski: no sólo porque la estrategia que eligió (terrorismo) para difundir sus ideas tiene estos efectos “políticos” negativos (atrae a los chiflados, a la gente obsesionada con la violencia y/o con el asesinato y a los izquierdistas radicales – incluidos a muchos anarquistas-)[14], sino porque, por ejemplo, durante muchos años tras su encarcelamiento, expresó, implícita o abiertamente, cierta afinidad o incluso simpatía por el anarquismo (se autodenominaba anarquista, escribía en publicaciones anarquistas, dirigía sus escritos a los anarquistas, etc.), no ha sido siempre todo lo cuidadoso que debería a la hora de elegir con quienes trabajar o relacionarse (ni con quienes relacionar a otros a través de él), etc. Sin embargo, también he llegado a pensar que simplemente no hay mucha gente ahí afuera que realmente sean capaces de entender correcta y suficientemente sus ideas, e incluso menos gente aún que desee comprometerse con ellas. La mayoría de la gente es idiota y/o poco formal. Por supuesto, hay excepciones, pero son muy pocas. Y  siempre lo serán.
Y respecto al ecoextremismo y al anarcoprimitivismo, no sé si realmente están creciendo o no, ni tampoco me importa mucho. Además, creo que incluso podría ser bueno para un movimiento serio en contra del sistema tecnoindustrial que esos dos movimientos estúpidos atraigan y recluten a muchos de los indeseables (jipis, izquierdistas, gente obsesionada con la violencia y la destrucción, gente con falta de autocontrol, ignorantes, etc.) que de otro modo intentarían acercarse o entrar al movimiento serio. Esos movimientos son para gente irreflexiva, impulsiva, indisciplinada, irracional e idiota y obtienen lo que se merecen: basura. ¿Para qué sirve la gente que se ve atraída por dichos movimientos? ¿Qué provecho obtendría un movimiento serio teniéndolos como miembros o como seguidores? ¿Cómo podrían ayudar a conseguir la meta del movimiento serio? Ese tipo de gente, cuanto más lejos mejor.
P.: Ha mencionado usted una idea válida acerca de los ecoextremistas y los primitivistas: que actúan como filtro atrayendo a los indeseables de entre la gente interesada en la destrucción de la sociedad tecnoindustrial. Sin embargo, el problema aquí es que las personas adecuadas para ser miembros de un movimiento serio y eficaz no saben dónde buscar más allá de esos dos grupos. Cuando se unan a los ecoextremistas o a los primitivistas, se percatarán de sus defectos, su idiotez y su izquierdismo y querrán abandonarlos y encontrar un movimiento mejor. Sin embargo, hoy en día, no hay un movimiento revolucionario que pueda aceptarlos en su seno, y esto es preocupante, ya que la gente más adecuada simplemente los abandona sin tener clara qué dirección seguir. ¿Cómo podría la gente válida saber que hay unas ideas apropiadas para ellos ahí afuera? Porque dichas ideas permanecen en gran medida en secreto ocultas tras la imagen de un asesino que sólo atrae a teóricos de la conspiración y a admiradores de asesinos.
U.R.: Buena pregunta. ¿Quizá difundiéndolas públicamente de una forma más adecuada? Yo también creo que, en gran medida, la mala imagen pública de Kaczynski y los problemas asociados a ella son un gran lastre para la correcta y óptima difusión de sus ideas. Sin embargo, esto también tiene cosas buenas: hace que sus ideas sean más difíciles de ser absorbidas y manipuladas en beneficio del sistema por los reformistas (sienten tanta repugnancia por él que se mantienen en gran medida apartados de sus ideas; y esto es bueno porque esa gente pudre todo lo que toca).
P.: Realmente me gustaría saber qué errores y qué tipos de gente evitar. Los escritos de Ted Kaczynski ya esbozan unas pocas ideas pero me gustaría saber la opinión de alguien con experiencia en tratar de crear proyectos u organizarse en torno a esas ideas.
U.R.: ¿Errores a evitar? Es difícil decir cuáles, yo no soy tan experto como para enseñar nada acerca de esto a nadie. Quizá un error importante a evitar, y uno que Kaczynski parece no tomar suficientemente en consideración, sería hacer excesivo hincapié en la urgencia de organizarse y trabajar con otras personas, empujar a la gente a intentar crear un movimiento cuanto antes, incluso cuando las condiciones no son las adecuadas y no hay suficiente gente de la suficiente calidad con la que juntarse. A veces es mejor estar y trabajar solo que tratar de juntarse con la gente equivocada (y aquí no me estoy refiriendo sólo a los izquierdistas, hippies y chalados, de los cuales ya ha hablado bastante Kaczynski, sino también acerca de gente que en principio parece ser inteligente y comprometida y entender las ideas y fines contrarios al sistema tecnoindustrial pero que al final demuestran no entender tanto ni ser ni tan inteligentes, ni tan comprometidos). Esta urgencia por organizarse podría (y de hecho suele) hacer que uno pase por alto las diferencias o los indicios de discrepancias e incompatibilidades (incluso los más evidentes e importantes) con otras personas y sobreestime los aparentes puntos en común con ellos, cuando en realidad simplemente no debería juntarse con esa gente. Kaczynski parece que está haciendo demasiado hincapié en la necesidad urgente de organizarse y crear un movimiento sin tomar esto en cuenta suficientemente, salvo por lo que respecta a sus típicas advertencias acerca de los izquierdistas y chiflados. Si uno anima públicamente a la gente a organizarse y a crear un movimiento (como hace él en su último libro, por ejemplo), sin tomar prácticamente ninguna precaución adicional más allá de decir que no se junten con izquierdistas (o derechistas), alguna gente que en realidad no pertenece al tipo adecuado, es decir, gente sin suficiente calidad, podría intentar organizarse y el resultado podría ser peor que no organizarse en absoluto (podrían hacer las cosas tan mal que eso podría acabar siendo muy malo para la causa). Incluso podrían destruir o entorpecer posteriores oportunidades de que otra gente se organice adecuadamente en el futuro.
P.: Espero que no se sienta usted desalentado a causa de la decepción que ha experimentado en lo referente a la respuesta a las ideas de Kaczynski. A menudo hace falta que pase un tiempo para que las ideas se materialicen en forma de movimiento como sucedió con el intervalo de tiempo que transcurrió entre la muerte de Karl Marx y el surgimiento del movimiento de Lenin. Quizá en el futuro exista un gran movimiento y todo el trabajo sea recompensado.
U.R.: Estoy decepcionado, pero no desanimado ni me he rendido, y nunca lo haré. Simplemente ahora soy incluso más escéptico acerca de la posibilidad de crear un movimiento contra la sociedad tecnoindustrial que sea realmente serio, no izquierdista y eficaz, dada la demostrada escasez de gente de buena calidad y la inherente dificultad de que ésta se organice adecuadamente. Y también ahora soy incluso más cauteloso (aunque siempre he tratado de serlo) a la hora de contactar y trabajar con otra gente.







Último Reducto








[1] © Copyright 2018, Último Reducto para los fragmentos originalmente escritos por U.R.
[2] Adaptación del intercambio de correspondencia entre T.N. y U.R. ocurrido entre los días 10 y 12 de diciembre del 2016. Las cartas originales estaban escritas en inglés.
[3] Traducción al inglés de “La revolución que viene”. El texto original en español fue publicado por U.R. en Textos de Ted Kaczynski, 2005. Nota añadida por U.R. para este post.
[5] A lo largo de todo este post, cuando U.R. usa el término “política” entrecomillado, se refiere simplemente a aquello que está orientado a conseguir realizar cambios en una sociedad. Nota añadida por U.R. para este post.
[6] Véase parte V, en el capítulo 1 de Anti-Tech Revolution,. Nota añadida por U.R. para este post.
[7] Adaptación del intercambio de correspondencia entre C. y U.R. ocurrido los días 21 y 22 de febrero del 2018. Las cartas originales estaban escritas en español.
[8] Adaptación del intercambio de correspondencia entre P.E. y U.R. ocurrido el 9 de enero del 2018. Las cartas originales estaban escritas en español.
[9] Adaptación del intercambio de correspondencia entre P. y U.R. ocurrido en varias ocasiones entre los días 17 de enero del 2018 y 31 de marzo del 2018. Las cartas originales estaban escritas en inglés.
[10] “Buckaroos” en el original. Nombre, procedente del español, por el que se conocía a los fundadores de EF! y otros antiguos miembros ideológicamente afines a ellos. Nota añadida por U.R. para este post.
[11] “Bushcraft” es un término inglés de difícil traducción al castellano (literalmente sería algo así como “habilidades de monte o de matorral”). En general se refiere al conjunto de técnicas y habilidades relacionadas con las actividades en la Naturaleza, aunque, más en concreto, suele utilizarse (también en español desde hace unos pocos años) para referirse sobre todo a las técnicas relativas a la construcción de refugios para pernoctar, la preparación e ignición de hogueras y la obtención de alimentos u otros materiales necesarios para la subsistencia en la Naturaleza. Suele ser confundido con el supervivencialismo (o survivalismo), incluso por sus propios practicantes, pero se diferencia de éste principalmente en el fin. El supervivencialismo tiene como fin sobrevivir en caso de emergencia (en la Naturaleza o no), el bushcraft no persigue la supervivencia en casos de emergencia, sino el disfrute de la Naturaleza mediante el contacto directo y estrecho con ella. Nota añadida por U.R. para este post.
[12] El preparacionismo (del término inglés “prepper”, el que se prepara) es un tipo de supervivencialismo encaminado especialmente a prepararse para sobrevivir a largo plazo en casos de desastres naturales o crisis sociales. Nota añadida por U.R. para este post.
[13] “Rewilding” en el original. En el caso de los primitivistas, el término “rewilding” se refiere principal o exclusivamente al reasilvestramiento psicológico, a volver a contactar y reconocer en uno mismo la naturaleza humana (o más bien la falsa noción idealizada que de ella tienen la mayoría de primitivistas), sea mediante el contacto con la Naturaleza no humana, mediante la introspección o como sea. El término “rewilding” se usa en el conservacionismo con otra connotación diferente: reasilvestrar ecosistemas, es decir, favorecer la recuperación de su carácter salvaje (aunque ambas nociones puedan llegar a tener relación, ya que se refieren, en principio a la recuperación del carácter salvaje de la Naturaleza; humana o no humana, respectivamente). Nota añadida por U.R. para este post.
[14] Esto no pretende ser una crítica de la estrategia adoptada por Kaczynski para dar a conocer sus ideas. Aquí U.R. pretende sólo señalar algunas de las contrapartidas “políticas” que dicha estrategia inevitablemente conlleva. Muy probablemente, Kaczynski no tuvo otra opción mejor que usar dicha estrategia (cualquier forma pacífica y legal de dar a conocer sus ideas seguramente no habría obtenido ni una mínima parte de la difusión que obtuvo usando la violencia) y, por tanto, no se equivocó al usarla. Aunque tanto él como la causa que defiende hayan tenido que pagar un alto precio por ello. Nota añadida por U.R. para este post.

sábado, 27 de enero de 2018

NOTE ABOUT SOME SELF-PROCLAIMED EXEGETES OF THE IDEAS OF ÚLTIMO REDUCTO

Note about some self-proclaimed exegetes of the ideas of Último Reducto.
In the last few years there have been appearing on the Internet some writings in English about Último Reducto (UR), and they are neither written nor authorized by UR. These texts are full of inaccuracies, of misinterpretations, and even of sheer distortions and inventions, and thus, they are not a reliable source for knowing about UR’s ideas or trajectory. Hence, it is necessary to ask intelligent readers not to take these texts as a serious and reliable reference for being informed about UR and his ideas. The only acceptable sources would be the texts in Spanish signed by UR.
The above applies also to some English translations of some of the texts written by UR, that also have appeared on the Internet. The only reliable English translations of texts written by UR would be those available in UR’s blog.
If somebody has any doubt, the most sensible and normal way of acting would be to ask about it directly to UR, rather than giving credence to the fool fantasies and misunderstandings of some egotistic, arrivistic, unbalanced idiots.
Nota sobre ciertos autoproclamados exégetas de las ideas de Último Reducto
En los últimos años han aparecido en Internet algunos textos en inglés que hablan acerca de Último Reducto (UR) y que ni son obra de UR ni tienen el visto bueno de UR. Dichos textos están llenos de imprecisiones, malinterpretaciones e incluso de puras tergiversaciones e invenciones y, por tanto, no son una fuente fiable para conocer ni las ideas, ni la trayectoria de UR. Por consiguiente, es necesario llamar la atención de los lectores inteligentes para que no tomen dichos escritos como referencia seria y fiel a la hora de informarse sobre UR y sus ideas. Las únicas fuentes aceptables serían los textos en español firmados por UR.
Lo mismo es aplicable para algunas traducciones al inglés de algunos textos de UR, que también han aparecido en Internet. Las únicas traducciones fiables de textos de UR al inglés son las que se ofrecen en el blog de UR.
Si alguien tiene alguna duda, lo más sensato y normal es que se dirija directamente a UR y pregunte, en lugar de dar crédito a las majaderas fantasías y malinterpretaciones de ciertos mentecatos egotistas, arribistas y desequilibrados.


Último Reducto

Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com




domingo, 19 de noviembre de 2017

IZQUIERDISMO: Función de la pseudocrítica y la pseudorrevolución en la sociedad tecnoindustrial




IZQUIERDISMO:
Función de la pseudocrítica y la pseudorrevolución en la sociedad tecnoindustrial[1]
Definición:
Último Reducto entiende por “izquierdismo”[2] cualquier corriente o tendencia social que se fundamente en los siguientes valores: igualdad, solidaridad expandida[3] y compasión hacia grupos de presuntas víctimas (con estos u otros nombres: “justicia social”, “cooperación”, “fraternidad”, “amor universal”, “paz”, etc.).
En general, el concepto de izquierdismo incluye casi cualquier corriente aparentemente crítica que no trate realmente de combatir la sociedad moderna sino de “mejorarla”.[4] El izquierdismo, por lo general, no pretende acabar con la sociedad tecnoindustrial, sólo trata de que ésta cumpla los valores arriba señalados. Que sea (más) “justa”, (más) “igualitaria”, (más) “solidaria”, etc. Aunque también hay izquierdismos “radicales” que dicen pretender combatir el sistema (normalmente le añaden adjetivos como “capitalista”, “imperialista” o “patriarcal”), siempre lo hacen basándose en esos valores.
El izquierdismo incluye, en general, eso que normalmente se entiende por izquierda, pero no sólo eso. El concepto de “izquierda” suele ser (casi) sinónimo de socialismo (en casi todas sus versiones -incluidas las libertarias o anarquistas-), pero también hay “izquierdismos” no socialistas (por ejemplo, todas las corrientes e iniciativas humanitarias derivadas exclusivamente del liberalismo filosófico o de la filantropía cristiana -ciertas asociaciones de base, ciertas organizaciones caritativas, algunas misiones, etc.-). De hecho, al menos algunos de los valores e ideales fundamentales de la mayor parte de eso que hoy en día se suele llamar “derecha” son en el fondo los mismos que los de lo que se denomina “izquierda”.
El izquierdismo, en concreto, abarca todas las luchas e iniciativas, gubernamentales o no, por la igualdad y los derechos de presuntos “oprimidos” (“antipatriarcalismo” en general y feminismo en particular, “liberación” homosexual, antirracismo, solidaridad con los inmigrantes, ayuda a los pobres, iniciativas para la integración social de los marginados y excluidos, defensa de los trabajadores, de los parados, de los minusválidos, de los animales, etc.), a favor del desarrollo (“sostenible”, suelen añadir), de la justicia, de la paz, de las “libertades ” y los derechos y de la democracia en general (luchas por el reparto de la riqueza, corrientes favorables a la “normalización” de las drogas o a la “liberación sexual”, antimilitarismos, pacifismos, “ecologismos” sociales -aquellas corrientes que aun denominándose ecologistas se centran prioritariamente en asuntos meramente sociales anteponiéndolos a los problemas realmente ecológicos-[5] y ambientalismos -corrientes cuya función real es mantener el entorno lo suficientemente habitable para que la población pueda seguir cumpliendo óptimamente con las exigencias de la sociedad tecnoindustrial-, anticapitalismos, etc.). Abarca, pues, la práctica totalidad de eso que se llama “movimientos sociales”, “contestatarios”, “antagonistas”, “alternativos”, etc. así como la inmensa mayoría de las ONGs, además de cualquier iniciativa, oficial o no, basada en favorecer la igualdad, la solidaridad (expandida) y la defensa de presuntas víctimas (iniciativas que hoy en día abarcan buena parte de las actividades de los gobiernos e instituciones).
Se suele considerar que “progresismo” e “izquierdismo” son sinónimos, y ciertamente así suele ser normalmente, pero no siempre. Si la idea de progreso[6] que defiende un progresismo está basada en aumentar la igualdad, la solidaridad y la defensa de presuntas víctimas (que suele ser precisamente la noción de progreso de casi todos los progresismos actuales) dicho progresismo es izquierdismo. Pero no todo progresismo tiene esa idea humanitaria de progreso: el colonialismo decimonónico, por ejemplo, se basaba, para justificar sus desmanes, en otra idea de progreso mucho menos “delicada” y para nada compatible con el progresismo izquierdista.
Por otro lado, aunque el izquierdismo suele ser abiertamente progresista, hay también corrientes izquierdistas minoritarias presuntamente contrarias al progreso, es decir, supuestamente no progresistas.[7]
Hoy en día, y desde hace ya décadas, la ideología dominante en la sociedad tecnoindustrial es izquierdista. Las instituciones y los medios de comunicación de masas se basan en los valores fundamentales izquierdistas de igualdad, solidaridad (expandida) y victimismo, y los transmiten y ponen en práctica adoptando, apoyando y fomentando muchas de las propuestas que antaño defendían exclusivamente sectores minoritarios (los izquierdistas de aquella época). Basta con observar mínimamente la propaganda institucional, las noticias, las formas masivas de arte y entretenimiento, la publicidad, etc. para darse cuenta de ello. En consecuencia, la población en general ha asumido los valores izquierdistas de dicha propaganda, en mayor o menor grado.
Sin embargo, mucha gente está convencida de que dichos valores izquierdistas son no sólo minoritarios, sino contrarios a los de la sociedad moderna actual a la cual consideran insolidaria y promotora de la desigualdad. Esta propia creencia es a su vez parte fundamental del izquierdismo pues lo justifica y promueve.
Valoración:
El izquierdismo ayuda al sistema
La igualdad, la solidaridad con individuos y grupos no allegados y la ayuda a las presuntas víctimas y oprimidos son imprescindibles para evitar conflictos, tensiones y comportamientos antisociales contrarios al funcionamiento eficiente de la maquinaria social. Dichos valores son necesarios para mantener la cohesión del sistema tecnoindustrial y evitar su disgregación y desorganización. Al asumirlos como propios y promoverlos, el izquierdismo ayuda al sistema.
El izquierdismo se basa, por consiguiente, en valores que son esenciales para la sociedad tecnoindustrial. En consecuencia, lo que el izquierdismo pone en cuestión no es el sistema social en sí, sino sólo el que, según los izquierdistas, dicho sistema no cumpla suficientemente con dichos valores ni, por tanto, persiga suficientemente los fines que esos valores implican. Así pues, el efecto del izquierdismo nunca puede ser acabar con el sistema social, sino sólo “perfeccionarlo”, de modo que funcione más eficientemente. Por consiguiente, el izquierdismo es inevitablemente reformista y jamás es realmente revolucionario.[8] Cuando el izquierdismo no se reconoce a sí mismo como reformista y se presenta a sí mismo como “revolucionario” es pseudorrevolucionario (cosa habitual en las formas de izquierdismo más radicales).
En relación con lo anterior, el izquierdismo es un mecanismo de alarma, autorreparación, automantenimiento y autocatálisis del funcionamiento y desarrollo del propio sistema tecnoindustrial. Con sus críticas el izquierdismo actúa como mecanismo de alarma que señala los puntos flojos, las contradicciones, los límites, los fallos, etc. del sistema tecnoindustrial. Y con sus propuestas favorece la reparación y reajuste del sistema, promoviendo “mejoras” o, como mínimo, paliativos, actuaciones que sirven para reducir las tensiones sociales, psicológicas o ecológicas que pueden entorpecer el mantenimiento, funcionamiento y desarrollo de la sociedad tecnoindustrial. El izquierdismo engrasa la maquinaria social, no la destruye.
Además, con sus propuestas, activismo, grupos, entornos, estética, parafernalia, ideología, etc., aparentemente críticos, combativos, rebeldes y radicales el izquierdismo ofrece sustitutos artificiales, inocuos para la sociedad tecnoindustrial, de ciertas tendencias y necesidades psicológicas humanas naturales incompatibles con el mantenimiento y desarrollo del sistema tecnoindustrial (por ejemplo, sustituye la sociabilidad natural humana, que exige, para poder ser plenamente satisfecha, que los grupos sociales sean de pequeña escala -grupos en los cuales todos sus miembros sean capaces de conocerse y relacionarse directamente entre sí-, por la sensación de pertenencia a grandes organizaciones y/o a los entornos y subgrupos izquierdistas). También reconduce y convierte en inofensivos para el sistema ciertos impulsos y reacciones que, de expresarse de forma espontánea, podrían ser dañinos o incluso destructivos para la estructura y el funcionamiento de la sociedad tecnoindustrial (por ejemplo, el activismo izquierdista sirve para el desfogue de la hostilidad provocada por la frustración crónica generada por el modo de vida tecnoindustrial, de modo que ésta no dañe real y seriamente el funcionamiento y estructura del sistema). De este modo, el izquierdismo con sus propuestas ofrece a los individuos la falsa ilusión de que abrazándolo pueden actuar natural y libremente dentro la sociedad tecnoindustrial, y con sus prácticas les ofrece la impresión, no menos falsa, de estar rebelándose. Funciona, pues, también como válvula de escape psicológica del sistema.
Asimismo, a causa de su función como válvula de escape psicológica y de su aspecto, a menudo, pseudocrítico y pseudorrevolucionario, el izquierdismo actúa como una trampa que atrae a personas y grupos realmente críticos y potencialmente revolucionarios, desactivándolos y transformándolos en izquierdistas a su vez. Los entornos y corrientes izquierdistas se sirven de la sobresocialización[9] políticamente correcta[10] (tabúes y dogmas) para encerrar dentro de los esquemas ideológicos y psicológicos izquierdistas las ideas, los valores, las motivaciones, los fines, etc., naturales, originales y potencialmente revolucionarios de muchos de aquellos que entablan contacto con ellos. Así, aquellos que de forma independiente llegan a sentirse descontentos con lo que la sociedad tecnoindustrial está haciendo con el mundo no artificial y con la naturaleza humana, en su intento de contactar con otros individuos con inquietudes semejantes, se aproximan a menudo a corrientes, entornos y grupos izquierdistas, ya que éstos aparentan ser críticos. Muchos quedan inconsciente y psicológicamente atrapados por esos entornos al establecer con ellos afinidades y vínculos socioafectivos que anulan su capacidad de reacción y de crítica, y acaban así, en mayor o menor medida, tácita o explícitamente, y de buen grado o a regañadientes, abandonando o arrinconando sus propios valores y actitudes originales y adoptando los valores, los dogmas, los tabúes, los discursos, las teorías y la (sub)cultura izquierdistas.
Y también funciona en sentido inverso: cuando surgen luchas, entornos, corrientes, teorías o iniciativas críticas con la sociedad tecnoindustrial, en principio ajenas o poco afines al izquierdismo, muchos izquierdistas (en especial los más radicales) suelen sentirse atraídos por ellas, invaden esos entornos y luchas críticos, originalmente ajenos al izquierdismo, y/o adoptan sus discursos como propios adulterándolos para que se ajusten a las teorías y a los valores básicos izquierdistas, dando como resultado la conversión al izquierdismo de esas luchas o iniciativas inicialmente no izquierdistas, y con ello su desactivación como luchas potencialmente revolucionarias.
El izquierdismo actúa, por tanto, también como mecanismo de autodefensa del sistema al anular impulsos, iniciativas y actitudes rebeldes, disfuncionales y potencialmente peligrosos para la sociedad tecnoindustrial y aprovecharlos (a modo de “jiu-jitsu” psicológico e ideológico) a favor de la sociedad industrial, integrándolos en entornos y corrientes izquierdistas.
El izquierdismo como causa y efecto de la alienación psicológica
El izquierdismo es fruto de la alienación, de un estado de debilidad y enajenación psicológica, a menudo causado por las condiciones de vida inherentes a la sociedad tecnoindustrial. La tecnología moderna y el sistema social que ésta inevitablemente conlleva niegan a los individuos la posibilidad de desarrollar y satisfacer plena y autónomamente sus tendencias, capacidades y necesidades naturales, es decir, su libertad, inhibiendo o pervirtiendo la expresión de su naturaleza. Les privan totalmente de la posibilidad de ejercer control sobre las condiciones que afectan a sus propias vidas y atentan contra su dignidad, al convertirlos en seres desvalidos y completamente dependientes del sistema. Les obligan a vivir en condiciones antinaturales para las que no están biológicamente preparados (ruido, alta densidad poblacional, ritmo de vida acelerado, cambios rápidos en el entorno, entornos hiperartificializados, etc.). Regulan y restringen su comportamiento natural en muchos aspectos. Todo esto genera malestar psicológico en muchos individuos (baja autoestima y sentimientos de inferioridad, aburrimiento, frustración, depresión, ansiedad, enfado, vacío, etc.). Y, con frecuencia, dicho malestar se expresa en forma de victimismo, hedonismo, hostilidad, etc. Estos sentimientos y actitudes son habituales en la sociedad tecnoindustrial y dan lugar a diversos comportamientos antinaturales. El izquierdismo es uno de estos comportamientos. Sus valores fundamentales son inspirados por los sentimientos de inferioridad y tras muchas de sus teorías, discursos y actividades están la falta de confianza en uno mismo, la hostilidad y el aburrimiento. Y, como el izquierdismo favorece en realidad el desarrollo de la sociedad tecnoindustrial, actúa como un mecanismo de retroalimentación de la alienación psicológica y, con ella, de sí mismo.[11]
Los valores e ideas izquierdistas son opuestos a la realidad, a la razón y a la verdad
La mayoría de las teorías izquierdistas son, en el fondo, lógica, empírica y filosóficamente absurdas. El izquierdismo se basa en unas nociones del mundo, de la sociedad, de lo humano y de lo natural que no se corresponden con la realidad. Los valores e ideas básicos izquierdistas, así como algunos otros que suelen ir a menudo asociados al izquierdismo, son, en el mejor de los casos, perversiones de valores y tendencias naturales y correctos (por ejemplo, la solidaridad expandida es una adulteración colectivista de la solidaridad natural entre individuos allegados) y, en el peor, meros disparates basados en una lógica deficiente (el relativismo, por ejemplo) y en la tergiversación de los hechos para ajustarlos a la teoría, los fines y los valores izquierdistas (por ejemplo, la idea de que los seres humanos prácticamente carecen de naturaleza y que son seres exclusiva o principalmente culturales, sociales o históricos).
El izquierdismo es contrario a la Naturaleza
El izquierdismo es una amenaza para la autonomía de la Naturaleza salvaje, incluida la verdadera libertad humana[12]. A pesar de que, a primera vista, al menos algunos de los fines izquierdistas parecen loables y deseables (razón por la cual mucha gente los abraza y defiende), en realidad la consecución de los fines izquierdistas supondría un auténtico desastre en lo referente a la verdadera libertad humana y la autonomía de la Naturaleza salvaje. Esto es así no sólo porque el izquierdismo favorece, como ya hemos visto, el desarrollo del sistema tecnoindustrial, sino también porque, al situar la igualdad, la solidaridad expandida y la defensa de las víctimas por encima de cualquier otro valor, el izquierdismo descuida, o incluso desprecia la autonomía de lo no artificial -porque, de hecho, ésta es incompatible con esos valores básicos izquierdistas (la Naturaleza salvaje, incluida la naturaleza humana, no es igualitaria, ni solidaria, ni compasiva, salvo dentro de unos límites muy restringidos). Para tratar de poner en práctica las utopías izquierdistas, sería necesario someter completamente tanto a los seres humanos en particular como a la Naturaleza salvaje en general.
Conclusión:
[Este punto va especialmente dirigido a todos aquellos que desearían poder hacer algo para tratar de acabar realmente con el sistema tecnoindustrial pero, debido a que sienten un genuino y justo rechazo por el izquierdismo, se muestran, acertadamente, muy suspicaces respecto a la mayoría de las corrientes presuntamente críticas con la sociedad industrial actual].   
¿Cómo actuar con respecto al izquierdismo?
-  Criticarlo, desvelando lo que realmente es: un engaño, una trampa, un mecanismo del propio sistema para perpetuarse y crecer más fácil y eficientemente, un pobre sucedáneo de la verdadera rebelión y una locura fruto de las condiciones antinaturales inherentes a la vida moderna.
Sin embargo, la crítica al izquierdismo no debe convertirse en un objetivo en sí. Sólo ha de ser un medio, un requisito práctico, imprescindible hoy en día para tratar de lograr un fin mucho más importante: eliminar el sistema tecnoindustrial y acabar con el sometimiento de la Naturaleza salvaje - externa e interna a los seres humanos- que éste inevitablemente conlleva.       
-  Evitar caer en la trampa. Intentar mantenerse estrictamente separados del izquierdismo, de su influencia, de sus entornos, de sus valores, teorías y discursos. Y viceversa, mantener alejado al izquierdismo de sí; tratar de que los valores, ideas y discursos propios no sean absorbidos, pervertidos y desactivados por el izquierdismo.[13]
-  No avergonzarse de tener valores e ideas no izquierdistas; no dejar que las reacciones sobresocializadoras, los dogmas y los tabúes izquierdistas políticamente correctos les influyan. Esto a su vez ayudará a mantener alejados a los izquierdistas y a evitar así su nefasta influencia.

 



Último Reducto

Contacto: ultimo.reducto@hotmail.com



[1] Versión actualizada en noviembre del 2017. © copyright 2007, Último Reducto.
[2] Quizá “izquierdismo” no sea el término más adecuado para expresar el concepto al que Último Reducto se quiere referir aquí. Todo el mundo tiene cierta noción intuitiva de lo que es el “izquierdismo”, pero a menudo dichas nociones varían notablemente de unos individuos a otros y pocos son capaces de explicar correcta y coherentemente cuál es su idea de “izquierdismo”. Además, como en el manicomio (y no por mera casualidad), en esto de las nociones intuitivas del izquierdismo, normalmente, ni están todos los que son, ni son todos los que están (ciertas nociones o definiciones incompletas, a menudo, no abarcan todas las formas de izquierdismo realmente existentes -por ejemplo, consideran izquierdismo sólo el marxismo-leninismo, o sólo el anarcosindicalismo, o sólo la subcultura “antagonista”, etc.- y ciertas nociones o definiciones excesivamente vagas o amplias podrían abarcar corrientes que en realidad no son realmente izquierdistas -por ejemplo, ciertos islamismos-).
Todo esto complica la definición e interpretación del concepto al cual Último Reducto se refiere con dicho término. Sin embargo, lo importante aquí es tratar de expresar, aclarar y captar dicho concepto sin perdernos en discutir cómo llamarlo. Que cada cual lo denomine como buenamente quiera y pueda.
[3] La expresión “solidaridad expandida” hace referencia a la solidaridad (es decir, apoyo, identificación, fraternidad, lealtad, cooperación, etc.) más allá del grupo de referencia social natural (grupo de allegados).
A pesar de que en la ideología de la sociedad tecnoindustrial (y, con ella, en buena parte de los discursos izquierdistas) se tiende a promover, a nivel teórico, una solidaridad expandida indiscriminada (hacia todos los seres humanos, o incluso más allá), en la práctica, debido a las limitaciones físicas impuestas por la Naturaleza en general, y a las limitaciones psicológicas impuestas por la naturaleza humana en particular, la solidaridad expandida no suele ser aplicada de forma indiscriminada, sino sólo respecto a grupos humanos o entornos sociales restringidos.
[4] La sociedad tecnoindustrial debe ser combatida, y no reformada, porque atenta inevitablemente contra la autonomía del funcionamiento de los sistemas no artificiales, es decir, de la Naturaleza salvaje, tanto externa como interna a los seres humanos. Para profundizar en este asunto, véase por ejemplo, Theodore J. Kaczynski, La Sociedad Industrialy Su Futuro, Freedom Club, Isumatag, 2011.
[5] Esto no implica que los ecologismos que no sean “sociales”, es decir, aquellos ecologismos que anteponen los problemas ecológicos a los problemas sociales y se declaran ecocéntricos, no estén nunca influenciados por las ideas y valores izquierdistas. De hecho, lamentablemente, con demasiada frecuencia sucede lo contrario: su teoría, su discurso y sus filas suelen estar también en muchos casos contaminados por el izquierdismo.
[6] Progreso: creencia en la bondad absoluta de algún tipo de proceso de desarrollo.
[7] Si bien, en realidad, todas ellas defienden, de un modo u otro, alguna forma de progreso, aunque sólo sea un progreso inmaterial, moral, “espiritual”.
[8] El término “reformista”, en este texto, significa “que promueve la reparación del sistema tecnoindustrial, no su eliminación”. El término “revolucionario”, en este texto, sería su antónimo, es decir, se refiere exclusivamente a aquel o aquello que promueve la eliminación del sistema tecnoindustrial, no su reparación.
[9] Sobresocialización: interiorización excesiva por parte de los individuos de los valores de su entorno social, en gran medida favorecida por éste, de modo que son incapaces de contravenirlos sin sentir vergüenza o remordimientos. Afecta en mayor o menor medida a casi todas las personas, pero en especial a aquellos individuos que son más susceptibles a las influencias de su entorno social. Es un fenómeno habitual en la sociedad tecnoindustrial actual (aunque no sólo en ella) y es especialmente abundante e intenso en sus subsistemas izquierdistas. Tiene mucho que ver con la noción de lo “políticamente correcto”, ya que es lo que permite que ésta se imponga.
[10] En realidad, la llamada “corrección política” se refiere al conjunto de ideas y valores asumidos como incontestables por la mayoría dentro de un grupo social humano en un contexto histórico dado. En realidad, la corrección política es un fenómeno que se da en cualquier entorno social y en cualquier época, y su contenido (las ideas consideradas incontestables) puede ser, en principio, muy diverso. Sin embargo, la expresión “corrección política” es usada en la actualidad casi exclusivamente en referencia a ciertas ideas y valores supuestamente incontestables claramente cercanos a los del izquierdismo y procedentes, en gran medida, de él. En este texto, Último Reducto usa la expresión “corrección política” (y sus derivadas) exclusivamente con este último sentido restringido.
[11] Esto es sólo una aproximación general a la psicología del izquierdismo. Cabría hacer muchas matizaciones al respecto. Como por ejemplo, que no siempre es la alienación provocada por la vida moderna la causa de los rasgos psicológicos propios del izquierdismo. Muchos izquierdistas sencillamente son psicológicamente débiles por naturaleza.
[12] La verdadera libertad es la autonomía a la hora de expresar y satisfacer las propias tendencias, necesidades y capacidades, es decir, la propia naturaleza. No tiene nada que ver con la eliminación o evitación de los límites naturales (concepto humanista de la libertad), ni con las llamadas “libertades civiles” o derechos.
[13] A este respecto, no hay que caer en la ingenuidad y superficialidad de creer que todo aquel que aparenta rechazar el izquierdismo realmente no es izquierdista. No basta simplemente con que use el término “izquierdismo” de forma despectiva. Muchos izquierdistas que cumplen paradigmáticamente la definición de izquierdismo dada en este texto (por ejemplo, muchos anarcosocialistas, autónomos, anticapitalistas, insurreccionalistas, situacionistas, anarcoprimitivistas, marxistas, etc.) suelen meterse a menudo con algo a lo que ellos llaman “izquierdismo”, dando a entender que ellos mismos no se reconocen como lo que de hecho son: izquierdistas a su vez. Para identificar a los izquierdistas hay que fijarse en cuáles son sus valores básicos, sus ideales, sus objetivos, sus referentes y ascendentes ideológicos, etc., y no sólo en si expresan explícita y aparentemente rechazo por el “izquierdismo” en su discurso.

lunes, 30 de octubre de 2017

TED KACZYNSKI ACERCA DE ITS

TED KACZYNSKI ACERCA DE ITS[1]
En lo que respecta a Individualidades Tendiendo a lo Salvaje[2] (ITS), dices que no creen que se deba crear un movimiento dedicado a la eliminación del sistema tecnoindustrial y que su idea es hacer algo para detener el progreso tecnológico, pero sin esperanza ni intención de eliminar el sistema.
A partir de esto, y también a partir de algunas partes de los comunicados[3] de ellos que U. R. me ha enviado, está claro que ITS son unos ignorantes en lo que respecta a la política. Es absolutamente imposible detener el progreso tecnológico, o siquiera frenarlo significativamente, sin eliminar la totalidad del sistema tecnológico. Además, las partes de sus comunicados que he mencionado muestran que la noción acerca de la revolución de ITS se halla en un nivel de parvulario. Creen que una revolución consiste en una sublevación popular (“levantamiento popular”, “un mar de personas … [que actúan] de forma violenta” ). Las revoluciones a veces ocurren de este modo, pero, en la mayoría de los casos, son procesos políticos dirigidos desde arriba por un puñado de líderes. Habitualmente, los alzamientos populares son meros incidentes o episodios en el proceso político y en ellos no se ve implicado más que un pequeño porcentaje de la población. Por ejemplo, la “Revolución” de Febrero en Rusia (que en realidad no fue una revolución sino sólo una insurrección) fue llevada a cabo solamente por los obreros industriales de San Petersburgo, los cuales constituían sólo un pequeño porcentaje de la población rusa. Su acción sirvió sólo para ofrecer a los bolcheviques un punto de partida que éstos aprovecharon para tomar el control de todo el país meses después –principalmente mediante la destreza política.
Las revoluciones pueden ocurrir incluso sin que se produzca ningún levantamiento popular. Por ejemplo, los nazis tomaron el poder en Alemania usando solamente medios políticos. Salvo por el golpe de Estado de la Cervecería de Munich, una década antes (el cual fue un fracaso ignominioso y llevó a Hitler a dedicarse, en adelante, a perseguir el poder exclusivamente de forma legal), los nazis nunca intentaron una sublevación. Antes de tomar el poder, los nazis se vieron implicados en ciertos actos violentos –por ejemplo, en peleas callejeras con los comunistas- y, después de que tomasen el poder, se produjo la “noche de los cuchillos largos”, durante la cual Hitler eliminó físicamente a sus rivales dentro del propio Partido Nazi. Sin embargo, tras el mencionado fracaso del golpe de Estado los nazis, nunca más volvieron a usar la violencia contra las autoridades establecidas.
Cabe destacar que la revolución nazi fue en parte una revolución contra la civilización. Sin embargo, no logró nada en contra de la civilización porque a Hitler solamente le interesaban el poder personal y la autoglorificación. Él y sus secuaces se apropiaron de las fuerzas potencialmente revolucionarias que existían en la sociedad alemana (que incluían a la corriente anticivilizatoria, entre otras) y las explotaron para conseguir el poder para sí mismos.
Además de hacer gala de un concepto ingenuo de la revolución, ITS también muestra su ignorancia política de otras formas. Si esta gente alguna vez ha leído algo acerca de la historia, no lo ha entendido. En consecuencia, es muy probable que cualquier acción que lleven a cabo, sea legal o ilegal, resulte ser contraproducente. Las acciones revolucionarias, legales o no, deberían ser trazadas inteligentemente para servir a unos objetivos políticos y cualquier comunicado[4] que las acompañase debería estar escrito de forma políticamente inteligente. Esto requiere el liderazgo de gente que se haya tomado la molestia de adquirir tanto conocimiento como le sea posible acerca de los modos en que las sociedades se desarrollan y cambian.
El error más importante que comete ITS es que expresan, y por tanto promueven, una actitud de desesperanza acerca de la posibilidad de eliminar el sistema tecnológico. No tengo tiempo para comentar ejemplos históricos en los que grupos minúsculos y aparentemente insignificantes, considerados por la mayoría de la gente como chiflados, tontos o “románticos”, lograron finalmente, a pesar de todo, llevar a cabo revoluciones con éxito. Sin embargo, un ingrediente indispensable para el triunfo de tal empresa es la confianza en la posibilidad de éxito. Dado que ITS trata de socavar la confianza en la posibilidad de éxito a la hora de luchar contra el sistema tecnológico, debemos rechazar a esta gente e incluirla en la lista de nuestros adversarios políticos.
Sólo añadiré que, en las partes de los comunicados que U.R. me ha enviado, algunos de los datos en que se basa ITS son erróneos y que ITS me atribuye afirmaciones que yo nunca he hecho y opiniones que nunca he defendido.




[1] Traducción a cargo de Último Reducto de un fragmento de la carta de Theodore John Kaczynski a Anónimos con Cautela del 2 de septiembre del 2012. Original en inglés. Nota del traductor.
[2] Kaczynski había escrito “Individuos tendiendo a lo Salvaje” en el original. N. del t.
[3] “Comunicados”, en español, en el original. N. del t.
[4] Ídem. N. del t.